El Ferrari Dino 246 GTS de propietario único que sale a subasta: uno de los 2.900 de la serie E

El Dino se entregó nuevo en 1974 a la esposa del actual propietario y nunca ha salido de la misma familia. El informe de Matthias Bartz certifica el número de motor y fija la fabricación el 7 de marzo de 1974.

Un Ferrari Dino 246 GTS de 1974 que no ha cambiado de familia desde que salió del concesionario sale ahora a subasta en Bring a Trailer. Conserva el motor con el que nació —estampado 135CS0000011925—, viste el poco frecuente Verde Pino Metallizzato y su odómetro de cinco cifras marca 28.000 millas, algo menos de 45.000 kilómetros.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un ejemplar de la serie E entregado nuevo en Illinois a la esposa del propietario actual y ofrecido ahora, 52 años después, con el título de Michigan a su nombre.
  • No te lo puedes perder: el informe del Dino Compendium de Matthias Bartz, que fija la fecha de fabricación en el 7 de marzo de 1974 y documenta colores de fábrica, números de serie e historial de propietarios.
  • Cifras y producción: uno de los aproximadamente 2.900 ejemplares de la serie E construidos hasta julio de 1974, con 28.000 millas en el odómetro, neumáticos Michelin XWX recién montados y frenos revisados en 2020.

Una serie E que no ha cambiado de familia

El coche se entregó nuevo a Chinetti Garthwaite Import, el importador de la marca en el noreste de Estados Unidos, y llegó a su primer comprador a través de Knaus Motors, en Lake Forest, Illinois. Ese comprador fue la esposa del propietario actual, de modo que el Dino no ha pasado por un mercado de usados: la puja que ahora se abre es la primera vez que este chasis busca dueño fuera del apellido que lo estrenó.

Junto al coche viajan la herramienta original, el título limpio de Michigan a nombre del propietario y, sobre todo, el informe del Dino Compendium. La obra de Matthias Bartz es la referencia de archivo para este modelo: recoge los colores de fábrica, los números de serie y el historial de propiedad, y en este caso confirma que el número estampado en el bloque —135CS0000011925— se corresponde con el de fábrica. En un Dino, ese papel no es un adorno documental; es la frontera entre un coche con historia y un coche con relato.

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Hablamos de la última hornada: la serie E se mantuvo en producción hasta julio de 1974 y este ejemplar salió de la línea el 7 de marzo de ese año, a pocos meses del cierre. En el mercado anglosajón, las unidades tardías se conocen como chairs and flares, por los asientos tipo Daytona y el ensanchamiento de vías de las últimas series.

La carrocería, construida por Scaglietti, se terminó en Verde Pino Metallizzato sobre cuero beige, una combinación poco frecuente y muy celebrada en los Ferrari de la época. Ahora bien, el coche fue repintado en algún momento no documentado, y el anuncio reconoce desconchones en las puertas, roces en el faldón inferior y un bollo en la puerta derecha. Son marcas de uso, no de estructura, pero sitúan la pieza en el terreno del disfrute y no en el de la vitrina.

Pininfarina no dibujó un Ferrari pequeño: dibujó el deportivo de motor central que Maranello tardó años en reconocer como propio.

Brovarone, Fioravanti y el V6 de 65 grados

La silueta nació en Pininfarina, con Aldo Brovarone y Leonardo Fioravanti en la mesa de dibujo. El prototipo 206 GT se presentó en el Salón de París de 1965, y los conceptos revisados pasaron por Turín en 1966 y 1967 antes de que la producción arrancara a comienzos de 1968. Más contexto sobre el modelo, en la entrada dedicada al Dino.

  • 206 GT: motor de 2,0 litros y carrocería de aluminio, en producción desde comienzos de 1968.
  • 246 GT: la cilindrada sube a 2,4 litros en 1969 y la carrocería pasa a acero.
  • 246 GTS: la variante con techo targa desmontable se incorpora a la gama en 1971.

Bajo la chapa de este GTS trabaja el Tipo 135CS, un V6 de 65 grados entre bancadas, con doble árbol de levas en culata por bancada, encendido Magneti Marelli y tres carburadores Weber de doble cuerpo. Va montado en posición central y envía la potencia a las ruedas traseras mediante un cambio manual de cinco velocidades en configuración transaxle. El chasis recurre a triángulos superpuestos de distinta longitud, amortiguadores con muelle helicoidal y barras estabilizadoras en ambos ejes; la frenada corre a cargo de discos ventilados asistidos en las cuatro ruedas, revisados a fondo en 2020 según el anuncio.

Las llantas son las Cromodora de aleación de cinco anclajes, de 14 pulgadas, con tapacubos firmados por Dino y neumáticos 205/70 Michelin XWX montados para la venta, después de sustituir los centros de llanta en julio de 2026. La rueda de repuesto, a juego, sigue guardada en el maletero delantero.

El habitáculo que delata los kilómetros

Los asientos tipo Daytona van tapizados en cuero beige con bandas negras, y el mismo material recubre paneles de puerta y mampara trasera. Completan el interior los elevalunas eléctricos, la radio AM/FM, la calefacción y los reposacabezas anclados a los respaldos, sobre un salpicadero revestido de mouse-fur gris.

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El volante MOMO forrado en cuero luce botón de bocina Dino y se acompaña de la palanca con rejilla en patrón dogleg, con la primera abajo y a la izquierda. La instrumentación Veglia Borletti incluye velocímetro de 170 mph —unos 274 km/h de escala—, cuentarrevoluciones con zona roja a 7.750 rpm, reloj analógico y manómetros de temperatura de aceite y de agua, presión de aceite, nivel de combustible y amperaje. El odómetro marca 28.000 millas, y el vendedor advierte de la separación de costuras en los asientos y de restos de adhesivo sobre el salpicadero, huella de un soporte de detector de radar instalado años atrás.

Por qué este lote vale más por su historial que por su pintura

Durante décadas, el Dino cargó con el estigma de no ser un Ferrari con todas las letras, y esa etiqueta lo mantuvo en un segundo plano frente a los V12 de Maranello. El mercado tardó en corregir el juicio. Hoy el 246 es una de las piezas más consistentes del coleccionismo de motor central, y las series finales, con la mecánica de 2,4 litros y el techo desmontable, concentran la demanda. Sus rivales naturales de época, el Lamborghini Urraco y el Maserati Merak, jamás alcanzaron esa aceptación, pese a jugar sobre el mismo tablero.

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Aquí concurren tres factores que el comprador experto sabe leer: un solo propietario desde nuevo, un motor con número coincidente avalado por el Compendium y un color de fábrica poco visto. En contra juega el repintado, porque una capa nueva aplicada sin documentación fotográfica impide saber qué apareció debajo, además de las marcas de uso descritas. La aritmética es sencilla: un historial de 52 años en la misma familia no se compra en ningún catálogo, mientras que una pintura se repite cuantas veces haga falta.

Conviene recordar que se trata de un ejemplar de especificación americana, con velocímetro en millas y el alumbrado reglamentario de la época: intermitentes rectangulares encastrados, marcadores laterales y reflectores traseros junto a los pilotos. Para un coleccionista europeo no constituyen un defecto, pero sí un rasgo de identidad que define el lote y condiciona su comparación con los ejemplares entregados en Europa.

La puja continúa abierta en Bring a Trailer y el precio de martillo todavía no existe. Lo que sí está claro es el dilema que resolverá el comprador: quedarse con un Dino documentado, con un solo apellido en el historial y 28.000 millas en el odómetro, o seguir esperando un ejemplar con la pintura de fábrica y sin las cicatrices lógicas de medio siglo de uso.