Vigo aprueba su ZBE: multas de 200 euros para 62.100 coches sin etiqueta, B y C

La ordenanza municipal implanta las restricciones de forma progresiva y sin sanciones inmediatas. Durante el primer año solo se enviarán avisos informativos, según el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Vigo ha dado luz verde a la ordenanza que regula la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de la ciudad. El texto, aprobado inicialmente, recoge multas de 200 euros —que se reducirán a la mitad con el pronto pago—, y limita la circulación a un parque de 62.100 vehículos sin etiqueta ambiental o con distintivos B y C a medida que la implantación avance. Eso sí, durante el primer año no se impondrán sanciones: el consistorio solo enviará avisos informativos.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Vigo se suma a las ciudades españolas con ZBE activa, pero lo hace con un modelo flexible y sin prisas.
  • Cómo te afecta: Si tu coche carece de etiqueta ambiental de la DGT o lleva las pegatinas B o C, acabarás teniendo restringido el acceso a las áreas delimitadas.
  • Puntos clave y plazos: La aplicación se hará en tres fases —primero los vehículos sin etiqueta, luego los de etiqueta B y, por último, los de etiqueta C—, sin fechas concretas aún. La multa de 200 euros empezará a cobrarse después del año inicial de avisos.

Un diseño que aprovecha la movilidad ya existente

Las áreas que forman la ZBE de Vigo —Centro, Plaza de Portugal, Bouzas y O Calvario— ya eran en su mayoría peatonales o tenían restricciones previas. Esta decisión, recogida en la ordenanza municipal, reduce de forma notable el impacto inicial sobre la movilidad diaria. Al actuar sobre espacios previamente limitados, los conductores no notarán un cambio radical en sus desplazamientos desde el primer momento.

El planteamiento, además, evita la necesidad de realizar nuevas inversiones en señalización o controles adicionales. El Ayuntamiento quiere que la convivencia con la ZBE sea natural y ponga el foco en la reducción de emisiones sin castigar al tráfico local.

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Cómo te afectan las restricciones y el sistema de multas

El calendario de implantación se estructura en tres fases. La primera afectará exclusivamente a los vehículos sin distintivo ambiental (los más contaminantes). Después, de manera escalonada, la prohibición se ampliará a los coches con etiqueta B y, finalmente, a los que llevan la pegatina C. No hay una fecha fija para cada salto, pero el Ayuntamiento asegura que será un proceso gradual, dando tiempo a los propietarios a adaptarse.

Aunque la cifra que más resuena son los 200 euros de sanción, durante los primeros doce meses solo se enviarán notificaciones informativas. Pasado ese período, acceder sin autorización a la ZBE con un vehículo restringido se considerará infracción y conllevará multa, que podrá beneficiarse del descuento del 50% si se paga en los veinte días siguientes.

La ordenanza también incluye un extenso catálogo de excepciones que permite el acceso a la mayoría de usuarios habituales. Residentes, vehículos comerciales, servicios públicos, taxis, VTC, personas con movilidad reducida y hasta los vehículos históricos podrán circular por las zonas restringidas sin problema. El objetivo es proteger la economía local y no obligar a nadie a cambiar de coche de inmediato.

Vigo frente a otras ZBE: un enfoque distinto

Vigo se desmarca de ciudades como Madrid o Barcelona, donde las restricciones de las Zonas de Bajas Emisiones se aplicaron de manera más rápida y con sanciones inmediatas. Aquí la prioridad es la adaptación: no habrá prisa por multar y se apuesta por la pedagogía. El Consistorio ha habilitado un periodo de 30 días de exposición pública para que vecinos, colectivos y grupos políticos presenten alegaciones antes de la aprobación definitiva en pleno. De este modo, el texto final podría variar respecto al aprobado inicialmente.

Otra diferencia clave es el aprovechamiento de zonas ya limitadas, lo que suaviza la percepción de invasión. En lugar de crear un perímetro nuevo que abarque calles con tráfico intenso, Vigo se limita a poner etiqueta de ZBE a espacios que ya funcionaban con restricciones. Esto, unido a las numerosas excepciones, hace que la movilidad cotidiana apenas se resienta.

Vigo retrasa las multas un año y permite el paso a la mayoría de conductores habituales, un modelo que evita la contestación social de otras ciudades.

El reto, sin embargo, estará en medir su eficacia ambiental. Al actuar sobre un parque de más de 60.000 vehículos, la reducción de emisiones debería ser significativa. Pero como la puesta en marcha es lenta y los avisos iniciales no coartan, los resultados en calidad del aire tardarán en verse.

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