La nueva señal S-991c que vigila en los semáforos con control: saltarse el rojo cuesta 200 euros y 4 puntos

El catálogo oficial de señales incorpora la S-991c, un cartel que anuncia los controles de semáforo en rojo. Saltarse la luz roja sigue siendo una infracción grave: 200 euros y cuatro puntos.

La señal S-991c avisa de los controles de semáforo en rojo: saltarse la luz roja sigue costando 200 euros y 4 puntos.

Es la última incorporación al catálogo oficial de señales de circulación. En la práctica no cambia ninguna norma: no añade prohibiciones nuevas ni endurece sanciones. Lo único que hace es avisar de que en ese punto hay un dispositivo encargado de comprobar si los vehículos respetan la luz roja. Conviene saber qué es, quién puede colocarla y qué pasa si el semáforo te pilla en rojo.

Qué es la S-991c y cómo se reconoce

Es un cartel rectangular, con fondo blanco y borde negro. Dentro aparece un semáforo con la luz roja encendida, unas ondas que representan el sistema de control y las siluetas de varios vehículos: un turismo, un camión y una motocicleta. También puede llevar subcarteles arriba o abajo con información complementaria.

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Su nombre oficial es control de semáforo en rojo. Y ahí está la clave: la S-991c es una señal de indicación, no una señal luminosa ni un radar de velocidad. No establece ninguna prohibición por sí misma. Solo informa de que hay un sistema instalado para vigilar el respeto al rojo.

No conviene confundirla con sus hermanas de catálogo. Las S-991a y S-991b anuncian dispositivos de medición de velocidad, en la línea de los nuevos radares de tramo. La S-991c habla solo del semáforo.

La S-991c no crea ninguna multa nueva. Solo avisa de que el semáforo puede estar vigilado.

Cuánto cuesta saltarse el semáforo en rojo

No respetar la luz roja está clasificado como infracción grave en la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. La sanción habitual son 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso. La multa no sube por pasar por un punto señalizado con la S-991c, y la ausencia del cartel no rebaja nada: el rojo se respeta igual.

Como en el resto de multas graves, existe la vía del pronto pago: si abonas la sanción en los 20 días siguientes a la notificación, el importe se reduce a la mitad, hasta los 100 euros. Los cuatro puntos se descuentan igual, porque el descuento afecta al dinero y no a la detracción. Eso sí, pagar con reducción implica renunciar a presentar alegaciones.

Cómo funciona un control de semáforo en rojo

El sistema puede variar según la instalación, pero en los controles automatizados conocidos como foto-rojo las cámaras captan dos imágenes: la primera, antes de que el vehículo cruce la línea de detención con el rojo encendido; la segunda, cuando ya ha atravesado el paso y la luz sigue en rojo. Con esa secuencia se acredita la infracción y se abre el expediente sancionador.

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Ojo con el ámbar. Una luz amarilla fija obliga a detenerse en las mismas condiciones que la roja, salvo que aparezca cuando el vehículo está tan cerca que no puede parar con seguridad. Acelerar para cruzar antes del cambio es la peor decisión posible: aumenta el riesgo y termina en infracción.

Dónde puede aparecer y quién la instala

El catálogo no reserva la S-991c a un tipo concreto de vía. Puede colocarse en cualquier punto con semáforo y control del paso en rojo, siempre que la administración titular decida señalizarlo. Eso incluye:

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  • Vías urbanas y travesías, donde decide el ayuntamiento.
  • Carreteras autonómicas, en manos de cada comunidad.
  • Vías estatales, señalizadas por la DGT.

Por eso no es una señal exclusiva de Tráfico, aunque se conozca así. Su significado se limita al control del semáforo: no confirma que en ese punto se vigile la velocidad, el cinturón o el uso del móvil.

La DGT ha explicado que estas novedades se integran de forma progresiva. Nadie debería esperar encontrarla de un día para otro en todos los semáforos: llegará a medida que cada administración actualice su señalización.

Por qué la DGT añade este aviso

La actualización del catálogo busca adaptar la señalización a los cambios tecnológicos y de movilidad, mejorar su comprensión y lograr una aplicación coherente en todo el territorio. La reforma incorporó pictogramas para situaciones que antes no tenían una imagen oficial común. Este es uno de ellos.

El objetivo de fondo es reforzar el respeto al rojo en cruces donde se cruzan trayectorias distintas. Saltarse un semáforo puede provocar una colisión lateral, un atropello o un accidente con ciclistas y motoristas, que ya han empezado a circular confiando en que tienen el paso.

Anunciar el dispositivo también aporta claridad: el conductor distingue un control de semáforo de un radar de velocidad o de una cámara de gestión de tráfico. La idea es que respetar el rojo no dependa de ver o no ver una cámara. La infracción se produce al rebasar la línea de detención con la luz roja, haya cartel o no.

Lo que queda por concretar es el calendario. No hay una fecha única de despliegue ni un listado cerrado de puntos: la instalación depende de cada administración y de su plan de renovación. Mientras tanto, la recomendación es la de siempre: reducir la marcha al acercarse a una intersección, detenerse antes de la línea si el semáforo cambia y no avanzar hasta que la luz lo permita. Puedes consultar el detalle del catálogo en la web oficial de la DGT.