La Maxus T60 Max diésel se reivindica como pick-up de trabajo 4×4 con más de una tonelada de carga útil y 3.500 kg de remolque con freno.
El planteamiento es coherente con ese uso: motor diésel de inyección directa de 158 kW (215 CV), cambio automático de ocho relaciones y tracción total conectable con reductora. La marca lo orienta a obra, campo y explotaciones agrícolas, el ciclo donde la pick-up sustituye a la furgoneta 4×4 y donde el repostaje rápido pesa más que cualquier cifra de autonomía homologada.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: el diésel sigue siendo la vía para quien hace muchos kilómetros sin acceso a recarga, y esta pick-up añade 4×4 con reductora, bloqueo de diferencial y capacidad de remolque real.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: más de una tonelada de carga útil, reductora con bloqueo trasero y compatibilidad con HVO sin modificar el vehículo. En contra: 5,39 metros de longitud que penalizan el uso urbano; el dosier no publica cifra de par en Nm, capacidad de depósito ni consumo homologado, así que el TCO no puede cerrarse todavía.
- Datos técnicos clave: carga útil superior a 1.000 kg; 3.500 kg remolcables con freno; 5.395 mm de longitud, 1.960 mm de anchura y 1.870 mm de altura; 21,7 cm de altura libre al suelo; diésel de 158 kW (215 CV) con cambio automático de 8 velocidades y tracción 2H/4H/4L; desde 40.711 euros sin impuestos ni transporte.
Qué motor, qué tracción y qué cotas para el trabajo diario
El bloque diésel de inyección directa entrega 158 kW (215 CV) y se asocia a una transmisión automática de ocho velocidades, según los datos técnicos facilitados por la marca. Un detalle que importa a las flotas con compromiso de descarbonización: el motor es compatible con HVO, el diésel renovable que se obtiene de aceites vegetales hidrotratados y que se reposta por la misma manguera, sin adaptaciones de motor ni de depósito.
La transmisión es total conectable y se gestiona desde un mando circular en la consola con tres posiciones: 2H, 4H y 4L, esta última con reductora, a la que se suma el bloqueo del diferencial posterior. En 4L el par llega multiplicado a las ruedas, la configuración que se usa para salir de barro o grava con remolque enganchado. A diferencia del T90 EV, que recurre a tracción trasera, aquí hay caja de transferencia.
Las cotas confirman el enfoque: 5.395 mm de longitud, 1.960 mm de anchura y 1.870 mm de altura, con 21,7 cm de altura libre al suelo, 29 grados de ángulo de ataque y 26 grados de salida. Son medidas para entrar en caminos de servicio y obras sin rozar los bajos. Ahora bien, esos 5,39 metros de eslora complican el aparcamiento en casco urbano y en muelles de carga estrechos.
El repostaje en minutos y la compatibilidad con HVO sostienen la pick-up diésel como herramienta viable en rutas sin ninguna infraestructura de recarga.
Cuánto carga, cuánto remolca y qué se nota al volante
La bañera admite más de una tonelada de carga útil, cifra que en uso profesional se traduce en sacos, herramientas, material de obra y palés sin recurrir al remolque. Ese dato conviene contrastarlo con la MMA de la versión homologada, porque la cifra final depende del equipamiento y de la variante de cabina. Cuando la carga no cabe, el conjunto suma 3.500 kg remolcables con freno, suficiente para maquinaria ligera o un portavehículos pequeño.
En circulación con la bañera vacía y en modo 2H, las primeras tomas de contacto describen pequeños rebotes y tirones del eje posterior. No es un defecto grave y tiene arreglo sencillo: repartir algo de peso en la caja o pasar al modo de tracción automático. Para un autónomo que alterna viaje y tajo, la recomendación es probar el vehículo con la configuración real de uso antes de firmar.
Lo que pagas y para qué autónomo encaja
El precio de partida es de 40.711 euros, con descuentos promocionales ya aplicados y garantía de cinco años o 160.000 kilómetros; la cifra no incluye transporte ni impuestos, según el dosier de prensa. Es la referencia que debe comparar el profesional con derecho a deducción del IVA, porque el desembolso final varía según la comunidad y la condición del comprador.
El equipamiento de serie incluye doble pantalla de 12,3 pulgadas (31,2 cm), asientos de cuero, control de crucero adaptativo, frenada de emergencia automática, aviso de colisión frontal y de salida de carril, asistente de arranque en cuesta y de descenso, más monitorización del conductor. En una pick-up de trabajo, el asistente de descenso y el control de crucero son los dos que más se agradecen en jornadas largas.
Encaja en autónomos de obra, instalaciones, agrícola y ganadero, y en empresas con accesos sin asfaltar donde una furgoneta convencional se queda corta. No es la opción para reparto urbano intensivo, por longitud y por la agilidad que exige el casco cerrado, ni para flotas con acceso restringido a zonas de bajas emisiones, donde la normativa municipal aplica criterios según masa y categoría del vehículo.
Veredicto profesional: dónde gana y qué falta por confirmar
Frente a las pick-ups eléctricas que llegan al mercado, la T60 Max no compite en coste por kilómetro ni en etiqueta ambiental: compite en continuidad operativa. Un autónomo que hace 40.000 kilómetros anuales entre obra, finca y cliente no puede depender de un punto de recarga en mitad de la sierra. Ahí el argumento del par motor y la reductora tiene sentido práctico, porque es lo que permite remolcar 3.500 kg en pendiente sin castigar el conjunto.
El debe está en la información pendiente. El dosier consultado no publica la cifra de par en Nm, ni la capacidad de depósito, ni el consumo homologado: tres datos que cualquier gestor de flota pide antes de comparar TCO (Coste Total de Propiedad). Tampoco detalla el volumen de bañera en m³ ni la MMA exacta de cada versión, de modo que la carga útil definitiva habrá que confirmarla en la ficha técnica de la variante homologada.
Para quién sí: profesionales con actividad mixta de obra y campo que necesitan caja abierta, 4×4 con reductora y capacidad de remolque real, y que acumulan kilómetros sin recarga disponible. Para quién no: reparto urbano, flotas con política de electrificación cerrada y quien haga un uso mayoritario de autopista, donde una furgoneta de carga cerrada gana en consumo y en protección de la mercancía.
Queda pendiente una prueba en ciclo de trabajo real, con carga en la bañera y remolque enganchado, para medir consumo y autonomía efectiva. Hasta entonces, la T60 Max se valora por lo que ofrece sobre el papel y por lo que ya se ha visto al volante.

