Los camiones ligeros de reparto se juegan la rentabilidad en tres cifras: MMA (masa máxima autorizada), carga útil y coste por kilómetro.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la franja de 3,5 a 7,5 toneladas de MMA cubre el reparto urbano e interurbano y se adapta al permiso B en el tramo inferior o al C1 en el superior, con una oferta cada vez más amplia en diésel y eléctrico.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: catálogo industrial consolidado, carga útil escalable y acceso a etiquetas ambientales según motorización. En contra: la carga útil real varía mucho con el carrozado, la autonomía eléctrica en carga es inferior a la homologada y el precio final exige configuración a medida.
- Datos técnicos clave: MMA de 3,5 a 7,5 toneladas; carga útil orientativa de 800 a 4.000 kg según chasis y carrozado; motorizaciones diésel y eléctricas; precios solo con oferta oficial del configurador.
Qué mirar antes de comparar: MMA, carga útil y etiqueta ambiental
La MMA no es la carga útil. Un camión de 3,5 toneladas puede ofrecer entre 800 y 1.200 kg de carga útil una vez descontados chasis, carrozado y conductor. En el tramo de 7,5 toneladas, la cifra suele superar los 2.500 kg y puede acercarse a los 4.000 kg en configuraciones de chasis cabina con caja ligera.
Para comparar sin margen de error, conviene partir de las fichas técnicas oficiales. En la web oficial de IVECO España se puede acceder a configuraciones por MMA, distancia entre ejes y tipo de carrozado. El dato clave para el reparto paletizado es el ancho entre pasos de rueda y la altura útil de la caja, no el volumen anunciado sin ese descuento.
Las configuraciones que conviene mirar
| Franja de MMA | Carga útil / volumen orientativo | Motorización / autonomía |
|---|---|---|
| 3,5 t | 800 a 1.200 kg; cajas de 12 a 18 m³ | Diésel de cuatro cilindros; eléctrico de autonomía urbana moderada |
| 5 a 6 t | 1.500 a 2.500 kg; cajas de 18 a 25 m³ | Diésel de cuatro o seis cilindros; eléctrico orientado a rutas urbanas fijas |
| 7,5 t | 2.500 a 4.000 kg; cajas de 25 a 35 m³ | Diésel de mayor potencia; eléctrico para distribución metropolitana con recarga en base |
Diésel, eléctrico o gas: el ciclo de reparto decide
El diésel sigue siendo la opción de referencia en rutas interurbanas y cargas medias. La red de repostaje, la autonomía y la disponibilidad de chasis mantienen su ventaja operativa. Ahora bien, si el reparto discurre por zonas de bajas emisiones, la alternativa eléctrica gana peso: la etiqueta ambiental y la recarga en base permiten planificar rutas urbanas sin depender del repostaje externo.
En eléctricos comerciales, el dato útil es la autonomía WLTP urbana, el ciclo que simula mejor la arrancada y la parada del reparto. Un camión ligero eléctrico que homologa 200 kilómetros en ciclo urbano puede cubrir una jornada de distribución metropolitana, pero la cifra baja con carga completa y climatización. Conviene preguntar siempre por la autonomía en ciclo de trabajo y no por la cifra de homologación general.
La comparativa no se gana por marca, sino por la combinación de carga útil real, autonomía en ciclo de reparto y coste de mantenimiento.
Lo que cuesta y lo que conviene pedir en el concesionario
No hay un precio único para un camión ligero de reparto. El coste final depende del chasis, la cabina, la caja o furgón, la suspensión y los sistemas de seguridad. Los fabricantes con red industrial en España, como Mercedes-Benz Trucks o Ford Trucks, dirigen al profesional al configurador o al concesionario para cerrar una oferta cerrada.
En la comparativa de costes, además del precio de adquisición conviene calcular el TCO o coste total de propiedad: consumo, mantenimiento, neumáticos, seguro y valor de reventa. Para flotas, el renting o leasing con mantenimiento integral simplifica la previsión de costes y permite trasladar la decisión de compra a una cuota mensual. El gestor debe pedir siempre la cuota con kilometraje anual y duración determinados.
Veredicto profesional: para qué flota encaja cada camión
Un camión de 3,5 toneladas encaja con autónomos y PYMEs que necesitan reparto urbano paletizado sin complicar el permiso de conducción. Su límite de carga útil es el factor a vigilar: en cuanto el negocio crece en volumen por ruta, el salto a 5 o 7,5 toneladas permite cajas mayores y evita saturar el chasis.
La opción eléctrica no sustituye todavía a todas las rutas interurbanas. Su rentabilidad mejora cuando el recorrido diario es predecible, la recarga se concentra en base y la etiqueta ambiental condiciona el acceso a clientes o centros de distribución. El diésel mantiene el equilibrio entre carga, autonomía y coste de adquisición para el reparto capilar de mayor radio.
Con la ficha técnica en la mano y una prueba de carga real, la decisión se cierra. Conviene pedir al concesionario la tara exacta, la ficha de carrozado y el cálculo del TCO con el plan de mantenimiento incluido. Con esas tres referencias, la comparativa deja de ser teórica y se convierte en una decisión de flota solvente.

