California ha vuelto a poner sobre la mesa la exención de emisiones para los coches clásicos con motor modificado y, esta vez, la iniciativa ha superado el trámite parlamentario con 49 votos a favor y 4 en contra. La conocida como Ley Jay Leno queda ahora a un solo paso de convertirse en norma: la firma del gobernador Gavin Newsom.
La SB 1392, presentada el 20 de febrero de 2026, recupera una propuesta que fracasó el año pasado. El texto introduce un matiz decisivo para convencer a los legisladores: además de estar matriculado como vehículo de colección, el coche no puede ser el medio de transporte principal del propietario. La presión de la comunidad de aficionados ha sido clave en un estado donde el smog check, la prueba local de emisiones, condiciona la vida de muchos vehículos históricos.
Qué dice exactamente el texto y quién queda cubierto
La SB 1392 es la segunda oportunidad de una idea que ya fracasó en la anterior legislatura. En esta ocasión, la exención se plantea sobre una base móvil por año de fabricación, lo que permitiría ir sumando modelos a medida que envejecen. Esa fórmula escalonada busca evitar el bloqueo que sufrió el texto previo y facilitar un acuerdo entre sensibilidades distintas.
La propuesta plantea la exención progresiva por año de fabricación, empezando por los vehículos de 1981. A diferencia del intento anterior, la nueva redacción añade un requisito de uso: el clásico modificado no puede emplearse como coche principal del día a día. Es un guiño a quienes ven en estos coches una pieza de colección y no una alternativa de movilidad habitual.
La iniciativa está impulsada por dos senadores estatales, Shannon Grove y Dave Cortese, junto al presentador y coleccionista Jay Leno. Según la documentación parlamentaria californiana, el proyecto se ha perfilado durante meses para maximizar su viabilidad legislativa sin renunciar al núcleo de la reivindicación: que un motor clásico adaptado no quede penalizado por no cumplir una normativa pensada para coches modernos.
Por qué California es un caso tan sensible para los clásicos modificados
California mantiene uno de los programas de inspección de emisiones más estrictos de Estados Unidos. Para los propietarios de clásicos con motores no originales, la prueba periódica puede convertirse en un laberinto técnico y económico. La propuesta no elimina la inspección para todos, pero alivia a quien no usa el vehículo a diario y lo mantiene como patrimonio rodante.
Para los propietarios de clásicos que pasan la mayor parte del año en garaje, el requisito de no uso principal resulta asumible. Para los más escépticos, es la clave ambiental que hace viable la medida y permite separar el uso ocasional del transporte diario.
La llamada Ley Jay Leno lleva meses generando conversación en foros y comunidades del motor clásico. No es solo una cuestión local: California suele marcar tendencia regulatoria en Norteamérica, y lo que allí se decide sobre emisiones suele observarse con lupa en otros estados y, a veces, en mercados europeos.
Lo que California debate no es la nostalgia del motor clásico, sino qué lugar ocupa un vehículo que apenas circula en una regulación pensada para el uso diario.

Qué dice el mercado clásico y por qué interesa desde España
El debate californiano interesa al aficionado español porque toca un problema universal: la convivencia entre regulación ambiental y preservación del automóvil histórico. En España, los vehículos históricos cuentan con ventajas de circulación y una inspección más laxa, pero no existe un salvoconducto específico para motores modificados. La diferencia de enfoque es notable: California pide no usar el coche como transporte principal, mientras que la norma española se apoya sobre todo en la antigüedad y la originalidad.
El mercado de clásicos en Europa sigue en ebullición. Restauraciones, motores modernizados y adaptaciones eléctricas conviven con una demanda que busca disfrute ocasional y revalorización. La solución californiana, si finalmente se firma, puede convertirse en un modelo de referencia para administraciones que no quieren renunciar a la protección del aire ni al tejido económico que sostienen los coches históricos.
La SB 1392 aún no es ley. Queda la firma del gobernador Gavin Newsom, que puede avalar el texto o devolverlo. Si avanza, la exención empezaría a aplicarse de forma escalonada y con condiciones de uso. Ese es el siguiente hito a vigilar, no solo para los propietarios de clásicos en California, sino para cualquier aficionado europeo que mire al mercado norteamericano como laboratorio de tendencias.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 49 votos a favor y 4 en contra en la votación del 4 de septiembre de 2026.
- Consejo práctico: Si compras o importas un clásico modificado en California, verifica que no sea tu vehículo principal y que conste como vehículo de colección antes de confiar en la futura exención.
- Así te afecta: Aunque la norma es californiana, anticipa una fórmula regulatoria que puede influir en Europa y en el trato que reciban los clásicos modificados en futuras zonas de bajas emisiones.


