El Congreso aprueba tramitar la rebaja de la tasa de alcoholemia al volante de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre. La iniciativa del PSOE salió adelante el martes 29 de septiembre con 173 votos a favor, 168 en contra y cinco abstenciones.
Qué cambia exactamente en la tasa de alcohol
El texto que ahora empieza su recorrido parlamentario deja la tasa máxima en 0,2 gramos por litro de sangre y 0,1 miligramos por litro en aire espirado. Hoy esos límites son de 0,5 y 0,25 para la mayoría de conductores, así que la rebaja supera el 50%.
Hay un segundo cambio: la unificación. Hasta ahora, quien tiene menos de dos años de carné o conduce profesionalmente soporta una tasa más baja —0,3 gramos en sangre y 0,15 miligramos en aire— que el resto. Con la nueva redacción, el límite sería el mismo para todos los conductores, sin distinción por antigüedad del permiso ni por tipo de vehículo.
Además, el texto establece tres escalones de sanción, según la información publicada por ABC Motor:
- Infracción grave, entre 0,10 y 0,25 miligramos por litro en aire: 100 euros de multa y dos puntos menos de carné.
- Infracción muy grave, de 0,26 a 0,50 miligramos: 200 euros y cuatro puntos.
- Muy grave agravada, por encima de 0,50 miligramos: 1.000 euros y seis puntos.
En la práctica, esto significa que basta con rozar el nuevo umbral para entrar en el terreno sancionador. Por encima de los límites administrativos entra en juego la vía penal, la que cada año deja miles de condenas por conducir con tasas altas de alcohol o de drogas.
No se trata solo de un umbral más bajo: desaparece el margen extra del que hoy disfrutan los conductores con más experiencia.
A quién afecta y desde cuándo
La rebaja alcanza a todos los conductores de vehículos, también a los profesionales. Taxistas, repartidores de furgoneta, conductores de autobús y camión o agentes de tráfico verían igualmente rebajada su tasa, hoy fijada en 0,3 gramos. Quienes acaban de obtener el carné pierden además el margen diferenciado del que han disfrutado hasta ahora.
Lo que no hay todavía es fecha. La iniciativa solo ha salvado la toma en consideración, el primer trámite parlamentario, y ahora se abre el turno de enmiendas en la comisión correspondiente. Después llegará el dictamen, el paso por el Senado y la vuelta al Congreso para su aprobación definitiva, con los plazos acortados por el procedimiento de urgencia.
El recorrido del texto puede seguirse en la web oficial del Congreso de los Diputados. Hasta que se publique en el Boletín Oficial del Estado, la tasa vigente sigue siendo la actual: 0,5 gramos por litro de sangre y 0,25 miligramos en aire para la mayoría de conductores.
El texto es idéntico al que el PSOE registró en noviembre de 2024, con una salvedad: ya no incluye la prohibición de difundir avisos de controles de alcohol y drogas a través de redes sociales y plataformas de mensajería instantánea.
El precedente de marzo y lo que queda por ver
La propuesta ya se cayó una vez. La Comisión de Interior del Congreso la tumbó el 18 de marzo de 2026 con los votos en contra del PP, Vox, ERC y UPN. Ahora el reparto de apoyos es distinto: ERC, Sumar y Junts respaldan la tramitación, mientras el PP y Vox han votado en contra en el Pleno.
El argumento de los populares es que la mayoría de los accidentes graves no los provoca quien cumple la norma, sino quien multiplica el límite, y sostienen que la mejor tasa sería la 0,0. Desde el Ministerio del Interior se defiende lo contrario, con el respaldo de las asociaciones de víctimas viales, la FEMP y la DGT. El debate volverá al Congreso en las próximas semanas.
Como referencia, el modelo que inspira el cambio es el de países como Noruega o Suecia, con límites muy bajos y una tolerancia mínima hacia el alcohol al volante.
Los datos que se manejan en el debate van en la misma dirección: según el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, el 32,4% de los conductores fallecidos en siniestros el año pasado tenían alcohol en sangre, un porcentaje que sube al 48,3% entre los peatones atropellados. A eso se suman 31.159 condenas penales por conducir con tasas altas de alcohol o drogas, según la Fiscalía General del Estado.
Queda por concretar casi todo lo importante para el conductor: si los tres tramos de sanción llegan intactos al texto final, si la unificación de tasas sobrevive a las enmiendas y en qué fecha empezarán las multas. El siguiente hito es el dictamen en comisión y, después, el debate en el Senado. Cuando la norma se publique en el Boletín Oficial del Estado, lo habitual es que la entrada en vigor no sea inmediata: el propio texto fija su calendario.

