El calor extremo de agosto convierte una pequeña picadura en la luna delantera en una grieta que obliga a parar el viaje. La combinación del asfalto dilatado, el estrés térmico y los kilómetros de más en vacaciones dispara las roturas de parabrisas. Pero la pregunta que interesa al conductor joven es: ¿cubre el seguro de lunas este siniestro? Y, sobre todo, ¿cómo reclamar sin que el bonus se resienta? La respuesta está en la letra de la póliza y, a menudo, en una gestión rápida.
Por qué el calor revienta el parabrisas y qué cobertura debes revisar
El fenómeno tiene explicación física. Con las altas temperaturas, el pavimento se degrada y suelta pequeñas piedras que otros vehículos proyectan. Una vez que el cristal recibe un impacto, aunque sea minúsculo, pierde hasta un 70 % de su resistencia. A partir de ahí, el choque térmico hace el resto. En plena ola de calor, la superficie exterior puede superar los 80 °C, mientras el interior se mantiene fresco con el aire acondicionado. Ese gradiente genera tensiones que expanden la fisura de forma irreversible. Además, la carrocería metálica se dilata de manera distinta al vidrio, y circular sobre baches o badenes añade fuerzas G que terminan de quebrar el cristal.
La buena noticia es que la mayoría de las pólizas de coche incluyen la cobertura de lunas, ya sea dentro de la modalidad a terceros ampliado o en todo riesgo. Esta garantía suele cubrir la reparación o sustitución del parabrisas, luneta trasera y ventanillas laterales sin que se aplique la franquicia habitual del seguro. No obstante, hay que leer con lupa: algunas aseguradoras limitan el número de siniestros de lunas al año o exigen que el daño sea por impacto de objeto externo, no por vicios propios del material ni por simples cambios de temperatura sin impacto previo. Por eso, cuando el cristal se agrieta en verano, conviene tener claro si existía una picadura anterior y documentarlo al declarar el parte.
Reclamar sin perder el bonus: pasos, franquicia y lo que no te cuentan
El momento de la verdad llega al llamar a la compañía. La regla de oro es actuar rápido: una reparación es viable si el daño no está en el campo de visión del conductor, tiene un diámetro inferior al de una moneda de dos euros y dista al menos 2,5 centímetros del borde. Los datos de Carglass y otros especialistas confirman que nueve de cada diez picaduras se pueden reparar sin cambiar la luna entera, con un coste que oscila entre 0 y 150 euros para el asegurado, dependiendo de la póliza.
En cuanto al bonus malus, el tratamiento varía. Muchas aseguradoras consideran los siniestros de lunas como «no culpables» o los excluyen del cómputo de partes que penalizan la prima. Otras aplican la misma regla que para cualquier otro siniestro a terceros, especialmente si se solicita la sustitución completa. Por eso, antes de dar el aviso, conviene preguntar expresamente: «¿Afecta la reparación de la luna a mi coeficiente de bonus?». Si la respuesta es afirmativa, puede ser más rentable asumir la reparación por cuenta propia, cuyo precio medio ronda los 50 euros, antes que perder un descuento del 20 % o más en la renovación.
Los pasos son sencillos: localiza el taller concertado de tu aseguradora, pide cita para reparación de lunas y lleva la póliza. El taller se encarga del papeleo y la compañía abona directamente. Si el parte se tramita como siniestro de lunas, el conductor no paga ni la franquicia —en la mayoría de los casos— ni ve subir la prima. Pero ojo: si la póliza es a terceros básico y no incluye la garantía de lunas, el coste corre íntegramente a cargo del propietario.
Acudir a un taller especializado en las primeras horas es la mejor forma de que la reparación sea viable y, en la mayoría de las pólizas, no te cueste ni un euro ni afecte a tu prima futura.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: la cobertura de lunas repara o sustituye el parabrisas, luneta y ventanas laterales sin aplicar la franquicia general. La intervención suele ser gratuita si se acude al taller concertado y el daño es reparable; en caso de sustitución, el coste se limita a la franquicia específica de lunas (si existe), que oscila entre 0 y 200 euros según la póliza.
- A quién va dirigido: a cualquier conductor con un seguro a terceros ampliado o todo riesgo, especialmente a quienes aparcan en la calle, circulan por carreteras secundarias en verano o tienen un parabrisas con pequeños impactos previos. También es útil para conductores noveles que quieren proteger su bonus desde el primer año.
- Cuánto cuesta: la garantía de lunas no tiene un coste adicional en muchas pólizas, o se incluye por unos 15 a 30 euros anuales extra dentro de los seguros a terceros ampliados. El precio de la reparación varía entre 0 y 50 euros para el asegurado, mientras que la sustitución completa puede suponer entre 150 y 500 euros si no está cubierta sin franquicia.

