Entrar sin autorización en el centro de Sóller ya cuesta 200 euros. Desde febrero de 2026, la nueva zona restringida del casco histórico de esta localidad mallorquina está vigilada por cámaras con lectura de matrículas que identifican a los vehículos infractores, sin margen para el despiste. Según la ordenanza municipal, el acceso queda limitado a residentes, autorizados y vehículos 100% eléctricos; el resto, si cruza las calles delimitadas, se expone a una sanción inmediata que, además, puede acumularse si se repite la infracción.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: Sóller activa un control automatizado en su centro que sanciona con 200 euros la entrada no permitida, una novedad en la isla que puede pillar desprevenidos a miles de conductores.
- Cómo te afecta: Si visitas Sóller en coche sin ser residente ni disponer de permiso, deberás dejar el vehículo fuera de la zona restringida para no recibir la multa.
- Puntos clave y plazos: La medida entró en vigor en febrero de 2026. Las cámaras ya multan. La sanción es de 200 euros y puede ser acumulativa si se repite. Hay 28 excepciones y, en ciertos casos, se permite regularizar en 5 días tras el acceso.
La zona restringida y su control mediante cámaras

La nueva regulación convierte el centro de Sóller en un recinto de acceso controlado. Las calles afectadas —delimitadas por la ronda de circunvalación— están equipadas con sistemas de reconocimiento óptico de caracteres que leen las matrículas en tiempo real y cotejan automáticamente si el vehículo está autorizado. La ordenanza especifica que solo pueden circular por el interior los residentes empadronados, los vehículos que dispongan de un permiso municipal y aquellos coches 100% eléctricos que estén dados de alta en el sistema. Esta Zona de Bajas Emisiones, bautizada como ZBE en el decreto, persigue tanto fines ambientales como la pacificación del tráfico en un núcleo saturado por la afluencia turística.
Toda entrada no autorizada queda registrada. La tramitación de la multa es automática: la imagen de la matrícula es prueba suficiente para la sanción de 200 euros. El Ayuntamiento de Sóller aclara que la multa puede aplicarse de manera acumulativa si un conductor repite la infracción en días distintos, de modo que cruzar sin querer puede salir caro si no se pone remedio rápido. Las cámaras vigilan los accesos principales, y cualquier vehículo no autorizado que traspase el perímetro queda identificado de inmediato.
Alternativas y excepciones: cómo evitar la multa
Para quienes no sean residentes, la forma más segura de llegar al centro es aparcar en los cuatro parkings disuasorios situados en la carretera del Desvío, a unos diez minutos a pie del corazón de Sóller. Estos estacionamientos son de zona azul (ORA) y suelen disponer de plazas libres incluso en plena temporada alta, aunque conviene revisar las condiciones de estacionamiento regulado. Son la llave para disfrutar del casco histórico sin sobresaltos: basta con dejar el coche y seguir caminando sin atravesar el perímetro restringido.
No obstante, la ordenanza contempla hasta 28 excepciones que permiten acceder al centro en circunstancias tasadas. Entre ellas figuran operaciones de carga y descarga en horario comercial, servicios de emergencia, vehículos de personas con movilidad reducida, accesos a talleres o concesionarios ubicados dentro del recinto y otros supuestos concretos. Si se entra sin permiso pero se está dentro de esas excepciones, el conductor dispone de cinco días para solicitar la autorización a posteriori y evitar que la sanción se tramite. Para ello es imprescindible contactar con el Ayuntamiento y acreditar el motivo. Fuera de esos casos, el conductor recibirá la notificación en su domicilio y deberá abonar los 200 euros.
Además, se ha diseñado una “ronda” de circunvalación que rodea la zona restringida para canalizar el tráfico sin necesidad de entrar. El acceso principal se efectúa por la calle de Cetre y la salida por Isabel II, aliviando la presión sobre el núcleo histórico. Con esta medida, Sóller se suma a la tendencia de los municipios turísticos que buscan ordenar el tráfico y reducir la congestión en sus centros históricos. La combinación de cámaras lectoras de matrículas y aparcamientos disuasorios es un modelo ya probado en otras islas, y todo apunta a que los conductores habituales deberán acostumbrarse a planificar la llegada antes de pisar el acelerador.
Dejar el coche en los aparcamientos disuasorios del Desvío y caminar diez minutos es la opción más cómoda para visitar el centro de Sóller sin arriesgarse a una multa.

