La Monterey Car Week, que se celebrará en la península californiana del 7 al 16 de agosto de 2026, volverá a ser el termómetro más fiable del coleccionismo mundial. En las cinco grandes casas de subastas —RM Sotheby’s, Gooding Christie’s, Broad Arrow, Mecum y Bonhams— se darán cita algunos de los automóviles más valiosos jamás ofrecidos en una puja pública. A la cabeza, el McLaren F1 GTR chasis #10R de Nick Mason, que RM Sotheby’s estima en una cifra «superior a los 35 millones de dólares». Le sigue de cerca el Shelby Cobra Daytona Coupe CSX2300, el único ejemplar que Carroll Shelby mantuvo en su colección personal, con una estimación de Gooding Christie’s por encima de los 25 millones de dólares. Si las expectativas se cumplen, ambos se convertirán, respectivamente, en el automóvil británico y en el automóvil estadounidense más caros jamás subastados.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: La Monterey Car Week 2026 concentra diez automóviles con estimaciones que oscilan entre los 5 y los 35 millones de dólares, liderados por un McLaren F1 GTR y un Shelby Cobra Daytona Coupe con pedigrí intachable.
- No te lo puedes perder: El Cobra Daytona Coupe CSX2300 fue el único que Carroll Shelby reservó para sí, y el F1 GTR de Nick Mason es el prototipo short-tail de 1996. Ambos aspiran a batir el récord absoluto de su país de origen.
- Cifras y cotización: McLaren F1 GTR >$35M; Shelby Cobra Daytona Coupe >$25M; Ferrari 250 P $15-$20M; Chevrolet Corvette Grand Sport con opciones de superar los $10M; Bugatti Mistral y Ferrari F50 podrían alcanzar o rebasar los $5-$6M. Fuentes: anuncios de las casas de subastas a 25 de julio de 2026.
Monterey, el barómetro del mercado de colección
La península de Monterey se ha consolidado como el escenario donde cada agosto se pone a prueba la salud del segmento de los high-end collectibles. No en vano, cuatro de los diez automóviles más caros de la historia se remataron aquí. Las cinco subastas de 2026 —RM Sotheby’s, Gooding Christie’s, Broad Arrow, Mecum y Bonhams— operan con calendarios superpuestos y un catálogo conjunto que supera el centenar de piezas de siete cifras. Los coleccionistas saben que una cifra récord en Monterey suele anticipar un semestre de transacciones al alza en los concesionarios especializados de Londres, Ginebra o Dubái.
Conviene recordar que en 2025 ya se rozaron los 400 millones de dólares en ventas totales durante la semana, una cifra que las estimaciones de 2026 podrían pulverizar si se cumplen las expectativas depositadas en los lotes estrella. La presencia de hipercoches modernos junto a clásicos de competición es la prueba más evidente de la madurez de un mercado que ha ampliado su base de compradores hacia fortunas tecnológicas y fondos de inversión.
Los dos colosos: el McLaren F1 GTR y el Shelby Cobra Daytona Coupe
El McLaren F1 GTR chasis #10R que ofrece RM Sotheby’s no es un ejemplar cualquiera. Se trata del primero de los dos únicos prototipos short-tail construidos con especificaciones de 1996, y su propietario más célebre ha sido el batería de Pink Floyd, Nick Mason. La estimación de «valor por encima de los 35 millones de dólares» supone saltar diez millones por encima del actual récord de la marca británica y colocar al automóvil en el exclusivo club de los diez coches más caros jamás subastados. Su palmarés en carreras de resistencia y su decoración pop-art refuerzan un historial que pocos chasis pueden igualar.
Por su parte, el Shelby Cobra Daytona Coupe CSX2300 que Gooding Christie’s saca a puja en Pebble Beach es el tercero de los seis Daytona creados por Carroll Shelby con la misión expresa de derrotar a los Ferrari 250 GTO. La particularidad de este chasis es que fue el único que Shelby conservó en su garaje personal, y lleva más de tres décadas en la misma colección privada. Con una estimación «por encima de los 25 millones de dólares», aspira a superar el récord absoluto para un automóvil estadounidense y a disputarle al F1 el protagonismo de la semana.

Los otros ocho aspirantes: de la gloria de Le Mans a la hipermodernidad
Entre los clásicos de competición, el Ferrari 250 P de 1963 (Gooding Christie’s, $15-20M) ostenta la vitola de ser el primer «P» de Maranello, un hito que inauguró la dinastía de los prototipos que dominarían las 24 Horas de Le Mans. Corrió con la Scuderia Ferrari antes de pasar al North American Racing Team de Luigi Chinetti y acumula participaciones en Sebring, Le Mans y Mosport. Muy cerca en pedigrí se sitúa el Aston Martin DB4 GT Zagato de 1962, uno de los diecinueve ejemplares forjados por la carrocera milanesa. Su breve paso por las pistas australianas ayudó a preservar un estado de conservación que le valió ser finalista del Best of Show en el Pebble Beach Concours d’Elegance de 2019.
El Chevrolet Corvette Grand Sport chasis #003 (RM Sotheby’s, sin estimación pública, pero con opciones de convertirse en el primer coche de General Motors en superar los diez millones de dólares en puja pública) es uno de los cinco construidos en 1963, una serie que se desarrolló a espaldas de la dirección de GM y que se batió con honor en las 12 Horas de Sebring.
El puente hacia la modernidad lo trazan los Ferrari Daytona SP3 y 288 GTO, ambos en la lista de RM Sotheby’s. El SP3, penúltimo integrante de la serie Icona, muestra 227 millas y una configuración Atelier en Giallo Triplo Strato, y se perfila como el Ferrari contemporáneo más cotizado de la semana. El 288 GTO, con apenas 1.541 kilómetros y la exclusividad de ser el más raro de los cinco hipercoches modernos de Maranello —solo 272 unidades—, se mide en un mercado que apenas ha visto tres ejemplares superar los cinco millones de dólares, todos ellos en enero de 2026.
Los dos Bugatti Mistral de 2025 (uno en Broad Arrow y otro en RM Sotheby’s) representan el canto del cisne del motor W-16 atmosférico, con 99 unidades fabricadas y precios que ya rozaron los cuatro millones en reventa. Finalmente, los dos Ferrari F50 —el amarillo Giallo Modena de Mecum, con 4.500 millas, y el Rosso Corsa de RM Sotheby’s que perteneció al boxeador Mike Tyson— medirán la temperatura del mercado de los superdeportivos de los noventa, un segmento que en enero de 2026 registró tres ventas por encima de los seis millones de dólares.
Cuando Carroll Shelby guardó en su garaje el CSX2300, no solo atesoraba un coche de carreras: preservaba el testimonio de una gesta americana contra los Ferrari 250 GTO.
Lo que las cifras dicen sobre la madurez del coleccionismo en 2026
La composición de esta lista revela un mercado que ha dejado de ser monopolizado por los clásicos de competición de los años sesenta. La coexistencia de un F1 GTR, dos Bugatti Mistral, un Daytona SP3 y varios Ferrari de los ochenta y noventa indica que el capital más joven está dispuesto a pagar sumas de ocho dígitos por automóviles que apenas han circulado unas decenas de millas. Aun así, los lotes que encabezan la clasificación —el McLaren y el Shelby— siguen siendo máquinas de carreras con historial documentado, lo que confirma que la procedencia y la competición siguen siendo los dos pilares de la máxima cotización.

El caso del Chevrolet Corvette Grand Sport es especialmente sintomático. Si rebasa los diez millones, General Motors entrará por primera vez en el club de los ocho dígitos en subasta pública, un terreno hasta ahora reservado a Ferrari, Porsche y Mercedes-Benz. La evolución de las cifras del F50 es otro termómetro: los tres ejemplares que superaron los seis millones en enero de 2026 ya habían duplicado las estimaciones más optimistas de hace un lustro, y el que procede de la colección de Mike Tyson añade el factor «celebrity provenance» que, bien documentado, suele traducirse en una prima del 15-20% sobre el valor de mercado.
Conviene observar, sin embargo, que las estimaciones de partida son, en varios casos, cautelosas. El Ferrari 288 GTO, por ejemplo, se mueve en un rango que no ambiciona superar los récords de enero, lo que podría estar diseñado para atraer a un número mayor de postores y generar guerra de pujas. El mercado de los hipercoches modernos —Mistral, SP3— es aún volátil, con una horquilla de precios que depende más del kilometraje y de la configuración que del historial de carreras, y Monterey 2026 servirá para calibrar si la burbuja de los cero-millas tiene recorrido o empieza a tocar techo.
El automóvil de colección ha dejado de ser un reducto de aficionados: hoy se cotiza con la frialdad de un activo financiero que exige procedencia impecable y documentación exhaustiva.
La semana del 7 al 16 de agosto dictará sentencia. Lo que ocurra en las carpas de las casas de subastas californianas no solo determinará nuevos récords de marca; definirá la jerarquía del coleccionismo para la segunda mitad de la década.

