Hay aniversarios que se celebran con discursos y otros que merecen algo mucho más especial. Para conmemorar los 140 años desde que Karl Benz patentó su primer automóvil, Mercedes-Benz ha encontrado un aliado perfecto: IWC Schaffhausen. Junto con esta extraordinaria manufactura suiza ha creado una pieza que funciona como homenaje, como objeto de deseo y como guiño a una relación que lleva décadas creciendo. Su nombre, tan largo como su historia, es IWC Big Pilot’s Watch Perpetual Calendar ProSet 140 Years Mercedes-Benz, y detrás de él se esconde un reloj que condensa tradición, ingeniería y un toque de humor involuntario.
La cifra de 140 años nos transporta de forma directa a 1886, cuando Karl Benz presentó al mundo entero el vehículo que suele considerarse el primer automóvil con motor de combustión. Poco después, Gottlieb Daimler hizo lo propio con su carruaje motorizado. Aquellas dos visiones condenadas a entenderse terminaron unidas en 1926, dando lugar a la compañía que hoy conocemos. Ese momento fundacional está discretamente grabado en la parte posterior de este nuevo reloj: bajo el cristal de zafiro aparece el primer logotipo combinado de Daimler Motoren-Gesellschaft y Benz & Cie., fusionando la corona de laurel con la estrella de tres puntas. Un detalle histórico que solo verán 140 personas, tantas como unidades se producirán.
El reloj de Mercedes-Benz e IWC Schaffhausen necesitará una corrección más allá del año 3000

Para quienes no están familiarizados con IWC Schaffhausen, basta recordar que es una de las casas relojeras más respetadas del mundo, fundada en 1868 por el relojero estadounidense Florentine Ariosto Jones y célebre por sus relojes de aviación y sus grandes complicaciones mecánicas. Y aquí la palabra “complicación” adquiere todo su sentido. El Big Pilot de 42 milímetros con caja fabricada en acero inoxidable incorpora el nuevo Calendario Perpetuo ProSet, capaz de registrar fecha, día, mes, año y fase lunar con una precisión tan obsesiva que solo se desviará un día después de 1040 años. Quien lo herede en el siglo XXX tendrá, por fin, algo de lo que quejarse.
La verdadera magia radica en su interior. El movimiento automático Calibre 82655 late a 28.800 alternancias por hora y ofrece 60 horas de reserva de marcha. Todo se ajusta desde una única posición de la corona, una solución ingeniosa que evita los sustos habituales de los calendarios perpetuos tradicionales. Además, la correa de caucho puede intercambiarse con facilidad, un guiño práctico dentro de un reloj que, por lo demás, es pura sofisticación.
Se van a fabricar solo 140 unidades que ya están a la venta por más de 40.000 euros la pieza

La relación entre Mercedes-Benz e IWC Schaffhausen no es nueva. Comenzó en el año 2004 a través de su división de Affalterbach y se consolidó en 2013 cuando IWC Schaffhausen se convirtió en socio de ingeniería del equipo de Fórmula 1. Desde entonces, ambas marcas han creado piezas inspiradas en el mundo del automovilismo, incluyendo un Big Pilot que rendía homenaje al icónico Clase G.
Con un calendario perpetuo, una producción limitada y un nombre que podría ocupar por sí solo una caja de reloj, no sorprende que su precio se sitúe en territorio automovilístico que rodea a la firma de la estrella. Y es que en Alemania parte de los 40.900 euros, una cifra que lo coloca a la altura de un coche nuevo de gama media.
Cinco claves del reloj conmemorativo
– Edición limitada a 140 unidades.
– Homenaje histórico al logotipo combinado de 1926.
– Calendario perpetuo con precisión milenaria.
– Movimiento Calibre 82655 ajustable desde una sola corona.
– Relación Mercedes–IWC consolidada desde 2004.
Fotos: IWC Schaffhausen






