El precio del gasóleo en la Unión Europea ha repuntado un 4,58% en una semana. El litro se sitúa en 1,918 euros, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, y devuelve la factura energética de las flotas a la zona que no pisaba desde el verano de 2022.
Para el transportista, cada céntimo que sube el surtidor sale del margen. Y el golpe llega justo cuando la rebaja fiscal parecía amortiguar la cuesta: la reactivación del descuento de 20 céntimos por litro a inicios de septiembre se ha evaporado en apenas unas semanas de escalada.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: El gasóleo y la gasolina se acercan al récord de 2022 y encarecen el coste por kilómetro de las flotas profesionales, lo que reabre el cálculo del TCO y la comparación con la electrificación.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: el encarecimiento acelera la revisión de contratos de renting y la electrificación del reparto urbano; el precio español sigue por debajo de la media europea. En contra: la volatilidad castiga a las operaciones intensivas en kilómetros y la ayuda pública no compensa el sobrecoste inmediato de combustible.
- Datos técnicos clave: gasóleo en la UE a 1,918 euros por litro (+4,58% semanal); gasolina a 1,928 euros por litro (+3,32%); depósito medio de 55 litros de diésel: 105,49 euros; máximo de referencia del verano de 2022: 2,1 euros por litro; España por debajo de la media de la UE.
Qué hay detrás del repunte del gasóleo
El diésel ha retomado las subidas tras un breve respiro, mientras la gasolina firma su duodécima semana consecutiva al alza y marca un nuevo máximo anual. El litro de gasolina se ha encarecido un 30% desde finales de junio y mantiene el sorpasso sobre el diésel que firmó hace dos semanas, el primero desde marzo, según los datos del boletín europeo.
Sobre la mesa hay un factor geopolítico añadido. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado prohibir durante tres meses la exportación de diésel con la vista puesta en las legislativas del 3 de noviembre. Bruselas ya ha respondido: la Comisión Europea ha calificado el supuesto plan como una mala idea que impactaría negativamente a las dos partes.
Con el gasóleo en 1,918 euros el litro, revisar el coste por kilómetro de la flota deja de ser un ejercicio anual para convertirse en una decisión mensual.
En España, el surtidor sigue por debajo de la media comunitaria. Es el único consuelo relativo de un mapa en el que el gasóleo europeo se paga a 1,918 euros el litro y la gasolina a 1,928, ambos por encima de los niveles españoles.
Del litro al kilómetro: lo que cuesta mover la flota
La traducción a la operación diaria es inmediata. Llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta ahora 105,49 euros, unos 28 euros más que hace un año, cuando ascendía a 77,55 euros. En gasolina, el mismo depósito supone 106,04 euros, 25 euros por encima del año anterior.
El cálculo que de verdad importa al gestor es el coste por kilómetro. Un vehículo comercial que reposte una vez por semana afronta un sobrecoste anual de unos 1.450 euros solo en combustible respecto a hace doce meses. En una flota de diez unidades, hablamos de más de 14.000 euros al año antes de tocar mantenimiento, neumáticos o seguro.
Con un consumo de referencia de 7,5 litros a los 100 kilómetros, cifra habitual en una furgoneta de reparto urbano, el combustible cuesta hoy alrededor de 14,4 euros cada 100 kilómetros. Para una unidad que recorra 30.000 kilómetros al año, la partida de gasóleo supera los 4.300 euros, una cifra que en un eléctrico cargado en base cae a una fracción, aunque exige inversión en punto de recarga y una planificación distinta de las rutas.
De ahí que el renting de furgoneta eléctrica gane peso como herramienta de contención: la cuota fija traslada el riesgo del precio energético y el operador asume mantenimiento y seguro. A esa palanca se suma el plan MOVES Flotas, con ayudas a la adquisición que rebajan la barrera de entrada, aunque su importe no compensa el sobrecoste inmediato que ya están pagando las flotas térmicas.
Lo que conviene mirar antes de renovar la flota
El escenario recuerda, salvando las distancias, al verano de 2022, cuando la gasolina tocó los 2,141 euros y el gasóleo los 2,1. Hoy no estamos todavía en esos máximos, pero la pendiente preocupa: la rebaja fiscal de septiembre ya se ha digerido y el mercado descuenta más volatilidad si la prohibición estadounidense de exportaciones de diésel sale adelante.
Para el autónomo y la PYME, la lectura operativa es clara. Quien tenga rutas intensivas en kilómetros y no pueda cargar en base no encontrará en la electrificación una solución inmediata, y conviene revisar contratos de combustible, cláusulas de indexación y tamaño de flota antes de firmar. Quien opere en reparto urbano con retorno a nave, en cambio, tiene ahora el argumento económico más sólido de los últimos años para pasarse al eléctrico, sobre todo si combina renting y ayuda pública.
Lo que hay que vigilar: la autonomía real en ciclo de trabajo, el coste del punto de recarga y el plazo de entrega de las unidades eléctricas, que siguen tensionados. El próximo hito es la decisión sobre la prohibición de exportaciones de diésel en Estados Unidos y su efecto sobre el precio europeo en las próximas semanas.

