Subaru Impreza swap de 1998: Jonny Smith descubre el motor EG33 biturbo que nadie esperaba

Jonny Smith prueba un Impreza de 1998 con un motor EG33 biturbo rescatado del Subaru SVX. Cerca de 650 caballos, bloque cerrado y un tren motriz con destino a una réplica del 22B.

En su último vídeo, Jonny Smith se pone al volante de un Subaru Impreza de 1998 que no suena como debería. Bajo el capó no hay un bóxer de cuatro cilindros, sino un seis cilindros EG33 rescatado del olvidado Subaru SVX, reconstruido por completo y alimentado por dos turbos. El resultado, según explica el presentador de The Late Brake Show, ronda los 650 caballos y un par de casi 700 libras-pie.

Un motor rescatado del desconocido Subaru SVX

El hallazgo no estaba previsto. Smith cuenta que acudió a Scooby Clinic para filmar el desmontaje de otro proyecto y fue Kev, el responsable del taller, quien le señaló un par de coches que merecía la pena ver. Al abrir el capó de este Impreza, el presentador reconoció un motor que define como inusual: el EG33 que montaba el Subaru SVX, un cupé de los ochenta y noventa que hoy casi no se ve por las carreteras británicas.

La base no nació turboalimentada. Según detallan en el vídeo, el bloque original era un 3.3 litros que el dueño entregó en mal estado con una petición clara: quería que el coche fuera considerablemente más rápido. La respuesta del taller fue radical. Cigüeñal, bielas y pistones hechos a medida elevan la cilindrada hasta los 3.5 litros, pensados para aguantar presión de soplado. Después llegaron dos turbos de un tamaño parecido al de un GT28, uno por bancada.

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Bloque cerrado y dos turbos: la base de los 650 caballos

El resultado declarado ronda los 650 caballos aunque Smith insiste en que el par es lo que más impresiona: cerca de 700 libras-pie disponibles desde muy abajo. Y el sonido, añade, no tiene nada que ver con el de un Impreza convencional. Le recuerda, dice, a algo italiano o a un seis cilindros que nunca llegó a existir de fábrica en esta marca.

Parte del mérito está en un detalle técnico que el vídeo explica con calma. Los bloques de estas mecánicas tienen las camisas abiertas, con una galería de refrigeración que deja que las paredes de los cilindros se muevan a altas revoluciones. En este motor se ha insertado una camisa metálica y se han rediseñado los conductos de agua: es lo que se conoce como bloque cerrado, una conversión que según Scooby Clinic resulta fundamental para extraer potencia alta con seguridad.

Así se conduce un Impreza con par de sobra

Al volante la experiencia es peculiar. Smith comenta que el régimen de giro pierde importancia porque el empuje máximo llega desde las 1.500 vueltas y se mantiene hasta cerca de 7.000, con 1,5 bares de presión de soplado. La caja de cambios es una manual de seis velocidades procedente de un STI Type UK de relación corta, una unidad que encaja bien pero que, admite el presentador, se queda algo justa para el par que entrega este conjunto.

No suena plano, y no se parece en nada al bóxer original que lleva este coche de serie.

— Jonny Smith, The Late Brake Show

El resto del coche no se ha quedado atrás. El vídeo muestra pinzas AP Racing de cuatro pistones delante y dos detrás, en sustitución de los frenos originales de un UK Turbo 2000, que montaba discos traseros de un solo pistón. También se ha sustituido el tren trasero R160 por un conjunto R180 más robusto, el mismo planteamiento que emplean las versiones Type R y STI. Smith subraya que, pese a la potencia, la suspensión absorbe bien los baches de las carreteras por las que ruedan.

De la anticorrosión al destino en una réplica del 22B

No todo es mecánica extrema. A mitad del vídeo hay una pausa patrocinada por Lanoguard, una firma británica de protección anticorrosión. Smith aprovecha para aplicar el producto sobre un Nissan Micra K11 de su sobrino Oscar, un coche que la familia quiere conservar. Es un inciso práctico, alejado del delirio biturbo, pero coherente con el tono del canal: mostrar también el mantenimiento que evita que estos clásicos japoneses se pudran en silencio.

El dato más revelador llega al final. Smith confirma que todo este tren motriz está a punto de abandonar la carrocería: en las próximas semanas se trasplantará a una réplica del 22B, el Impreza de edición limitada que el canal ya probó en otra entrega. Es decir, lo que se ve en este vídeo es un ensayo general motorizado, una prueba de banco de calle antes de mudar el corazón a su destino definitivo.

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Este tipo de preparaciones no es habitual. El EG33 nunca estuvo pensado para sobrealimentación y el SVX sigue siendo un modelo minoritario incluso entre los aficionados a Subaru. Que un taller como Scooby Clinic lo convierta en la base de un proyecto de este nivel dice mucho del interés creciente por sacar partido a mecánicas japonesas olvidadas. El presentador ya había conducido una réplica del 22B fabricada por el mismo equipo y, según recuerda, aquel día el tiempo no acompañaba.

Para el lector habitual deja una lección doble: potencia y discreción no tienen por qué estar reñidas, y mantener la fiabilidad exige reforzar más cosas que el motor. El propietario pidió un coche visualmente estándar, sin intercooler frontal y apto para llevar a los niños. La paradoja es que bajo esa apariencia respetable viven dos turbos, dos descargas directas y un par que, admite Smith, ya se queda corto para la caja de cambios elegida.

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Queda la pregunta de cómo se comportará este conjunto en la carrocería de la réplica del 22B. Smith lo deja en el aire, con la promesa de que será ruidoso. Si algo deja claro este vídeo es que, en manos de un taller decidido, un motor de los años ochenta puede convertirse en el corazón de un Impreza de 650 caballos que nadie vio venir.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Late Brake Show en YouTube.

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