Después de dos años y 6.500 millas con su McLaren 650S Spider, Harry Metcalfe ha llegado a una conclusión clara: no lo cambiaría por un Ferrari V8. Al menos no a corto plazo. En su último análisis publicado en Harry’s Garage, el presentador repasa lo que ha aprendido con este superdeportivo británico, las modificaciones recientes y una reveladora jornada en Silverstone que cambió su percepción del coche.
Dos años y 6.500 millas con un superdeportivo
El coche no es un ejemplar cualquiera. Según explica Harry en el vídeo, su unidad fue originalmente un coche de demostración de McLaren Special Operations (MSO), creado para exhibir las posibilidades de personalización en carbono sobre la base del 650S. Estaba configurado visualmente como el P1 de prensa, en negro, y en aquella etapa montaba las llantas estándar en plata. Más tarde, el coche recibió las llantas de diez radios del 675 LT, una opción más ligera que Harry ha mantenido durante estos dos años de propiedad.
Harry admite que nunca estuvo del todo convencido con el color de estas llantas. No le parecían ofensivas y encajaban con la estética del coche, pero intuía que el diseño no lucía todo lo que podía. Para salir de dudas, recurrió a una herramienta de inteligencia artificial para simular el cambio de color a plata. El resultado le convenció al instante.
El cambio a llantas plata que transforma el coche
El primer paso del día fue llevar el coche a Nitrogen Alloys para montar las llantas en color plata, un tono que, según Harry, era el utilizado en 2015 y 2016. No se trata de una modificación excéntrica: bastantes unidades del 650S salieron de fábrica con llantas plateadas en aquella época. Harry confiesa que está encantado con el resultado. El plata ilumina toda la apariencia del coche y realza el diseño de las llantas de una forma que el acabado anterior no conseguía.
MSO: CarPlay y un toque de carbono
Tras el cambio de llantas, el coche pasó por MSO para dos intervenciones. La primera fue la instalación de Apple CarPlay, una mejora que McLaren ofrece ahora para generaciones de este modelo que no lo traían de serie. Harry reconoce que es una opción más cara que la de proveedores externos, pero valora que mantiene el aspecto y la integración propios de McLaren. La única pega es que en esta generación hay que conectar el iPhone por cable. También menciona un problema de micrófono con el iPhone 17 Pro en llamadas con manos libres, aunque aclara que se trata de un fallo de Apple, no de McLaren.
La segunda intervención fue una pieza de carbono que Harry prefirió no desvelar de antemano. Se trata del scuttle, la cubierta bajo el parabrisas que en su configuración original es de plástico y tiende a volverse blanquecino con el tiempo. Harry ya había visto esa pieza en carbono en otros 650S y 12C dentro de MSO, y consideró que remataba el coche, especialmente porque su unidad ya cuenta con soportes MRV en carbono poco comunes. Admite que suele mostrarse escéptico con los adornos de carbono, pero en este caso cree que realmente mejora el acabado.
No necesitas la edición LT para disfrutar de un McLaren en pista. Es una de las cosas más importantes que he descubierto con este coche.
— Harry’s Garage
La revelación en Silverstone
La experiencia en pista llegó en una jornada P0 Experience en Silverstone, un evento de formato open pit lane que se celebra una vez al año en Reino Unido y que, según Harry, se llena por el boca a boca. La razón por la que terminó llevando el 650S a pista fue una recomendación de su ingeniero. En el servicio de diciembre, Harry comentó que el pedal de freno se sentía algo «de madera». La respuesta le sorprendió: los frenos de este McLaren de esa época son casi especificación de competición, y si no se les da al menos una jornada de pista al año, tienden a glasearse.
A esa recomendación se sumó un ajuste de geometría. Harry solicitó la configuración del 675 LT, que requiere una modificación en el tren delantero para conseguir más caída negativa. El precio: 486 libras con IVA incluido. En carretera notó la diferencia. En pista, según sus palabras, fue «épica»: el giro en curva, la ausencia de subviraje y la entrada en las curvas transformaron por completo el comportamiento del coche. Harry lo describe como una de las mejores decisiones que ha tomado con este 650S.
Por qué Harry no lo cambia por un Ferrari V8
La comparación con Ferrari es inevitable en este segmento. Harry reconoce que el mercado de los Ferrari V8 como el 458 está en niveles muy altos, y que el McLaren representa una alternativa con un precio más razonable. Pero su argumento va más allá del valor: sostiene que la experiencia de conducción del 650S, sobre todo tras el ajuste de geometría y el uso en pista, le ha enganchado de una forma que no esperaba. Incluso después de probar otros coches de altas prestaciones, sigue volviendo al McLaren.
La experiencia de propietario McLaren
Donde Harry sí ve una carencia clara es en la experiencia como cliente. Critica que McLaren, como fabricante, no le hace sentirse valorado. Lo atribuye a la mentalidad de equipo de Fórmula 1: una cultura del secretismo que, según él, funciona para la competición pero no para una marca que vende superdeportivos de ensueño a clientes particulares. Pone como ejemplo la señalización de la fábrica: un cartel individual pequeño, casi invisible, frente a la experiencia que ofrece Ferrari en Reino Unido, con club, museo, galería y tiendas. En su opinión, McLaren tiene el producto, pero la relación con el cliente no está a la altura del coche.
La lectura es matizada. Harry no se plantea vender el 650S: lo disfruta, lo ha mejorado con cambios concretos y ha descubierto una dimensión en pista que no esperaba. Pero su crítica a la experiencia de propietario es un aviso para McLaren. El coche convence; la marca, en cambio, todavía tiene trabajo por hacer si quiere competir con el aura de Ferrari más allá del asfalto. Para un entusiasta que compra con la emoción tanto como con la razón, ese vínculo emocional con la marca importa. Y hoy, según Harry, McLaren lo desaprovecha.
El 650S Spider sigue siendo, en sus palabras, un superdeportivo adictivo. Con las llantas plata, el CarPlay y la geometría 675 LT, el coche se siente más completo que nunca. La pregunta que deja abierta es si McLaren logrará algún día que sus clientes se sientan tan especiales como sus coches. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Harry’s garage en YouTube.

