El mundo de las gasolineras está cambiando rápidamente. El auge de las ‘low cost’ está empezando a suponer una amenaza para las grandes marcas tradicionales, como Repsol, Cepsa, Galp o BP. Con sus precios competitivos, estas nuevas alternativas están atrayendo cada vez más conductores que buscan ahorrar sin renunciar a la calidad del combustible. La tendencia hacia lo económico gana terreno. En este artículo, te contamos por qué las ‘low cost’ podrían significar el fin de las grandes petroleras.
La expansión de las gasolineras ‘low cost’
Las preferencias de los consumidores han cambiado. Según un estudio de Plenoil, el 80,3% de los conductores españoles eligen actualmente gasolineras ‘low cost’ para repostar; lo que representa un aumento del 19,3% con respecto al año anterior. La razón principal es clara: el ahorro. En un contexto de inflación y aumento de costes, los conductores buscan recortar gastos; entre otras cosas, en combustible.
Otro factor por el que eligen estas estaciones de servicio es por su proximidad. Un 54,5% de los encuestados han señalado que valoran tener una gasolinera ‘low cost’ cerca de su hogar o lugar de trabajo. El hecho de que muchas estén operativas las 24 horas también juega a su favor, pues permite a los usuarios repostar en cualquier momento sin tener que depender de horarios restringidos.

Fidelidad y confianza en el bajo coste
Una de las sorpresas más reveladoras del estudio es la lealtad de los conductores hacia las gasolineras ‘low cost’. Cerca del 80% de los interrogados afirma que repostan siempre en la misma estación. Este dato puede llegar a preocupar a las grandes marcas como Repsol y Cepsa, que durante años han mantenido una cartera leal de clientes.
Esta fidelidad destaca especialmente en comunidades autónomas como Cantabria, Aragón y La Rioja. En estas regiones, los conductores se muestran confiados en que las gasolineras ‘low cost’ no solo ofrecen combustible más barato, sino también de una calidad similar al de las grandes compañías. En Baleares, Cataluña y Extremadura, la confianza en las estaciones de bajo coste ha aumentado un 4,5% en el último año, indicando una creciente aceptación en el país.

Los motivos detrás de la preferencia
El factor económico es sin duda el motor principal de esta transición hacia las gasolineras ‘low cost’. Un abrumador 90,1% de los encuestados lo señala como su razón decisiva para repostar en estas estaciones. No es de extrañar, entonces, que las gasolineras de bajo coste hayan captado una cuota de mercado cada vez mayor, en detrimento de las tradicionales.
Sin embargo, el ahorro no es el único motivo. La eficiencia del servicio que ofrecen es otro factor que ha ganado relevancia. Casi el 60% de los conductores valora que estas gasolineras ‘low cost’ cuenten con múltiples surtidores, reduciendo así el tiempo de espera. Su disponibilidad continua, sin interrupciones de horarios, es otra característica que los usuarios destacan como ventaja competitiva.

Las grandes marcas se tambalean
Repsol, Cepsa, Galp o BP han dominado el mercado de las gasolineras en España durante décadas, con grandes estaciones que ofrecían una amplia gama de servicios adicionales, como tiendas, cafeterías y áreas de descanso. Sin embargo, muchos de estos servicios parecen haber perdido relevancia para el conductor promedio, que ahora prioriza el precio y la conveniencia.
El auge de las gasolineras ‘low cost’ está obligando a las grandes marcas a replantear sus estrategias. Ya no basta con ofrecer servicios adicionales; la realidad es que cada vez más conductores solo buscan llenar su depósito al menor costo posible. Las grandes marcas tendrán que adaptarse rápidamente si quieren sobrevivir en este nuevo panorama, que ya está cambiando de forma irreversible.

El futuro incierto para las estaciones tradicionales
Las grandes compañías ahora tienen un reto importante por delante. Aunque han construido su reputación a lo largo de los años y cuentan con infraestructuras sólidas y una gran red de estaciones, la amenaza de las ‘low cost’ es algo que no pueden ignorar. Hasta ahora, estas marcas tradicionales han respondido diversificando su oferta, ofreciendo servicios complementarios y soluciones más sostenibles, como la inclusión de puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Sin embargo, esta estrategia puede no ser suficiente a largo plazo. Aunque el coche eléctrico está en auge, solo un 10,5% de los conductores españoles se plantea adquirir un vehículo eléctrico en los próximos años. Sigue siendo una minoría. El mercado del combustible fósil sigue siendo el dominante, y las estaciones de servicio tradicionales deberán buscar nuevas formas de competir con las cada vez más presentes ‘low cost’, o arriesgarse a caer en su cuota de mercado.








































































