El cierre de SEAT en 2029: los clásicos 600, 1500 y 124 que motorizaron España

La prensa económica alemana sitúa la retirada de la marca española a finales de 2029 dentro del ajuste global del grupo Volkswagen. Los modelos que motorizaron el país, del 600 al 124, quedarán como patrimonio histórico.

La prensa económica alemana sitúa el fin de SEAT como marca comercial en 2029; si el plan llega a aprobarse, los clásicos SEAT que motorizaron España —el 600, el 1500, el 124 y sus derivados— quedarían como el patrimonio industrial más reconocible de una sociedad anónima que este año cumple 76 años.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un documento confidencial de 147 páginas del grupo Volkswagen plantea retirar la marca SEAT de forma ordenada a más tardar a finales de 2029.
  • No te lo puedes perder: el grupo no cerraría SEAT SA ni la fábrica de Martorell; trasladaría a Cupra las estructuras y productos rentables.
  • Cifras y contexto: SEAT fabricó cerca de 800.000 unidades del 600 entre 1957 y 1973, el modelo que convirtió el automóvil en un bien de masas en España.

El plan que despediría a la marca

El semanario económico alemán WirtschaftsWoche ha tenido acceso a un plan confidencial de reestructuración elaborado por la dirección del grupo. El documento, titulado Informe sobre la decisión conceptual del Consejo de Supervisión del 3 y 4 de septiembre de 2026, establece que ‘la marca Seat se retirará de forma ordenada y con costes optimizados a más tardar a finales de 2029’. No obstante, el servicio a los clientes y las obligaciones existentes se mantendrían.

El ajuste global no se limita a la enseña española: la dirección de Volkswagen plantea un recorte de hasta 100.000 empleos, la mitad de ellos fuera de Alemania, el cierre de hasta cuatro plantas —Zwickau, Emden, Hannover y la de Audi en Neckarsulm— y la reducción a la mitad de la oferta de modelos, de 150 a 75. En ese contexto, SEAT desaparecería de la visión estratégica del grupo para 2030, según el propio documento.

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La respuesta oficial de la compañía en España elude confirmar la decisión: insiste en que ‘a día de hoy no se ha tomado ninguna decisión’ y en que informará cuando exista. El plan estaba llamado a votarse en el consejo de supervisión del grupo; la filtración de la prensa económica alemana lo convierte en el punto de partida del debate, no en su desenlace.

Los clásicos que motorizaron España

Antes de que Cupra ocupara el centro del negocio, SEAT construyó la base de la motorización española con una serie de modelos que hoy protagonizan el coleccionismo de vehículo clásico. El SEAT 600, fabricado bajo licencia Fiat entre 1957 y 1973, fue el primero en masificar el automóvil: motor trasero de 633 centímetros cúbicos, algo más de 20 CV y una silueta redonda que se convirtió en paisaje cotidiano. Las unidades producidas rozaron las 800.000, una cifra que ninguna otra berlina popular española ha superado desde entonces.

No todo fue utilitario. El SEAT 1500, berlina media de 1.481 centímetros cúbicos presentada en 1963, elevó el listón de la representación oficial y de las clases acomodadas del desarrollismo; su carrocería de tres volúmenes y su habitabilidad lo mantuvieron en producción durante una década. El SEAT 124, llegado en 1968 y derivado del Fiat 124, desplazó al 600 en volumen y en ambición técnica: motor delantero, propulsión trasera y una plataforma que dio origen al SEAT 1430, con mecánica de 1.438 centímetros cúbicos y un protagonismo deportivo y de representación.

El SEAT 600 no fue solo un coche: fue la primera escuela de movilidad de varias generaciones de españoles.

La familia se completó con el SEAT 127, primer utilitario de tracción delantera de la casa, que a partir de 1972 anticipó la arquitectura que dominaría el mercado en los ochenta. Entre todos conforman el núcleo que el coleccionista español reconoce como patrimonio sentimental e industrial: vehículos numerosos en el parque clásico, con piezas aún relativamente accesibles y una afición vertebrada en clubes de marca.

De los 76 años de SEAT al futuro Cupra

El plan confidencial no retira a SEAT SA: mantiene la sociedad, la fábrica de Martorell y las aproximadamente 10.000 personas empleadas en el centro catalán. El traslado de rentabilidad hacia Cupra tiene lógica industrial y financiera. La dirección del grupo ya ha fijado para Cupra un objetivo de entre 500.000 y 600.000 unidades anuales, y los ejecutivos han repetido que el futuro de SEAT SA pasa por esa segunda marca. En 2025 Cupra superó por primera vez a SEAT en matriculaciones: 328.800 unidades frente a 257.400, un 32,5% más.

El traslado tiene detrás una economía real: en 2024 la dupla SEAT/Cupra logró sus mejores resultados con 633 millones de beneficio operativo y 14.530 millones de ingresos. En 2025 el beneficio se redujo a un millón por el impacto de los aranceles sobre el Cupra Tavascan y, en el primer semestre de 2026, el resultado de explotación volvió a crecer hasta los 122 millones, casi el triple que un año antes. La rentabilidad no es un debate estético: es el criterio que decide qué enseña sobrevive.

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La rentabilidad explica la apuesta. Wayne Griffiths, consejero delegado de SEAT y Cupra hasta abril de 2025, lo resumió con claridad: ‘Para ganar lo mismo que con un Cupra Formentor, tengo que vender cuatro Seat Ibiza’. No es un eslogan: es la traducción comercial de una marca que ha dejado de ser el eje del negocio. El grupo quiere simplificar su cartera y concentrar la inversión en los vehículos que generan más margen.

Ahora bien, la retirada de la marca no equivale a la desaparición del automóvil español. La planta de Martorell ya ensambla este año los eléctricos Cupra Raval y VW ID. Polo, y los sindicatos esperan la asignación de una segunda plataforma eléctrica de mayor tamaño. La historia industrial continúa, pero lo hace bajo otra enseña.

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