Hay coches que se juzgan por sus cifras de potencia o por la sofisticación de su infoentretenimiento. El Fiat Grande Panda 2026 no va de eso. Harry Metcalfe, al frente de Harry’s Garage, lo deja claro desde el primer minuto: este eléctrico quiere ser un coche familiar honesto, práctico y con ese punto de ingenio que hizo grande a la saga Panda.
Para demostrarlo, Metcalfe no se limita a pasear con el nuevo modelo. Lo aparca junto al Fiat Panda 4×4 que su familia compró en 2005 y que todavía circula por los caminos rurales de los Cotswolds. La comparación entre generaciones se convierte en el hilo conductor de una prueba que dura algo más de veinte minutos.
El Grande Panda se ofrece en Reino Unido en dos variantes: un microhíbrido 1.2 con caja automática y el eléctrico de 113 caballos que protagoniza este vídeo. Metcalfe confiesa que le atrae especialmente la versión Pop, la más básica, con llantas de acero y mandos de climatización rotatorios. El modelo que prueba, bautizado como edición La Prima representa el escalón más equipado de la gama.
Un diseño que reinterpreta al Panda clásico
Lo primero que llama la atención es el aspecto exterior. Para Metcalfe, Fiat ha hecho un trabajo excepcional con un diseño divertido y reconocible. Los grupos ópticos y las luces diurnas adoptan un patrón pixelado que se repite por toda la carrocería, y las llantas de corte diamantado, aunque le resultan algo recargadas, forman parte de esa identidad visual. Destaca también el cable de carga integrado, una solución que otros fabricantes no ofrecen y que permite sacar unos 4,5 metros de cable desde el frontal para cargar en casa a 7 kW.
En el interior, el diseño píxel continúa en los asientos y en los mandos de ventilación, con toques de color flúor. Hay una bandeja para el teléfono en la consola central y plásticos reciclados que, según Metcalfe, son aceptables para el precio. El espacio en las plazas traseras sorprende para un coche de este tamaño, y la postura de conducción elevada, motivada por la batería, le recuerda a un pequeño Defender.
El Panda 4×4 de 2005: 21 años de fiel servicio
La comparación con el viejo Panda es inevitable. El ejemplar de 2005 llegó a la familia Metcalfe cuando aún tenían un Range Rover, y enseguida se convirtió en el coche diario para las tareas cotidianas. Con 130.000 millas a sus espaldas, sigue arrancando a la primera y apenas muestra óxido después de más de dos décadas. Metcalfe subraya que nunca le han hecho nada más allá del mantenimiento rutinario, y que esa robustez explica por qué Italia sigue llena de estos coches.
Fiat ha clavado el brief con este coche. Y eso me hace feliz.
— Harry Metcalfe, Harry’s Garage
Así se conduce el Grande Panda eléctrico
Metcalfe describe la conducción como relajada y silenciosa. No hay modos deportivos ni aceleraciones brutales: simplemente, al soltar el freno, el coche se mueve con suavidad. La suspensión, con un buen recorrido, absorbe bien los baches de las carreteras británicas, y la batería baja ayuda a controlar el balanceo de la carrocería. En carretera, el ruido se mantiene en torno a los 70 decibelios a 90 km/h, una cifra que el presentador considera adecuada.
Sobre el rendimiento, la aceleración de 0 a 60 mph ronda los 11 segundos, lejos de los eléctricos de altas prestaciones, pero más que suficiente para el uso previsto. La velocidad máxima está limitada a unos 133 km/h. Metcalfe insiste en que este coche no necesita más: su objetivo es ser fácil de usar, con buena visibilidad, dirección ligera y un comportamiento predecible en todo tipo de vías.
La eficiencia también le parece razonable. Estima una media de 5 a 6,5 km/kWh, lo que da una autonomía real cercana a los 180 kilómetros. No ha hecho viajes largos, pero el dato le parece coherente para un coche urbano y de cercanías. La sencillez de mandos, con una llave tradicional que se guarda junto al volante, refuerza la sensación de coche sin complicaciones.
Precio, rivales y la comparación con el Renault 5
El Grande Panda eléctrico arranca en torno a las 22.000 libras en Reino Unido, con la versión Pop más asequible y opciones como el pack invierno con volante y asientos calefactados por un coste contenido. Metcalfe lo sitúa como rival directo del Renault 5, al que reconoce una ventaja dinámica y mejores materiales, pero con menos espacio trasero y una eficiencia inferior. El Fiat, en cambio, ofrece más practicidad para quienes usan las plazas posteriores y un precio competitivo.
Menciona también que la plataforma es la misma sobre la que se desarrolló el Fiat 500, y que la ausencia de versiones con cambio manual en el híbrido es una pequeña pena. Para Metcalfe, la llegada de este tipo de eléctricos europeos es una buena noticia frente a la ofensiva de los fabricantes chinos: demuestran que se puede hacer un coche asequible y con personalidad.
Fiat frente a los eléctricos chinos
La prueba de Harry’s Garage deja una conclusión clara: el Grande Panda no pretende deslumbrar con prestaciones, sino ser un vehículo sensato para el día a día. Frente a la tendencia de llenar el mercado de SUV eléctricos cada vez más potentes y caros, este Fiat apuesta por el pragmatismo. Ese enfoque puede resultar refrescante para un comprador harto de la sobrecarga tecnológica.
El legado del Panda original, un coche nacido en 1980 para ser simple y asequible, está presente. Aunque el nuevo Grande Panda es más grande y sofisticado, conserva la esencia de dar más importancia a la utilidad que al espectáculo. En un contexto de precios crecientes y dudas sobre la electrificación, este tipo de propuestas pueden marcar la diferencia.
Al final del vídeo Metcalfe lanza una pregunta a su audiencia: ¿debería probar el Twingo eléctrico o un deportivo eléctrico de 1.100 caballos? La respuesta, en el fondo, ya está clara. Coches como el Grande Panda importan más de lo que sus cifras sugieren.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Harry’s garage en YouTube.


