Las subastas de Monterey Car Week 2026 baten récord: 500 millones y relevo generacional

Hagerty situó el gasto combinado en 756 millones de dólares, cerca de un 75 % por encima de 2025 y muy por delante del récord de 2022. El relevo generacional se dejó notar en la composición de los lotes, con más peso del deportivo moderno y del coche nuevo.

Las subastas de Monterey Car Week 2026 cerraron con 756 millones de dólares, el mayor volumen jamás registrado en la semana de subastas californiana. La cifra, recopilada por Hagerty a partir de los resultados publicados por las cinco casas presentes en la península, supera en más de 320 millones el total de 2025 y borra el récord anterior, fijado en 471,2 millones en 2022. Pero el número, por desmesurado que resulte, dice menos que su composición.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: Bonhams, Broad Arrow, Gooding Christie’s, Mecum y RM Sotheby’s sumaron entre todas la mayor cifra jamás registrada en una semana de subastas de clásicos, con más de 140 coches por encima del millón de dólares.
  • No te lo puedes perder: el debut de Broad Arrow en The Quail, con un Ferrari Enzo como cabeza de cartel, y la irrupción de un comprador más joven que ha desplazado el interés hacia el deportivo moderno.
  • Cifras y cotización: 756 millones de dólares según Hagerty, frente a 432,7 millones en 2025 y 471,2 millones en 2022; al menos 140 coches vendidos por encima del millón, 32 por encima de cuatro millones y 11 por encima de diez.

Un récord que reordena la escala

Conviene fijar el perímetro de la cifra, porque no todas las fuentes miden lo mismo. Hagerty, que agrega los resultados de las cinco casas, sitúa el gasto combinado en 756 millones de dólares; otros recuentos, elaborados a partir de los datos publicados por las propias firmas, se quedan en torno a los 748 millones. Los primeros balances, con la semana aún en marcha, apuntaban a un techo cercano a los 500 millones; el cierre definitivo lo desbordó con holgura.

En 2025, la semana completa se quedó en 432,7 millones de dólares. En 2022, el ejercicio que hasta entonces marcaba el máximo, se alcanzaron 471,2 millones. Los 756 millones de este agosto suponen algo más de 323 millones de mejora respecto a la edición anterior y 285 millones por encima del récord previo. La progresión no admite lectura ambigua.

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La profundidad del mercado se mide mejor en la franja alta que en el total. Al menos 140 coches se vendieron por encima del millón de dólares; 32 rebasaron los cuatro millones y 11 superaron los diez. Son cifras que describen un mercado ancho, no una burbuja sostenida por tres o cuatro operaciones excepcionales.

La semana dejó, además, una colección de plusmarcas inéditas: el coche americano más caro jamás subastado, el lote benéfico de automoción más caro, el coche nuevo más caro, el eléctrico más caro y el británico más caro. A ellos se sumaron varios récords de marca, el registro más fino que existe para medir la temperatura real de un segmento concreto.

Cuando el mercado paga 756 millones en una semana, el debate ya no es cuánto vale un clásico, sino quién decide qué merece ese nombre.

Un detalle de método que conviene no pasar por alto: los totales incluyen la comisión del comprador y, en algunos casos, operaciones cerradas después del martillo. Hablamos, por tanto, de dinero efectivamente pagado y no de estimaciones de catálogo, lo que otorga a estas cifras una consistencia que ninguna edición anterior había tenido.

Cinco casas, cuatro escenarios y un debut en The Quail

El calendario de la semana se reparte entre la península y el valle, con horarios escalonados para que ningún coleccionista tenga que elegir dos veces. La nómina de casas fue la habitual, con una incorporación que ha movido el tablero.

  • Bonhams abrió la semana el 13 de agosto en Salinas, junto a Laguna Seca, con la subasta que la casa británica traslada cada año al circuito.
  • Broad Arrow debutó en The Quail los días 13 y 14 de agosto, en Quail Lodge (Carmel), con un Ferrari Enzo como cabeza de cartel de su catálogo.
  • Gooding Christie’s ocupó Pebble Beach los días 14 y 15, con un Shelby Cobra Daytona Coupé, una selección de Porsche y varios Ferrari de competición entre los lotes anunciados.
  • Mecum mantuvo su formato de tres jornadas en Monterey, del 13 al 15 de agosto.
  • RM Sotheby’s cerró el ciclo los días 13, 14 y 16, con un McLaren F1 GTR, un Chevrolet Corvette Grand Sport y el Ferrari Luce entre los lotes destacados.

La coincidencia de cinco casas en cuatro escenarios a lo largo de cuatro jornadas obliga a una competencia por el lote excepcional que, a la postre, empuja los precios. RM Sotheby’s mantiene la sesión más larga y la más tardía; Bonhams conserva la suya junto al trazado de Laguna Seca; y Broad Arrow ha entrado por la puerta grande, con el escaparate de The Quail como presentación en sociedad.

Qué ha cambiado en la cabeza del comprador

El dato más relevante de la edición no está en el total, sino en el perfil de quien firma los cheques. El desplazamiento del interés hacia el deportivo moderno, hacia el coche nuevo de tirada corta y hacia piezas con historial reciente explica que hayan caído a la vez los récords del coche nuevo y del eléctrico más caros, dos categorías que hace quince años no existían en un catálogo de colección. El mercado no se ha limitado a subir: ha cambiado de eje.

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Quien haya seguido el coleccionismo desde el ciclo alcista de 2014-2016 reconocerá el patrón con otro reparto de papeles. Entonces fueron los Ferrari de los años sesenta y los Mercedes 300 SL quienes tiraron del carro; hoy, un Enzo, un McLaren F1 GTR o una pieza de producción actual con entrega inmediata cumplen la misma función. La diferencia es de naturaleza, no de grado: el comprador nuevo no pretende reconstruir la historia del automóvil, sino adquirir un objeto excepcional que pueda usar. De ahí que las casas hayan reforzado sus secciones de deportivo contemporáneo y que el clásico puro, sin dejar de venderse, haya cedido protagonismo en los titulares.

Para el aficionado de raíz patrimonial, la consecuencia es ambivalente. La liquidez del segmento alto sostiene la demanda de piezas antiguas bien documentadas —un numbers-matching con historial continuado sigue encontrando comprador—, pero la presión no se reparte por igual: la franja media, ese territorio de 100.000 a 300.000 euros donde vive la afición española, no ha subido en la misma proporción. Con todo, el dinero que entra por arriba acaba filtrándose hacia abajo en forma de restauraciones mejor ejecutadas y de documentación más rigurosa.

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El récord del lote benéfico más caro jamás subastado apunta en la misma dirección: el valor simbólico pesa ya tanto como el mecánico, y las casas lo han entendido. La próxima cita de peso llegará en enero, con el ciclo de subastas de Arizona, y en febrero, con Rétromobile como escaparate europeo. Conviene seguirlas de cerca: si el relevo generacional se confirma fuera de California, los 756 millones dejarán de ser una anomalía para convertirse en el nuevo suelo del mercado.