El nuevo formato MotoGP que estudia la organización añade dos clasificaciones por Gran Premio y recorta el tiempo de entrenamientos libres. La propuesta, adelantada por Motorsport, es una copia casi literal del modelo que la Fórmula 1 aplica desde 2023.
Y no es casualidad. Quien está detrás del movimiento es Liberty Media, propietaria de la Fórmula 1 y también de MotoGP. El espejo en el que se mira el campeonato de motos no es otro que el de cuatro ruedas.
Dos clasificaciones por GP: el esqueleto del fin de semana cambia
Sobre el papel, la mecánica es sencilla de explicar y complicada de encajar. Una pole decidiría la parrilla de la carrera al sprint del sábado; otra, la de la carrera larga del domingo. En paralelo, la organización estudia pasar de Q1 y Q2 a un sistema con Q1, Q2 y Q3, calcado del que la F1 usa desde hace años.
La reconstrucción del calendario también tiene lógica interna. La clasificación de la Sprint se iría al viernes por la tarde, ocupando el hueco que hoy tiene una práctica libre; la carrera corta se mantendría el sábado a mediodía, y la clasificación de la carrera larga se disputaría antes incluso de la propia Sprint.
Traducido a la vida real de un equipo, el viernes deja de ser un día de trabajo para los ingenieros y pasa a ser fuego real para los pilotos. Menos vueltas para ajustar la puesta a punto, menos datos para la electrónica y menos margen para corregir una base equivocada.
Hay un dato que subraya la información publicada y que conviene no perder de vista: en MotoGP la clasificación es la sesión de mayor riesgo del fin de semana. Neumático nuevo, vuelta lanzada, tráfico y pilotos fuera de ritmo compartiendo la misma pista. Duplicar esa sesión duplica la exposición, y lo hace en todas las citas del calendario, no en una selección.
Doblar la clasificación no añade espectáculo: añade minutos de televisión y multiplica la única sesión en la que un piloto se juega la integridad a una vuelta.
Y el detalle que lo cambia todo: la Fórmula 1 reserva el formato al sprint para una parte de su calendario. MotoGP lo aplica en todas las citas.
Quartararo y Bagnaia se plantan: el sábado ya no aguanta más peso
La respuesta del paddock llegó antes que la confirmación oficial. Fabio Quartararo, campeón de 2021, fue el primero en señalar la contradicción: ‘si quieren imitar a la Fórmula 1 deberían quitar algunas Sprint’, apuntando al ‘nivel de estrés brutal y el riesgo de las salidas’.
Pecco Bagnaia, campeón en 2022 y 2023, se alineó con el francés: ‘no sería lo correcto’, porque ‘ya tenemos demasiado estrés los sábados’. Y Marc Márquez dejó una frase en el Gran Premio de Austria de este mismo año que resume el ambiente: ‘odio los sábados’.
Conviene entender de dónde viene esa fricción. Desde 2023, el sábado de MotoGP concentra la clasificación y la carrera al sprint en apenas unas horas. Para un piloto, eso significa dos salidas, dos arranques con el grupo apretado y dos momentos de riesgo máximo con el cuerpo todavía frío en el primero de ellos. Añadir una sesión más a ese menú no es un ajuste de horarios: es un cambio en la naturaleza del fin de semana.
No son voces aisladas.

El precedente de la F1: cuando copiar el formato no arregla el espectáculo
La historia reciente de la Fórmula 1 debería servir como advertencia y no como modelo. Desde el estreno del formato al sprint en 2021, la categoría ha retocado el reglamento de esas carreras prácticamente cada temporada: el reparto de puntos, el orden de las sesiones, las reglas de parc fermé, y los neumáticos disponibles han cambiado una y otra vez.
Ese es el dato incómodo. El formato no se ha estabilizado nunca, porque nunca ha resuelto del todo la pregunta de fondo: para qué sirve una clasificación corta si se parece demasiado a la larga. Dentro de la propia F1 hay voces que piden que la clasificación al sprint se dispute a una sola vuelta, precisamente para diferenciarla. Hoy las dos sesiones son casi indistinguibles salvo por una regla de neumáticos que en la práctica no cambia nada.
MotoGP heredaría ese mismo defecto y le sumaría uno propio. En un coche, una clasificación de más se paga con aburrimiento o con una vuelta arruinada. En una moto, se paga en la enfermería. Esa asimetría explica que los campeones hayan respondido en bloque, y también debería pesar más que cualquier estudio de audiencias.
Existe además un contraejemplo cercano que nadie parece mirar. El Mundial de Superbike convive desde 2019 con tres carreras por cita —la Superpole Race del domingo y las dos mangas largas— y mantiene una única clasificación el sábado. Se puede tener más producto en pista sin duplicar la sesión más peligrosa. La comparación deja claro que el problema no es cuántas carreras hay, sino cuántas veces se obliga al piloto a buscar el límite absoluto con la pista compartida.
Esta redacción lo tiene claro: si el objetivo real es dar más peso a la Sprint, el camino es diferenciarla —reglas de neumáticos propias, puntuación distinta, formato de vuelta única—, no clonar la clasificación del domingo. Duplicar la qualy es la vía más rápida para llenar la parrilla de televisión y la más cara en términos de seguridad.
El recorrido administrativo tampoco es inmediato. Cualquier cambio en el reglamento deportivo debe pasar por la Comisión de Grandes Premios, donde se sientan la FIM, IRTA, la propia organización y la asociación de fabricantes. Y existe un foro específico para este debate: la Comisión de Seguridad, que se reúne con los pilotos en cada Gran Premio y que es el canal natural para que las quejas de Quartararo, Bagnaia o Márquez se conviertan en una posición formal.
El calendario tampoco ayuda. Cualquier estreno de formato llegaría ya en la temporada 2027, sin margen para ensayarlo en competición: no hay pretemporada que reproduzca la carga real de dos clasificaciones con la parrilla completa y neumáticos nuevos.
El próximo hito es la publicación del reglamento deportivo y del calendario de 2027, prevista para los próximos meses, cuando la Comisión de Grandes Premios cierre el paquete. Habrá que ver si el plan llega íntegro, si se queda en el sistema Q1-Q2-Q3 o si la presión de los pilotos lo deja en un simple cambio de horarios sin segunda clasificación.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: MotoGP mantiene el formato al sprint en todas las citas del calendario, mientras la Fórmula 1 lo reserva a una parte de su temporada. Ese es el principal argumento de Quartararo contra el nuevo formato.
- El rumor: en el paddock se da por hecho que la propuesta nace más de la estrategia comercial de Liberty Media —más sesiones que vender a las televisiones— que de una necesidad deportiva. Sin confirmación oficial de la organización.
- Veredicto: duplicar la clasificación sin diferenciarla repetirá el error que la F1 arrastra desde 2021. El cambio solo se sostiene si llega acompañado de reglas propias para la Sprint y de una reducción real del riesgo en la sesión más peligrosa del fin de semana.

