Nos hemos puesto al volante, por primera vez, del renovado KGM Musso, es decir, el modelo que sustituye al lanzado en 2022, cuando la marca aún era conocida como SsangYong. No se debe confundir con el Musso EVX, un pick-up 100 % eléctrico basado en el Torres y que, por tanto, no tiene más similitud que el nombre.
El KGM Musso es un pick-up ‘de verdad’, con chasis de largueros y travesaños, una concepción bastante clásica, pues esencialmente es la usada en casi todos los modelos de la competencia; por ejemplo, el Ford Ranger (que supone el 50 % de los pick-up matriculados en España) y terminando con el Maxus T60, una de las últimas incorporaciones procedentes de china. No obstante, el Musso se desmarca de todos ellos por un motivo principal: es el único, al menos en España, en ofrecer dos longitudes diferentes, siempre con carrocería de doble cabina.
En efecto, el Musso se puede elegir con una carrocería de 5,46 metros de longitud, con una caja de 1,61 m de largo, o con 5,15 metros y 1,30 de caja. Pero, además del tamaño, hay otra diferencia muy importante: la de mayor longitud cuenta con ballestas en el eje trasero (lo habitual en este tipo de vehículos), mientras que versión corta tiene muelles como elemento elástico y, por ende, una suspensión estructuralmente distinta. Como es lógico, la de ballestas, con caja larga, tiene una capacidad de carga superior, de hasta 1.085 kilogramos, por un máximo de 865 kg en la versión con muelles.

En la práctica, esta importante diferencia pasa bastante desapercibida para el conductor, al menos como lo hemos probado, con dos personas a bordo y poco equipaje. No se aprecia que el eje trasero sea más ‘rebotón’ en el caso del Musso con caja larga, no tampoco menos cómodo, al menos, viajando en las plazas delanteras. De hecho, no tiene nada que envidiar a modelos de mayor renombre, tales como el mencionado Ford Ranger o el Toyota Hilux.
Respecto al motor, el KGM Musso se ofrece con un 2.2 turbodiésel (su nombre es D22 DTR) con 202 CV, es decir, el mismo que en el anterior modelo. Una cifra muy adecuada para un modelo de este tipo, pues se puede viajar con soltura por autopista con una reserva bajo el pie derecho. No obstante, sí existe una notable diferencia en función de la transmisión elegida, que puede ser manual o automática, en ambos casos de seis relaciones.
Más allá de la ausencia de pedal de embrague, con la transmisión automática se obtiene un par máximo superior, con 441 Nm frente a los 400 Nm del manual, si bien estos últimos llegan a un régimen inferior (1.400 rpm frente a 1.600 vueltas del automático). Al final dependerá de gustos o necesidades, pero en automático nos parece mejor en todo, pues el selector manual tiene unos recorridos larguísimos y cierta tendencia a calarse si no manejamos el embrague con atención. Sea como fuere, la tracción es trasera (2H) con opción de acoplar el eje delantero en condiciones de poca adherencia (4H), y una caja reductora (4L).

Después del recorrido por asfalto, en el que probamos ambas transmisiones, llegamos al circuito de Bujarkay, en Jaén, para realizar las pertinentes pruebas en campo, un terreno que el Musso pisará con asiduidad. Lo hicimos con el cambio automático, que facilita mucho todas las maniobras. Con ruedas estrictamente de serie y con la reductora conectada, superamos pendientes considerables, pasamos sin problemas zonas embarradas con total solvencia. En este sentido, ayuda mucho la generosa altura libre al suelo, que en el caso de la versión corta que probamos es de 245 milímetros, llegando a los 350 mm desde el centro de la carrocería.
En cuanto a la gama, se ofrece un acabado denominado Pro para ambas carrocerías, sea cual sea el cambio elegido. Por encima hay un nivel de equipamiento denominado Limited, sólo disponible con carrocería corta y transmisión automática, con una amplia dotación de serie, entre la que destacan los cuatro asientos calefactables (los delanteros, además, con ventilación), el cargador inalámbrico para móviles y los asientos tapizados en cuero vegano.

Por último, el precio del KGM Musso parte desde los 24.800 euros, una tarifa que no incluye el IVA y corresponde a una financiación convencional lineal. Sin este descuento, el precio al contado fijado por la marca coreana, también sin IVA, es de 27.000 euros para la versión Pro con cambio manual y carrocería corta.
Galería de imágenes de la primera prueba del KGM Musso
Fotos: KGM









































































