El AAR Eagle IndyCar que ahora subasta Bring a Trailer sin reserva fijó en 1973 el récord mundial de velocidad en circuito cerrado: 212,766 mph. Bobby Unser, al volante del chasis 7302, logró esa media durante la clasificación del Texas World 200, un registro que la propia casa de subastas documenta en su catálogo.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el chasis 7302 es uno de los cuatro monoplazas construidos por AAR para su equipo oficial en 1973 y guarda el récord de velocidad en circuito cerrado logrado por Bobby Unser.
- No te lo puedes perder: la célula de este Eagle fue reconstruida en apenas cinco días tras el accidente del coche principal de Unser, una hazaña de taller que explica la urgencia y la improvisación de la época.
- Cifras y cotización: cuatro chasis de constructor; en la actualidad el ejemplar se ofrece sin precio de reserva, después de haber pasado por Joe Hunt, un coleccionista tejano y la firma Piloti.
El chasis 7302, forjado en cinco días
Según el listado de Bring a Trailer, el chasis 7302 se completó en solo cinco días después de que Bobby Unser destrozara el monoplaza principal del equipo en unos entrenamientos previos al Texas World Speedway 200. Aquella carrera, disputada el 7 de abril de 1973, fue el debut del ejemplar con la decoración de Olsonite; salió desde la pole y abandonó por un fallo de pistón en plena prueba.
En aquella temporada, los Eagle de fábrica incorporaban un monocasco más profundo y ancho tras el piloto y un aro antivuelco inclinado hacia atrás, rasgos que distinguían a la versión de 1973 de los coches vendidos a clientes. La normativa USAC acababa de limitar la capacidad del depósito a 40 galones, frente a los 75 anteriores, un cambio que explica el depósito único de este superviviente.
El palmarés del chasis no está lleno de victorias. Las tablas de resultados que acompaña el lote documentan un abandono en la Texas World 200, dos en el Trentonian Split 300 y un accidente en los entrenamientos del Rex Mays Classic. En 1977, ya con Gary Bettenhausen, alcanzó un undécimo puesto en Phoenix.
En su estado actual, el coche monta un V8 Chevrolet de 355 pulgadas cúbicas con culatas Edelbrock, bloque World Motown, inyección Kinsler y radiadores Wizard Cooling. La transmisión es una Hewland LG600 de cinco velocidades, y la suspensión es de rótulas con amortiguadores delanteros interiores. Los frenos, firmados por The Brake Man, incluyen discos ranurados y perforados. Conserva el depósito único que exige la normativa de 1973, y las llantas de 15 pulgadas montan neumáticos Avon slicks.
De Dan Gurney a Piloti: una vida de supervivencia

El linaje del AAR Eagle arranca en 1964, cuando Dan Gurney y Carroll Shelby fundaron All American Racers. El primer Eagle de USAC llegó en 1966, y en 1968 tres de los cuatro primeros clasificados en Indianápolis fueron chasis de la casa. La llegada del McLaren M16 en 1971 obligó a Gurney a desarrollar el perfil de cuña que caracteriza a este coche, un salto técnico que todavía se aprecia en la zaga del chasis 7302.
Con la estructura dañada en Milwaukee, el monoplaza quedó arrinconado hasta 1975. Lo rescató Joe Hunt, propietario de una firma de magnetos, que lo reconstruyó y lo llevó hasta Phoenix. En 1981 reapareció en las 500 Millas de Indianápolis con un V8 Chevrolet de 355 pulgadas cúbicas; la historia lo castigó con un accidente de clasificación que lesionó al piloto Phil Krueger y enterró el intento de formar parte de la parrilla.
Cinco días bastaron para construir un chasis que se enfrentó al McLaren y fijó un récord mundial; la historia lo castigó con una larga travesía de reparaciones.
Tras años en Texas y una década como montura de subidas para un coleccionista de Pensilvania, el chasis terminó en manos de Piloti en 2025. La firma de calzado de competición encargó una restauración a AJR Restorations de Tavares, Florida, que repasó grietas, rehízo la suspensión y devolvió al coche la librea blanca, roja y azul de Olsonite. El fichero histórico que acompaña al lote incluye una etiqueta de Joe Hunt Magnetos estampada con el número 7302 y una placa de chasis metálica sin instalar.
La intervención de AJR no buscó un concurso de elegancia. Repararon grietas en el morro y en los alojamientos Dzus, saneó la suspensión y actualizó la refrigeración. Los espejos laterales fueron pintados en polvo y las llantas de seis radios, fijadas con tuercas hexagonales, recibieron un acabado negro. Se conservan el volante MOMO y la instrumentación Smiths, sin odómetro, como corresponde a un coche de carreras.
Lo que la subasta dice del mercado
La venta sin reserva de un monoplaza con historia documentada es una prueba de fuego. No es un ejercicio de nostalgia; es un laboratorio de precios para un segmento donde la procedencia pesa más que el palmarés. El chasis 7302 nunca ganó una gran carrera, pero su récord de velocidad en circuito cerrado y su supervivencia a cinco décadas de reconstrucciones lo convierten en un objeto de estudio.
El valor del Eagle no se mide por su palmarés, sino por su autenticidad. Conserva la célula original, repara fracturas y está acompañado por documentación que lo relaciona con Unser, Hunt y Piloti. La ausencia de odómetro y el historial de kilometraje desconocido son habituales en esta categoría; aquí la trazabilidad del bastidor resta importancia al desgaste del conjunto. La restauración de AJR, centrada en la seguridad y en la coherencia estética, no ha intentado reconstruir piezas inexistentes ni inventar una segunda vida deportiva.
El mercado de los coches de competición históricos valora los restos con alma. La puesta en escena sin reserva elimina la barrera que a veces enfría las subastas de clásicos elevados y puede atraer a un coleccionista que entienda el significado del experimento de Gurney. Sea cual sea el precio de martillo, el chasis 7302 saldrá de la puja con la certeza de haber sido, durante unos minutos de abril de 1973, el automóvil más rápido del mundo en circuito.


