Hay coches que se quedan en el mercado equivocado y el Nissan March Nismo S es uno de ellos. Un Micra de bolsillo con apellido de competición que Japón se guardó para sí y que Europa nunca pudo pedir en el concesionario. En su último análisis, el canal JayEmm on Cars lo desmonta con cariño y con más reparos de los que esperaba.
Un Micra con apellido Nismo que Europa nunca vio
El March es el nombre con el que Nissan vende el Micra en Japón, y la generación K13 es la que casi nadie recuerda. El presentador lo admite sin rodeos: cuando se habla del Micra, la memoria colectiva salta al K10 de los años ochenta, ya casi un objeto de culto, o al K12, que llegó en 2010 y que él considera un coche sencillamente simpático. El K13 aterrizó ese mismo año y quedó en tierra de nadie.
En 2013 la marca anunció una versión Nismo y la decepción fue considerable. Según JayEmm, aquel primer intento apenas tocaba la estética: mantenía el tricilíndrico 1.2 atmosférico de 79 CV y una caja CVT. Poco después apareció el Nismo S, el que sí merecía el apellido, y ese nunca cruzó la frontera europea.
Cómo se construye un Nismo S: Tailandia, Japón y una segunda vida
La receta es curiosa y JayEmm la explica paso a paso. Nissan parte de un March 1.2 normal fabricado en Tailandia, lo envía a Japón y lo deja en manos del taller de Nismo, que lo rehace a su manera: un cuatro cilindros de 1.5 litros atmosférico que rinde 114 CV y 115 libras-pie de par, cambio manual de cinco velocidades, suspensión específica, llantas, frenos y neumáticos propios, un kit de carrocería contenido pero resultón y algunos retoques en el habitáculo.
El problema, sostiene el presentador, es que Nismo se quedó corto. Por aquellas mismas fechas la marca ya montaba en el Juke un 1.6 turbo de 200 CV heredado del Mini John Cooper Works, y ese motor en el Micra habría sido otra cosa. No fue así, y el Nismo S se queda en la categoría de los coches que podrían haber sido.
Un Micra Nismo suena absurdo, y precisamente por eso funciona: es el mejor hot hatch del que nunca has oído hablar.
— JayEmm on Cars
Al volante: firme, plano y con muy poco tacto
Sobre el asfalto, el Nismo S no es el coche que el presentador esperaba. La suspensión resulta dura a baja velocidad, aunque cuando se empieza a jugar con ella funciona y traga los baches mucho mejor de lo que su origen sugeriría. El motor no es ninguna locomotora: sube con desgana hasta unas 6.500 vueltas y el escape suena demasiado apagado, hasta el punto de que JayEmm cree que solo con un buen sonido el coche ganaría media estrella.
La dirección sin tacto es su mayor queja. No transmite nada, el eje delantero tarda en entrar y el coche pide a gritos una cremallera más rápida y menos asistencia. Los frenos, en cambio, le parecen muy buenos, con un pedal progresivo y bien dosificado. En una comparativa contra un Renault Clio 197, admite, no saldría bien parado: le falta pegada, aunque su precio era bastante más contenido.
Práctico, cómodo y con encanto japonés
Donde el Micra Nismo S sorprende es en el día a día. El cambio manual es agradable y los asientos con refuerzos laterales sujetan de maravilla sin resultar incómodos; el presentador sospecha que son parientes de los del Juke Nismo. La visibilidad es buena gracias a la superficie acristalada, aunque el pilar A es grueso, en parte por el deflector de viento, y el pilar B queda muy atrás. Hay sitio en las plazas traseras y el maletero es algo más grande de lo que aparenta.
El coche crece contigo, resume JayEmm, que recurre al viejo tópico de que es más divertido conducir un coche lento rápido que uno rápido despacio. Con el pie a fondo y a velocidad legal, la sensación de estar exprimiéndolo todo es constante.
Importar uno: la regla de los 10 años y los precios
Esta unidad concreta la trajo Mark, el propietario, que ya había importado coches de Japón y quiso pasar por todo el proceso. Llegó a Reino Unido en 2023, justo antes de cumplir diez años, y se matriculó después a propósito: con esa edad solo necesita pasar la inspección técnica, no una homologación individual completa. Esa es, en la práctica, la regla de los 10 años funcionando a favor del aficionado.
El precio es el gran argumento. Hoy se pueden encontrar ejemplares por entre 6.000 y 7.000 libras, una cifra que para muchos será alta tratándose de un Micra de más de una década y que para otros resulta razonable por un coche genuinamente japonés, con la conexión real que implica haber pasado por Nismo. Y con un 1.5 atmosférico, tampoco es tragón.
Por qué este coche existió y por qué no lo tuvimos
El K13 se presentó en 2010 y el Nismo S llego como respuesta a un mercado japonés con tradición de utilitarios deportivos y versiones de nicho. En Europa, Nissan ya tenía sobre la mesa alternativas con más potencia y más tirón comercial —el Juke Nismo, sin ir más lejos—, y el Micra arrastraba una reputación poco glamurosa. Sumado a la política de producto del momento, el resultado fue el esperado: la versión interesante se quedó en casa.
El contexto actual refuerza esa sensación. Los deportivos japoneses de los noventa y los dosmiles se han revalorizado hasta límites difíciles de justificar, y cada vez más aficionados europeos miran hacia el mercado interno japonés en busca de versiones que nunca se exportaron. El March Nismo S es un ejemplo tardío de esa dinámica: no es un mito de los noventa, sino un coche de 2013 que se ha vuelto raro por pura ausencia.
Para el lector europeo, la historia deja varias lecturas. La primera es de mercado: la ventana de importación se ha abierto de par en par para los coches japoneses de los dosmiles y principios de los diez, y modelos que aquí nadie miró dos veces empiezan a tener sentido por escasez más que por prestaciones. La segunda es práctica: un Nismo S no es un coche complicado, comparte base con un utilitario vendido a millones, así que el mantenimiento no debería dar miedo; los detalles japoneses —la voz que avisa sobre la tarjeta de peaje, el navegador sin traducir, los rótulos en japonés, el velocímetro en kilómetros por hora— se aceptan como parte del encanto o se cambian. La tercera es de expectativas: quien busque un Clio RS barato se equivoca de coche; quien busque algo que nadie tiene, que se pueda usar a diario y que no arruine, está en el sitio correcto. Y la cuarta es casi nostálgica: recuerda que las decisiones de producto que parecen menores en su momento son, con los años, las que construyen la rareza.
JayEmm cierra su análisis dejando caer un anzuelo: en el fondo del garaje de Nissan Reino Unido hay un Micra muy especial, y confía en poder enseñarlo algún día. Mientras tanto, el March Nismo S sigue siendo esa respuesta incómoda a una pregunta que casi nadie se hizo en Europa. ¿Cuántos coches así hemos dejado pasar sin enterarnos?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

