Pontiac Catalina 421 Tri-Power de 1963: uno de los ocho fabricados se subasta tras su restauración

Convertido de fábrica junto a otras siete unidades para la Speed Week de Daytona, este ejemplar es el único que montó la triple carburación Tri-Power antes de venderse al público. Sale ahora a subasta tras una restauración de 2024.

De las ocho unidades del Pontiac Catalina que en 1963 recibieron de fábrica el motor 421 V8 y una puesta a punto para la Daytona Speed Week, solo una montó la triple carburación Tri-Power tras cumplir su función como demostradora. Aquel ejemplar —carrocería de dos puertas en color Cameo Ivory, interior Fawn— sale ahora a subasta en Bring a Trailer tras una restauración integral concluida en agosto de 2024.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: una de las ocho unidades que la fábrica transformó con motor 421 y distribuyó a través de McNamara Pontiac para uso como demostrador en la Daytona Speed Week de 1963.
  • No te lo puedes perder: los documentos manuscritos con los códigos de producción encontrados bajo el asiento del pasajero, que refrendan la especificación única del coche.
  • Cifras y cotización: producción total de ocho unidades; el precio de martillo está aún por ver, pero la combinación de rareza, procedencia y restauración reciente anticipa un fuerte interés en la puja.

Un encargo especial para la Daytona Speed Week

Según los registros de PHS Automotive Services, este Catalina sport coupe (código de carrocería 2437) fue ensamblado en la planta de Doraville, Georgia, en noviembre de 1962. Salió de línea con el motor 389 V8 de serie y aire acondicionado, pero la fábrica lo convirtió de inmediato al bloque 421 V8 junto con otros siete coches, todos destinados a McNamara Pontiac en Orlando (Florida). El concesionario los puso a disposición de los equipos y la prensa durante la célebre Speed Week de Daytona, donde sirvieron como coches de demostración y apoyo. La documentación de PHS confirma que el color era Cameo Ivory (código CC) y el interior Fawn (236), y que el coche conserva las placas de identificación originales con su número de bastidor.

1963 Pontiac Catallina Bring A Trailer. Imagen interior.

Lo que hace excepcional a esta unidad es que, una vez finalizada su labor promocional, se le instaló el sistema Tri‑Power —un colector de admisión con tres carburadores de doble cuerpo— antes de venderse al público. No se tiene constancia de que ninguna de las otras siete recibiese esa mejora, lo que convierte a este Catalina en el único ejemplar conocido con la combinación de motor 421 y triple carburación salida de fábrica. Para rematar el pedigrí, bajo el asiento del pasajero aparecieron unos papeles manuscritos con los códigos de producción que corroboran la historia.

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Potencia Triple: el motor 421 Tri‑Power y la caja de cuatro marchas

El corazón del coche es el V8 de 421 pulgadas cúbicas (6,9 litros), reconstruido por completo en 2023. El vendedor indica que el número de fundición del bloque es 544988 y que las culatas llevan la secuencia 9770716, ambas correspondientes a la producción de Pontiac para aquel año. La alimentación corre a cargo de tres carburadores de dos cuerpos, configuración que en la época permitía mejorar la respuesta a cualquier régimen sin sacrificar la fiabilidad. Una transmisión manual de cuatro relaciones —también renovada en 2023— envía la potencia a las ruedas traseras a través de un diferencial autoblocante Safe‑T‑Track con relación 3,42.

El equipamiento de época no se queda atrás: dirección asistida, frenos de tambor con servofreno, llantas Kelsey‑Hayes de ocho tornillos montadas sobre neumáticos BFGoodrich, y un cuadro de instrumentos con velocímetro de 120 mph y cuentarrevoluciones. El aire acondicionado, aunque presente y reconstruido, no funciona por una fuga en el circuito; las luces de marcha atrás tampoco operan y, según el propietario, el coche se entregó en el concesionario con ese circuito desconectado, un detalle que refuerza su condición de unidad preparada a toda prisa para el evento.

El mercado del Pontiac Catalina 421: procedencia y rareza

Conviene recordar que, en 1963, los muscle cars de tamaño completo estaban en plena efervescencia y Pontiac gozaba de una reputación forjada en las tandas de la NASCAR. Un Catalina de la serie intermedia con la mecánica grande del Bonneville representaba el perfecto sleeper, y la conversión de fábrica amparada por un concesionario tan vinculado a las carreras como McNamara eleva el interés para el coleccionista. No en vano, el paso por la Speed Week de Daytona dota al coche de una procedencia histórica rastreable, algo que el mercado valora incluso por encima de la potencia bruta.

La rareza de un automóvil no se mide solo por unidades producidas, sino por el camino que ha recorrido hasta el presente.

Ahora bien, el estado de la restauración de 2024 obliga a matizar. La pintura, el interior Fawn y el tren motor se han puesto a punto con esmero, pero la falta de funcionamiento del aire acondicionado y el circuito de luces de marcha atrás dejan flecos que un purista querrá resolver. Con todo, la posibilidad de adquirir una unidad de las ocho construidas —y la única dotada de Tri‑Power— compensa con creces esos detalles. A la postre, el Catalina 421 Tri‑Power de 1963 no es solo un muscle car excepcional: es un pedazo de historia de las carreras que aún puede usarse en carretera.