El Ferrari Dino 246 GTS con chasis 05476 permaneció casi tres décadas en manos de un mismo propietario, entre noviembre de 1973 y marzo de 2002. Ahora, con la certificación Classiche recién obtenida y más de 73.000 dólares en facturas, vuelve al mercado a través de Bring a Trailer.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el chasis 05476 es uno de los aproximadamente 2.900 ejemplares de la serie E del Dino 246 GTS fabricados hasta julio de 1974, y conserva la documentación de su venta original.
- No te lo puedes perder: la copia de la factura de compra documenta un precio total en efectivo de 14.500 dólares en 1973, cuando el coche se entregó nuevo al distribuidor Carl A. Haas Automobile Imports, en Highland Park (Illinois).
- Cifras y cotización: odómetro de cinco dígitos en 11.000 millas (unos 17.700 km) y algo más de 73.000 dólares invertidos por Ferrari of Naples, certificación de fábrica incluida.
De Highland Park a Wisconsin: el rastro de un chasis documentado
Completado en enero de 1973, el coche se entregó nuevo a Carl A. Haas Automobile Imports, en Highland Park (Illinois), el distribuidor que figura en la factura original. Su primer propietario lo mantuvo desde noviembre de 1973 hasta marzo de 2002; después pasó por varias manos antes de que el actual dueño lo adquiriera tras verlo anunciado en Bring a Trailer en noviembre de 2025. Hoy se ofrece en régimen de consignación a través de un concesionario asociado a la plataforma, en Wisconsin.
La documentación que acompaña al lote es, en este tipo de coches, casi tan importante como el coche: copia de la factura original de venta, historial de servicio, literatura de fábrica, kit de herramientas y un título limpio de Michigan. El precio que figura en aquella factura de 1973 —14.500 dólares en efectivo— funciona como ancla documental para reconstruir la historia completa del ejemplar.
La carrocería, construida por Scaglietti, viste el tono Argento Auteuil Metallizzato sobre piel beige y conserva la dotación de iluminación para el mercado estadounidense: intermitentes rectangulares retranqueados, marcadores laterales y reflectores traseros en el interior de los pilotos. Son detalles menores que, sin embargo, permiten datar la unidad con precisión y separarla de los ejemplares remontados con piezas heterogéneas.
Ferrari of Naples y la factura que reescribe el expediente
Más de 73.000 dólares. Esa es la cifra que resume el trabajo realizado por Ferrari of Naples, el concesionario de Florida que ha devuelto al coche a un estado de revista mecánica. El capítulo central de esa factura es la certificación Classiche, el proceso por el que la propia fábrica verifica que motor, transmisión, carrocería y bastidor responden a la configuración de origen. Sin ese aval, un Dino es un buen deportivo restaurado; con él, es un Dino refrendado por Maranello.
El paso por el taller no ha sido cosmético. Los trabajos se han concentrado en el sellado, en la carburación y en los sistemas que envejecen mal en un coche de más de medio siglo: aire acondicionado, circuito de refrigeración y frenos. Es la diferencia entre un ejemplar listo para rodar y otro que todavía pide paciencia y presupuesto.
Un Dino con certificación Classiche no vale por lo que enseña, sino por lo que la fábrica certifica que sigue siendo.
A esa certificación se suman otras intervenciones, todas ejecutadas durante los últimos meses:
- Reconstrucción de los carburadores y del compresor del aire acondicionado.
- Resellado de la parte alta del motor y de la caja de transferencia.
- Sustitución de bujías, neumáticos, batería, faros y juntas del techo desmontable.
- Reconstrucción de las pinzas de freno delanteras, pastillas nuevas y renovación del líquido.
- Montaje de neumáticos Michelin XWX 205/70 sobre llantas de 14×7,5 pulgadas.
La ficha técnica de época sigue siendo elocuente: V6 de 2,4 litros tipo 135CS montado en posición central, 65 grados entre bancadas, doble árbol de levas por bancada, encendido Magneti Marelli y tres carburadores Weber de doble cuerpo, acoplados a una transmisión manual de cinco velocidades en disposición transaxle. El régimen de corte, 7.750 vueltas, explica mejor que ningún otro dato el carácter del motor.
El chasis recurre a brazos de longitud desigual, amortiguadores Koni con muelle coaxial y barras estabilizadoras en ambos ejes; la frenada corre a cargo de discos ventilados asistidos en las cuatro ruedas, con las pinzas delanteras reconstruidas y pastillas nuevas. En 2026 se reparó además una fuga de refrigerante, se reselló la caja de transferencia y se sustituyeron los faros y las juntas del techo desmontable.
La serie E, Scaglietti y una carrocería firmada en Pininfarina
Conviene recordar de dónde viene este coche. El prototipo 206 GT apareció en el Salón de París de 1965 con una carrocería dibujada por Aldo Brovarone y Leonardo Fioravanti en Pininfarina, y conoció versiones revisadas en los salones de Turín de 1966 y 1967.
La variante de producción, con motor de dos litros, llegó en 1968. El 246 de 2,4 litros la sustituyó y se ofreció como cupé GT desde 1969 y como GTS con techo targa desmontable desde 1971. Los ejemplares de la serie E, fabricados hasta julio de 1974, son los últimos de la saga y concentran buena parte del interés: son los más evolucionados y también los que con más frecuencia aparecen en el mercado.
El interior mantiene las butacas de respaldo fijo en piel beige, el salpicadero en esa textura gris que el coleccionismo anglosajón bautizó como mouse-fur, elevalunas eléctricos y cinturones de tres puntos. La instrumentación Veglia Borletti llega hasta las 170 mph (274 km/h) con zona roja a 7.750 vueltas, el volante MOMO luce botón de bocina Dino y el cambio conserva la guía metálica con patrón dogleg. La radio Becker Mexico ha sido modificada para incorporar Bluetooth: reversible, pero es una decisión que el comprador purista ponderará.
Qué mira hoy el comprador de un Dino 246 GTS
El primer filtro es siempre el mismo: motor, caja y bastidor. En un modelo cuyo valor se ha multiplicado desde comienzos de siglo, la diferencia entre un ejemplar numbers-matching —aquel que conserva motor y transmisión de fábrica— y otro que no lo es se mide en decenas de miles de euros. La certificación Classiche obtenida por Ferrari of Naples resuelve esa pregunta de un plumazo y es, con toda probabilidad, la línea más valiosa de la factura.
Después está el odómetro. Once mil millas (unos 17.700 km) en un deportivo de 1973 son una cifra excelente sobre el papel, pero un cuentakilómetros de cinco dígitos puede dar la vuelta. Lo que sostiene aquí la cifra no es el instrumento, sino el expediente: factura original, historial de servicio y una continuidad de propiedad poco frecuente. Menos de 50 millas añadidas bajo la propiedad actual, según el anuncio.
El mercado no paga millas ni cromados: paga procedencia documentada y un bastidor que sigue siendo el que salió de Maranello.
El tercer filtro es la lectura crítica de la puesta a punto. Faros, batería, neumáticos y juntas del techo desmontable son piezas de desgaste, y sustituirlas no compromete nada. El matiz aparece en las llantas de 14×7,5 pulgadas (355×190 mm), de diseño inspirado en las Campagnolo —y no necesariamente Campagnolo originales—, y en la radio con Bluetooth. Ninguna de las dos cosas arruina el coche, pero ambas son negociables en la conversación sobre el precio.
Queda el contexto del modelo. El Dino nació como marca propia, con el nombre del hijo de Enzo Ferrari y sin el cavallino en la parrilla, y durante años se leyó como el Ferrari de acceso.
Esa lectura ha cambiado: la serie E es hoy uno de los gran turismo de motor central más buscados de su generación. Un ejemplar con certificación de fábrica, procedencia documentada, color poco común y expediente continuado reúne los argumentos que el mercado premia. La puja en Bring a Trailer, con la comisión del comprador aparte, pondrá la cifra definitiva.

