Veinte coches circulan ya por las carreteras españolas con un combustible que no existe en el surtidor de la esquina, pero que puede suponer un antes y un después para el parque móvil europeo. Se trata de la gasolina renovable Nexa 95, una gasolina sintética libre de petróleo que arranca su prueba en España impulsada por Toyota, BMW, Repsol y Bosch. ¿La gran noticia para el conductor? No necesita cambiar el mantenimiento ni pasar por el taller más de lo habitual.
Qué es la Nexa 95 y por qué no afecta al taller
Producida a partir de aceites de cocina usados, residuos forestales y subproductos agropecuarios, la Nexa 95 es molecularmente idéntica a la gasolina de 95 octanos que repostas hoy. Eso significa que cualquier motor gasolina moderno, híbrido o convencional, puede utilizarla sin modificar inyectores, centralita ni cualquier otro componente. El combustible sintético cumple con la Directiva de Energías Renovables de la UE y, según los ingenieros de Toyota y BMW, los vehículos rinden con la misma potencia y suavidad de marcha que con gasolina fósil. «El usuario no notará diferencia alguna», explican fuentes del proyecto, «y el taller tampoco verá un motor más sucio o desgastado».
La tecnología que protege tu motor sin que te des cuenta
Uno de los riesgos de un combustible nuevo es la incertidumbre sobre su calidad. Para evitarlo, Bosch ha desplegado su plataforma Digital Fuel Twin, que monitoriza en tiempo real los datos de repostaje, el consumo de cada vehículo y la procedencia del carburante. El sistema verifica que la Nexa 95 que entra en el depósito cumple con las especificaciones y no degrada el motor a largo plazo. En la práctica, esta vigilancia invisible refuerza la confianza para el conductor: no tienes que hacer ninguna adaptación en casa ni en el taller. Simplemente, repostas y sigues circulando con la misma tranquilidad mecánica de siempre.
«El combustible sintético no obliga a cambiar ni una bujía: los ingenieros certifican que la potencia y la suavidad de marcha son idénticas a las de la gasolina de 95 octanos.»
Por qué este test puede cambiar las reglas del taller (y de tu próxima ITV)
Más allá de la ingeniería, el proyecto tiene un objetivo regulatorio: demostrar que los combustibles renovables pueden convivir con los motores de combustión actuales y reducir las emisiones sin forzar la electrificación. Si Bruselas revisara la normativa post-2035 para incluir los vehículos aptos únicamente para combustibles renovables (VEEF), el parque de coches con motor de combustión seguiría teniendo décadas de mantenimiento por delante. Eso significa que los intervalos de cambio de aceite, filtros y bujías que conoces seguirían vigentes, y la ITV no tendría que medir emisiones con un nuevo rasero porque el combustible ya es neutro en carbono en su ciclo de vida. «Para el conductor, la ventaja es que no tiene que aprender nada nuevo; el taller tampoco pierde negocio, simplemente trabaja con un carburante más limpio», explica Pascal Ruch, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Toyota. El coste del combustible durante el piloto se ajusta a parámetros de investigación y no tiene sobrecoste para los usuarios de la flota de prueba; en un despliegue comercial futuro, el precio dependerá de las economías de escala y de los incentivos fiscales.


