El dooring extremo existe: un motorista choca contra la puerta abierta de un autobús y acaba dentro del vehículo.
El dooring es uno de los peores escenarios en ciudad para un motorista, pero el caso grabado en Buga, Colombia, lleva el concepto al extremo. Un joven en moto se salta un semáforo en rojo y se empotra contra la puerta abierta de un autobús urbano, con un desenlace tan surrealista como inquietante.
La secuencia: del cruce al interior del autobús
El primer motorista se detuvo por completo en el cruce. El segundo, que aparece unos segundos después, no lo hizo. Las imágenes de la cámara de seguridad de una cafetería y la del interior del autobús lo dejan claro: el choque no fue un roce. La puerta abierta hizo de rampa y el motorista terminó dentro del autobús.
La segunda moto entró a toda velocidad sin frenar. El impacto destrozó la moto y dañó la puerta del autobús. Dentro, el motorista salió despedido contra la pared lateral y aterrizó entre un asiento y el pasillo.
Lo que deja helado es lo que sucede después. El motorista salió por su propio pie sin casco, intentó levantar la moto y se marchó andando como si nada. Fue un final con suerte, no un ejemplo.
Sin frenar. Sin casco. Con suerte.
El dooring en moto no responde a un solo fallo, sino a una cadena de errores que, en ciudad, se pagan con mucha más factura.
Qué es exactamente el dooring y por qué le saltó a este motorista

El dooring (del inglés door, puerta) es la colisión de un ciclista o motorista contra la puerta abierta de un vehículo detenido. En este caso, la puerta no era de un coche, sino de un autobús urbano. El riesgo se multiplica por el tamaño de la puerta y por la distancia que ocupa al abrirse.
También hay un factor humano. En ciudad no basta con mirar el semáforo en verde. Un coche o autobús detenido no es garantía de que vaya a permanecer cerrado. El hueco por el que piensas pasar puede dejar de existir en medio segundo, aunque la lógica diga lo contrario.
La lectura de seguridad que debes llevarte, vayas por Colombia o por España
Este vídeo circula por redes como una anécdota, pero su valor como aviso es real. El motorista cometió dos errores claros: cruzar un semáforo en rojo y no anticipar que el autobús tenía puertas abiertas. El tercero, circular sin casco, no cambió el accidente pero sí pudo cambiar el resultado.
Ahora bien, no todos los casos de dooring terminan con la víctima caminando. Sin casco y a alta velocidad, el golpe contra una puerta rígida puede producir fracturas, traumatismos craneales, o peor. La lección no es solo para quien conduce mal, sino para cualquiera que comparta vía con vehículos detenidos en doble fila o en paradas de transporte.
Aquí es donde toca hacer una lectura propia. El dooring se puede evitar mirando, reduciendo velocidad en entornos con vehículos estacionados o frenados. Y para quienes abren puertas, el truco neerlandés de abrir con la mano más alejada obliga a girar el torso y mirar atrás. No es una invención: es una práctica de seguridad vial extendida en Países Bajos para ciclistas y motoristas. Un cambio casi gratis.
En España, la Ley de Tráfico también persigue abrir las puertas con riesgo para otros usuarios. Más allá de la sanción, lo importante es el gesto. Comprobar antes de abrir es una costumbre barata que evita sustos caros.
Tu Mecánico de Confianza
Si circulas en moto por ciudad, este suceso no es solo un vídeo más. Te dejo las claves operativas para no protagonizar una escena parecida:
- Adelanta solo por el carril que deja espacio real y nunca pegues tu trayectoria a la puerta de un autobús parado.
- Reduce en puntos ciegos urbanos: doble fila, paradas de bus, taxis detenidos y repartidores con la puerta abierta son zonas de riesgo.
- Hazte visible y previsible. El conductor que abre no espera una moto en el hueco, pero tu posición debe anticipar que puede pasar.
- Entrena la mirada a la puerta. Los retrovisores y la puerta entreabierta son señales de que alguien puede salir.
En Países Bajos, la técnica conocida como Dutch Reach enseña a abrir las puertas con la mano contraria para forzar el giro del torso y la comprobación visual. No es exclusiva para motos, pero ayuda a que la puerta de un coche o autobús deje de convertirse en una trampa. Consulta con un profesional de la seguridad vial si necesitas formación específica en circulación urbana.


