La Dirección General de Tráfico (DGT) ha dado un paso más en el control de las furgonetas camperizadas. Con la Instrucción PROT 2026/04, obliga a pasar la ITV a todas las camper de categoría N1 que tengan más de diez años. La medida ha disparado el interés por las baterías portátiles, una alternativa que permite evitar costosas instalaciones eléctricas fijas y que puede marcar la diferencia entre aprobar o no la inspección.
Qué exige la nueva Instrucción PROT 2026/04
La DGT ha puesto el foco en los vehículos camperizados que, por su antigüedad, circulaban sin una revisión periódica específica. Ahora, cualquier furgoneta de la categoría N1 (vehículo de turismo derivado de un comercial ligero) con más de diez años desde su primera matriculación tiene que someterse a una inspección técnica. Si no la superas, no podrás circular legalmente y te expones a una multa de 200 euros.
La instrucción afecta directamente a miles de propietarios que hasta ahora solo pasaban las ITV genéricas o convertían sus vehículos sin una homologación específica. El incumplimiento es grave y la DGT lo vigilará en los controles habituales.
La solución que está arrasando: baterías portátiles
Ante el nuevo requisito, el mercado ha virado hacia las llamadas power station o baterías de litio (LiFePO4) portátiles. Estos equipos, que pueden alcanzar los 3.000 Wh, permiten alimentar neveras, luces LED, ordenadores y hasta placas de inducción durante escapadas, sin necesidad de instalar un sistema eléctrico fijo. Y lo más importante: al ser equipos portátiles, no se consideran una reforma del vehículo.
El coste de una batería de gran capacidad ronda los 1.500 euros, una cifra que muchos consideran asumible frente a los trámites de homologación, el boletín eléctrico y la instalación profesional de un sistema fijo. Además, puedes llevártela de la camper cuando no la uses, lo que da una enorme flexibilidad.
La clave legal está en el Real Decreto 866/2010 y el Manual de Reformas de Vehículos. Una batería auxiliar fija, atornillada al suelo o conectada a enchufes empotrados, es una reforma que debe homologarse. En cambio, una power station que funciona de forma autónoma y puede retirarse manualmente se considera legalmente “una carga transportada”, y no necesita ninguna anotación en la ficha técnica.
Con una batería portátil bien elegida te ahorras la ITV, pero solo si no la fijas al vehículo: un simple tornillo lo cambia todo.

Tres líneas rojas que convierten tu batería portátil en una reforma (y te harán suspender la ITV)
Que el dispositivo no necesite homologación no significa que puedas colocarlo de cualquier manera. Si caes en alguno de estos tres errores, la ITV lo considerará una reforma y te exigirá la documentación de homologación:
- Atornillarla al suelo, al mobiliario o al chasis: en ese momento deja de ser portátil. Cualquier fijación mecánica permanente convierte el equipo en parte del vehículo.
- Conectarla a una instalación eléctrica fija: si alimentas enchufes empotrados o un cableado oculto tras los paneles, la reforma debe legalizarse según el código 8.20 del Manual de Reformas.
- Recargarla durante la marcha con un cableado directo al alternador: instalar un cargador permanente modifica el sistema eléctrico del coche y obliga a homologar. Cargarla mediante la toma de 12 V (mechero) o con paneles solares portátiles no supone problema.
Además, el artículo 14 del Reglamento General de Circulación te obliga a transportar la carga de forma segura. Una batería de 30 kilos suelta en una frenada puede convertirse en un proyectil. Lo recomendable es sujetarla con cinchas homologadas a los puntos de amarre originales, sin fijarla permanentemente. Así evitas riesgos y problemas con el seguro en caso de accidente.
¿Vale cualquier batería portátil para olvidarte de la reforma?
La respuesta legal es clara: da igual que tenga 500 Wh o 3.000 Wh. Lo único relevante es que sea un equipo portátil e independiente. No hay límite de capacidad en la normativa. Eso sí, el uso práctico marca la diferencia. Para escapadas de fin de semana, una power station de 1.000 Wh sobra. Si además necesitas alimentar una placa de inducción a menudo, quizá necesites 2.000 Wh o más.
Quienes vivan a bordo todo el año y cuenten con calefacción estacionaria, bomba de agua o iluminación integrada, seguirán encontrando más cómoda una instalación fija. Pero tendrán que pasar por el proceso de homologación, con su boletín eléctrico (obligatorio desde finales de 2022) y la anotación en la ficha técnica.
Análisis: una solución legal que no es ninguna trampa
La Instrucción PROT 2026/04 ha encendido las alarmas entre los aficionados a las camper, pero también ha aclarado un camino que muchos desconocían. Las baterías portátiles no son un vacío legal ni un truco para esquivar la ley: son una alternativa perfectamente regulada. La DGT y el Manual de Reformas dejan claro que, mientras el equipo sea independiente, no hay reforma que homologar.
Para el conductor de a pie, la recomendación es sencilla: si necesitas autonomía eléctrica sin meterte en obras ni papeles, compra una buena estación de energía portátil, sujétala bien con cinchas y olvídate de atornillar nada. La diferencia entre pasar la ITV o enfrentarte a una sanción de hasta 200 euros puede reducirse a ese simple detalle. Así que, si tienes una camper N1 con más de diez años, apunta la fecha de tu próxima ITV y plantéate esta solución antes de que la nueva norma te pille por sorpresa.
Claves de la Normativa
- A quién afecta: Propietarios de furgonetas camperizadas de categoría N1 con más de diez años desde su primera matriculación. También interesa a cualquier conductor que quiera añadir electricidad sin homologar.
- Cifras a tener en cuenta: La multa por circular sin la ITV en vigor es de 200 euros. Una instalación eléctrica fija homologada puede superar los 2.500 euros, mientras que una batería portátil de alta capacidad cuesta entre 1.000 y 1.500 euros.
- Consejo para evitarlo: Opta por una power station de calidad, no la fijes con tornillos y estibala con cinchas homologadas. Así evitas la reforma, pasas la ITV sin problemas y disfrutas de la camper sin sobresaltos.

