El Campeonato Mundial de Rallys se encuentra en una encrucijada que podría definir su viabilidad futura. La FIA promete anunciar en tres semanas al nuevo promotor de los derechos comerciales, una decisión que arrastra meses de retraso y que los fabricantes esperan como agua de mayo para comprometerse con el reglamento de 2027.
El ultimátum de tres semanas lanzado por Ben Sulayem en Le Mans
Fue en las 24 Horas de Le Mans, en una mesa redonda con periodistas, donde el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, lanzó la cuenta atrás. “Dentro de tres semanas”, dijo, el nuevo titular de los derechos comerciales del WRC quedará resuelto. Y añadió: “Si no lo hago, entonces yo soy el culpable”. Una promesa rotunda que intenta desatascar un proceso de venta que comenzó a finales de 2024 y que ha paralizado la definición de las normas deportivas para la próxima generación de vehículos.
Ben Sulayem confirmó que el nuevo contrato con el promotor será completamente nuevo y podría extenderse hasta 25 años. En la práctica, significa ceder el control comercial de la disciplina durante más de dos décadas a cambio de una inyección de capital y de visión estratégica. El dinero generado por la venta, según el presidente, se reinvertirá directamente en el campeonato para mejorar la accesibilidad y la asequibilidad de la categoría reina.
El dirigente emiratí puso sobre la mesa números concretos: los nuevos Rally1 de 2027 tendrán un coste de 350.000 euros, frente a los más de 70 millones que suponía hacer correr tres coches durante una temporada con la normativa actual. Si el nuevo promotor cumple su plan, el presupuesto por equipo podría situarse entre 25 y 30 millones de euros. Menos de la mitad. Una rebaja que, sobre el papel, abre la puerta a nuevos fabricantes.
Cosmobilis y Eric Boullier: la opción que suena con más fuerza
El nombre que más resuena en el paddock es el de Cosmobilis, la empresa automovilística francesa liderada por Eric Boullier, exjefe de equipo de Lotus y McLaren en Fórmula 1. La compañía se perfila como la principal candidata para hacerse con los derechos comerciales tras la salida de Red Bull y de la firma alemana KW25, propietarios del anterior promotor, WRC Promoter GmbH.
La llegada de Boullier al frente del WRC es, en cierto modo, un regreso a casa. Conoce los entresijos de los rallies, fue copiloto antes de saltar a la F1 y mantiene vínculos con fabricantes y patrocinadores. Su reto será devolver al campeonato el brillo perdido desde que los grandes equipos oficiales abandonaron la categoría en los años 2010. La extensión del contrato a 25 años puede ser un arma de doble filo: da estabilidad jurídica y atrae inversión, pero también ata el futuro a un solo actor durante demasiado tiempo.
Lo que está en juego: reglamento 2027 y el rompecabezas de los fabricantes
Hoy, Toyota es la única marca oficial confirmada para competir la próxima temporada en el Mundial de Rallys. Los preparadores Project RallyOne y RMC Motorsport han anunciado proyectos basados en las nuevas reglas técnicas, pero la ausencia de un segundo o tercer fabricante lastra la credibilidad del campeonato. Ben Sulayem sueña con “un mínimo de cinco” marcas implicadas, una cifra que recuerda a la era dorada de los años 80 y 90.
Sin embargo, la demora en el anuncio del promotor está retrasando la finalización de las regulaciones deportivas para 2027. Sin un marco claro, ningún consejo de administración autoriza una inversión multimillonaria. La FIA intenta romper ese círculo vicioso con una promesa de accesibilidad económica: coches más baratos, combustible sostenible y un techo de gasto que reduzca las facturas de las escuderías entre un 60 % y un 70 % frente a los presupuestos actuales. De lograrlo, marcas como Hyundai, Ford o Skoda podrían reconsiderar su ausencia.
El WRC se está jugando su supervivencia como campeonato de constructores en las próximas tres semanas.
La reinversión de los fondos obtenidos por la venta de los derechos comerciales es otro punto clave. Ben Sulayem ha sido explícito: “La FIA puede reinvertir en el deporte”. La fórmula de éxito, según su discurso, es alinear un promotor activo, una FIA que no se limite a recaudar y unos costes operativos que permitan a los equipos competir en en igualdad de condiciones. La pregunta es si el calendario de tres semanas será suficiente para que el nuevo gestor desembarque con un plan creíble y tranquilice a los fabricantes.
Cosas que pasan en 2026. Pero en los próximos días se sabrá si el WRC recupera impulso o se encamina a un monocultivo de emergencia liderado por Toyota y dos preparadores privados. La decisión, a golpe de ultimátum, ya tiene fecha.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: El presupuesto por temporada para un equipo de tres coches Rally1 podría bajar de más de 70 millones actuales a entre 25 y 30 millones de euros bajo el nuevo reglamento. Una reducción del 60-65 % que busca atraer al menos cinco fabricantes.
- El rumor: La retirada de Red Bull y KW25 del accionariado de WRC Promoter acelera el cambio de ciclo. Eric Boullier y su empresa Cosmobilis son los favoritos para tomar el relevo con un contrato de 25 años.
- Veredicto: La promesa de Ben Sulayem, lanzada con una contundencia inusual, puede ser el empujón que necesita el campeonato o el enésimo anuncio sin resultados. Si en tres semanas no hay nombre sobre la mesa, el WRC perderá su última baza para convencer a los fabricantes antes de 2027.

