La DGT ha presentado los conos conectados, un dispositivo que avisa de las obras en tiempo real a través de DGT 3.0.
Lo hizo en el 32 Congreso Mundial sobre Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS World Congress 2026), celebrado del 19 al 23 de octubre en la ciudad surcoreana de Gangneung. Allí, la subdirectora adjunta de Circulación, Ana Blanco, y la jefa de área de Telemática para Movilidad, Montserrat Estaca, expusieron el trabajo titulado ‘Un nuevo dispositivo IoT inteligente para la señalización de obras en carretera: conos conectados’. Un foro con unos 60.000 asistentes de 90 países y más de 150 sesiones sobre movilidad conectada.
Antes de seguir, la aclaración que más te importa: los conos conectados no son un dispositivo obligatorio para el conductor. No vas a tener que comprarlos ni llevarlos en el maletero. Son equipamiento de obra: los colocan los operarios de conservación, limpieza y adecuación de la calzada. Lo que sí te toca de cerca es lo que hacen, porque su función es avisarte de que hay trabajos en la vía antes de que llegues a ellos.
Qué son los conos conectados y cómo funcionan
Funcionan con tecnología IoT —el internet de las cosas—, igual que la baliza V-16. Cada cono incorpora una luz de aviso en su parte superior muy parecida a la de la baliza y se apoya en la plataforma DGT 3.0 para enviar información al Punto de Acceso Nacional de tráfico y movilidad (NAP), el nodo donde se concentran los datos públicos de tráfico, según explica la Dirección General de Tráfico.
Los datos que emiten son tres: el inicio de la obra, su ubicación exacta en tiempo real y el momento en que finaliza. A partir de ahí, esa información se redistribuye a navegadores, aplicaciones de movilidad, paneles de mensaje variable y vehículos conectados. En la práctica, que tu GPS sepa que hay un corte de carril tres kilómetros antes de que lo veas.
El cono conectado no te obliga a nada: su trabajo es que tu navegador sepa que hay una obra mucho antes de que la veas.
La lista de ventajas que defiende la DGT tiene seis puntos: notificar con precisión el inicio y el fin de los trabajos, geolocalizarlos, integrarse con las apps de navegación, proteger al personal de carretera, advertir por adelantado al conductor y reducir el riesgo de alcance o frenazo brusco en zona de obras.
Conos conectados y baliza V-16: qué es obligatorio y qué no
Aquí está la confusión que conviene despejar. La baliza V-16 sí es equipamiento obligatorio en tu coche. Los conos conectados, no. Son dos dispositivos del mismo ecosistema, pero con destinatarios distintos: uno lo lleva el conductor, el otro lo despliega la empresa que trabaja en la vía.
La baliza V-16 sustituye desde el 1 de enero de 2026 a los triángulos de preseñalización en turismos y vehículos ligeros, según el Reglamento General de Circulación desarrollado a partir del Real Decreto 159/2021. Debe estar homologada, contar con geolocalización y conectarse a la plataforma DGT 3.0. No llevarla cuando tienes una avería o te ves obligado a señalizar en la calzada se castiga con 80 euros de multa.
Ojo a un detalle que muchos conductores pasan por alto: la baliza no se coloca de cualquier manera. Va en el techo del vehículo, con el coche parado en el arcén o lo más arrimado posible a él, y siempre con el chaleco reflectante puesto antes de bajarte. Y no, el cono de la obra no puede hacer esa función: si te paran en un control sin la V-16, no hay dispositivo que la sustituya.
Lo que cambia para ti: avisos antes de llegar a la obra
El valor real de este invento no está en el cono, está en el aviso. Hoy la mayoría de los conductores se topa con una obra por sorpresa; con un cono conectado, la información viaja por delante del vehículo. Eso reduce los frenazos en cadena, los cambios de carril de última hora y el riesgo para los operarios que trabajan a pocos metros de los coches.
La DGT enmarca esta iniciativa en una estrategia más amplia de digitalización: renovación de la infraestructura SCADA, integración de inteligencia artificial en la gestión del tráfico y despliegue de la plataforma DGT 3.0, que se apoya en dispositivos ya obligatorios como la baliza V-16. La idea de fondo es que el coche hable con la vía, no solo que el conductor mire la carretera.
En el contexto europeo, los conos conectados siguen la estela de los sistemas cooperativos que se prueban desde hace años en Países Bajos, Alemania y Francia, donde la señalización de obras ya emite datos a plataformas nacionales de tráfico. España llega a ese punto con una ventaja: una red de balizas conectadas ya desplegada sobre millones de vehículos. Ahora bien, la DGT no ha fijado fecha para el despliegue masivo de los conos ni ha detallado qué tramos se cubrirán primero. Lo presentado en Corea es un proyecto técnico expuesto en un congreso, no una norma publicada en el BOE.
Por eso el consejo es sencillo: no esperes a que lleguen los conos para ponerte al día de lo que sí es obligatorio. Revisa que tu baliza V-16 esté homologada, que la batería funcione y que la lleves accesible, no debajo de la rueda de repuesto. Ese es el dispositivo que hoy te puede costar 80 euros o quitarte un disgusto en el arcén.

