El SEAT Toledo Marathon vuelve a hacer historia en el desierto

El prototipo de SEAT Sport, nacido en 1993, ha demostrado que sigue teniendo mucho que decir en competición. Antonio Rius y Carles Jiménez llevaron al Toledo Marathon hasta la segunda posición absoluta del ClassicsAfrica 2026, un resultado que confirma la vigencia de una máquina concebida hace más de tres décadas para dominar los raids.

Hay coches que, con el paso de los años, terminan convertidos en piezas de museo. Se conservan, se restauran y se exhiben como parte de la historia de la automoción. El SEAT Toledo Marathon ha seguido un camino muy diferente. Treinta y tres años después de su presentación, el prototipo desarrollado por SEAT Sport continúa compitiendo en el escenario para el que fue concebido y acaba de sumar un nuevo resultado destacado en el ClassicsAfrica 2026. Antonio Rius y Carles Jiménez finalizaron segundos absolutos, con 355 puntos de penalización, solo 33 más que los vencedores, Jorge y Cristóbal Pérez Companc, al volante de un Toyota Land Cruiser HDJ80.

El resultado vuelve a poner de manifiesto el potencial de un vehículo que fue presentado en el Salón de Barcelona de 1993 y que aquel mismo año consiguió en el Raid de Grecia el primer triunfo internacional de la historia de SEAT. Después de décadas fuera de la competición, SEAT Históricos decidió recuperar la única unidad superviviente y devolverla a las pistas africanas. Desde entonces, el Toledo Marathon ha mantenido una trayectoria notable: victoria en el ClassicsAfrica de 2023, segunda posición en 2025 y otro segundo puesto absoluto en 2026. “Hemos estado siempre en el top cinco luchando por la victoria”, explica Isidre López, responsable de SEAT Históricos, que destaca el nivel de los equipos y copilotos presentes en esta edición.

Seat Toledo Marathon (16)
Foto: Seat

El ClassicsAfrica es una prueba especialmente exigente, en la que la regularidad y la navegación resultan tan importantes como la capacidad mecánica. Las dunas, las pistas de arena y los cambios constantes del terreno obligan a mantener una concentración máxima durante toda la competición. El Toledo Marathon volvió a responder con solvencia, incluso después de sufrir un pequeño incidente al superar una duna cortada. El frontal golpeó contra la arena y perdió parte del paragolpes y el faro derecho, aunque la mecánica no sufrió daños. Las piezas fueron recuperadas en el desierto y el equipo pudo reparar el vehículo para continuar la prueba. Además, la reparación de la carrocería recuperó otra parte de la historia del proyecto, ya que la fibra fue reparada por Oriol Grau, el mismo especialista que participó en la construcción del prototipo original.

Publicidad

Buena parte de la explicación de su competitividad está en una concepción técnica que, para su época, resultaba extraordinariamente avanzada. El Toledo Marathon utiliza un chasis multitubular de acero y una carrocería fabricada con materiales ligeros como fibra de carbono y kevlar. Las suspensiones recurren a dobles triángulos y amortiguadores dobles por rueda, con grandes recorridos para afrontar las irregularidades del terreno. La transmisión también está pensada para superar las situaciones más complicadas, con tracción total, diferencial central bloqueable, diferenciales autoblocantes mecánicos delantero y trasero y cambio manual de seis velocidades.

Bajo el capó se encuentra uno de los elementos más especiales del prototipo: un motor turboalimentado de cinco cilindros y 2,1 litros, con bloque de aluminio, capaz de desarrollar 330 CV y 480 Nm de par máximo. Su parentesco técnico con la mecánica empleada por el Audi Sport quattro S1 del mítico Grupo B contribuye a explicar el carácter de este Toledo tan particular. Y sus cifras siguen siendo competitivas incluso comparadas con las de los actuales prototipos de raids. Un vehículo Ultimate/T1+ de última generación ronda los 360 CV y 539 Nm, cifras no muy alejadas de las que ofrece este SEAT nacido en 1993.

Seat Toledo Marathon 12 Motor16
Foto: Seat

Uno de los momentos más significativos de la prueba llegó cuando el Toledo Marathon quedó atrapado en la arena húmeda de una enorme lengua de arena. Tras detenerse en una duna para comprobar la navegación, el prototipo terminó hundido y parecía que la situación podía complicarse. Sin embargo, el bloqueo del diferencial central, combinado con el recorrido de las suspensiones y el sistema de tracción total, permitió al SEAT salir por sus propios medios y continuar la competición. Una demostración práctica de que aquel planteamiento técnico todavía tiene argumentos para enfrentarse a las condiciones más duras.

El segundo puesto del ClassicsAfrica 2026 es, por tanto, mucho más que una posición en una clasificación. Es también una nueva demostración de que el patrimonio automovilístico puede mantenerse vivo a través de la competición. El Toledo Marathon no está destinado a permanecer en una vitrina: su lugar sigue estando en el desierto. “Era un auténtico Fórmula 1 del desierto hace 33 años”, resume Isidre López. Después de cinco etapas, 355 puntos de penalización y una nueva batalla por la victoria, el prototipo de SEAT regresa de África con otra cicatriz, mucha arena y una historia más que añadir a su legado.

Galería de imágenes del Seat Toledo Marathon

Fotos: Seat