Goodyear han conseguido que estos neumáticos consigan mejorar la aerodinámica del Lexus LF-30, reduciendo su resistencia, lo que hace beneficiarse de una mayor eficiencia en la autonomía de las baterías. Además, el ruido de rodadura se ha reducido al mínimo gracias a una solución biomimética. Los bordes superiores de las aletas de enfriamiento están recubiertos por un terciopelo tan fino como las alas de un búho.