Levantar el pie del acelerador al ver un cartel que avisa de la presencia de un radar es un acto casi reflejo. Sin embargo, la DGT está preparando nuevas “sorpresas” para este 2026. Si pensabas que los radares actuales ya eran difíciles de esquivar, prepárate porque lo que viene es mucho más sofisticado, pequeño y, sobre todo, invisible a ojos del conductor medio.
El BOE ha confirmado la adquisición de quince nuevos dispositivos que prometen poner en apuros a los conductores que suelen circular por encima de los límites permitidos. Se trata de los nuevos radares dinámicos, unas máquinas de precisión que han costado un auténtico dineral y que tienen un objetivo muy claro: cazar a quien se pase un poco con la velocidad.
Qué son los nuevos radares dinámicos de la DGT (y por qué dan mucho miedo)

Cuando escuchas la palabra dinámico puede que pienses en algo que se mueve, y en este caso no vas desencaminado. Estos nuevos dispositivos, fabricados por la empresa alemana Jenoptik, son la última tecnología aplicada al control del tráfico. A diferencia de las pesadas cajas fijas que ves en los arcenes o los grandes radares de tramo que te vigilan durante kilómetros, estos nuevos equipos son muy ligeros y compactos. Su gran ventaja competitiva es la versatilidad, ya que se pueden montar y desmontar en cuestión de minutos sin apenas esfuerzo.
Pero lo que preocupa no es solo su tamaño, sino su capacidad de observación. Estos nuevos radares adquiridos por la DGT utilizan sistemas de última generación que les permiten vigilar hasta seis carriles al mismo tiempo. El radar te tiene localizado en todo momento. Además, su tecnología es bidireccional, por lo que pueden controlar los vehículos que vienen de frente y los que se alejan de forma simultánea, sin perder precisión.
Una inversión millonaria de la DGT

Mantener la seguridad en las carreteras no es barato, y la DGT lo sabe muy bien. Para hacerse con estos quince nuevos radares dinámicos, el organismo ha tenido que desembolsar nada menos que 1,23 millones de euros. Si haces las cuentas, verás que cada uno de estos dispositivos cuesta alrededor de 83.000 euros. Tráfico considera que es una inversión necesaria para sustituir a los cinemómetros que se han quedado viejos o que han sufrido averías que ya no tienen arreglo.
Esta compra se enmarca dentro de una estrategia mucho más amplia para este 2026. Además de estos quince radares dinámicos, la DGT ya había confirmado hace poco la instalación de otros treinta y tres radares en once comunidades autónomas diferentes. Por si esto fuera poco, también hay un proyecto europeo que planea instalar otros cien dispositivos adicionales para recoger datos de tráfico. Aunque estos últimos no tienen como fin principal poner multas, servirán para que Bruselas tenga una radiografía exacta de cómo circulamos los españoles. Y ya se sabe que cuando algo puede vigilar, también pueden llegar las multas.
No verás ninguna señal avisando de estos radares

Esta es la parte que más polémica va a generar. Estamos acostumbrados a que los radares fijos estén anunciados con carteles azules de grandes dimensiones. Sin embargo, al ser dispositivos de tipo dinámico y móvil, la ley no obliga a la DGT a señalizar su ubicación exacta. Esto significa que la Guardia Civil de Tráfico puede colocarlos en cualquier punto sin previo aviso, lo que aumenta el factor sorpresa.
La idea de la DGT es que el conductor mantenga una velocidad adecuada durante todo el trayecto, y no solo cuando sabe que hay una cámara vigilando. Al poder esconderse en cualquier lugar, estos radares generan una sensación de vigilancia constante. La empresa que suministra estos equipos en España destaca que son ideales para colocarse en lugares de difícil acceso. Hablamos de túneles, puentes o tramos de autopista donde antes era muy complicado instalar un radar convencional. Su diseño discreto hace que se integren en el entorno pasando desapercibidos.
Una de las funciones de estos modelos Jenoptik es su capacidad para diferenciar el tipo de vehículo que pasa por delante. Antes, los radares solían saltar a una velocidad fija para todos, y luego se revisaban las fotos a mano. Ahora, con estos nuevos radares dinámicos, el proceso es automático. El software identifica si lo que acaba de pasar es un coche, una moto o un vehículo pesado de transporte de mercancías.
La versatilidad de estos dispositivos permite que la DGT los utilice de dos formas principales. La primera es mediante el uso de trípodes. Gracias a su ligereza, un agente puede bajarse del coche patrulla, montar el trípode detrás de un quitamiedos o una columna y tener el radar funcionando en segundos. Al ser tan pequeños, son casi invisibles desde la distancia a la que solemos detectar un control de velocidad habitual.
La segunda forma de uso es ponerlos en vehículos camuflados. El radar dinámico va instalado en el interior y puede multar mientras el coche está en movimiento o parado. El plazo de entrega de estos aparatos es de apenas cuatro meses desde la confirmación en el BOE, por lo que es muy probable que te los encuentres en la carretera antes de que termine el verano.
Con la llegada de estos nuevos radares, el control en las carreteras españolas sube de nivel. Ya no basta con saberse de memoria dónde están las cajas fijas o usar aplicaciones que te avisan de los radares fijos. La movilidad de estos nuevos sistemas hace que cualquier kilómetro de la red viaria pueda estar bajo vigilancia.

































































































































































































































































