El recall de Toyota para sus motores V6 defectuosos se resolverá con un martillo y un acelerómetro, no con una sustitución masiva como cabría esperar.
La decisión, filtrada por Pickup Truck + SUV Talk, afecta a los motores V35A-FTS de 3,4 litros biturbo que montan la Toyota Tundra y los Lexus LX600 y GX. El problema viene de la línea de producción: virutas metálicas pudieron quedarse dentro del bloque y, con el tiempo, destrozar el motor.
El alcance del recall ha crecido hasta superar los 250.000 vehículos en Estados Unidos. Toyota, sin embargo, no quiere sustituir todos los motores afectados. La marca ha ordenado a sus concesionarios realizar una prueba de martillo para saber cuáles necesitan motor nuevo.
El fallo de viruta en los motores V35A-FTS
El origen está en la línea de producción, donde virutas metálicas pudieron quedar alojadas dentro del bloque. Con el tiempo, esas virutas pueden incrustarse en los cojinetes principales del cigüeñal, sobre todo en el cojinete número uno. Si eso ocurre, el motor acaba fallando de forma catastrófica.
Un motor que golpea con virutas metálicas no avisa: puede funcionar con normalidad durante miles de kilómetros y reventar sin previo aviso. Por eso el recall ha crecido tanto y por eso Toyota busca una solución que no implique abrir 250.000 motores uno a uno.
Un martillazo sobre el cigüeñal genera una frecuencia distinta si el cojinete tiene virutas incrustadas: así Toyota decide qué motores se salvan.
Cómo funciona la prueba del martillo de Toyota
El procedimiento no es simplemente dar un golpe y escuchar. Los técnicos de Toyota siguen un protocolo preciso:
- Drenar y reemplazar todos los fluidos del motor.
- Llevar el V6 a una temperatura de funcionamiento predeterminada.
- Retirar las correas de accesorios y alinear el cigüeñal en una posición concreta.
- Atornillar un acelerómetro especial al perno de la polea del cigüeñal.
- Golpear la polea en la posición de las 3 en punto con un mazo de plástico de 250 gramos.
- Repetir el golpe tres veces con la fuerza correcta.
El acelerómetro mide las frecuencias generadas por los martillazos y las envía a la nube. Allí se comparan con las de motores buenos y malos. Si el software detecta que el cojinete número uno resuena de forma distinta, ordena sustituir el motor completo.
Este método le ahorra a Toyota millones de dólares en sustituciones innecesarias. En teoría, la prueba detecta el problema actual. Lo que no puede hacer es predecir el desgaste futuro.
Para un propietario de una Tundra o un Lexus LX600, eso deja una sensación agridulce: el motor puede pasar hoy la prueba del martillo y fallar dentro de 20.000 kilómetros. La incertidumbre no desaparece.

La prueba tampoco calma a quienes han vivido un fallo catastrófico en carretera: prefieren un motor nuevo sin discusión. Toyota, de momento, solo sustituye los que dan positivo en el test.
La marca no ha confirmado si este procedimiento se extenderá a otros mercados fuera de Estados Unidos. De momento, los talleres europeos no tienen instrucciones de aplicarlo.
Información útil para el conductor
- Modelos afectados: Toyota Tundra, Lexus LX600 y Lexus GX equipados con el motor V35A-FTS 3.4 biturbo.
- Unidades: más de 250.000 vehículos solo en Estados Unidos.
- Pieza o sistema: virutas metálicas en el bloque motor que pueden dañar los cojinetes principales del cigüeñal.
- Actuación: los concesionarios aplican una prueba de martillo con acelerómetro; solo se sustituye el motor si el software detecta vibraciones anómalas.
- Consejo de Motor16.com: si tienes un Tundra o Lexus GX afectado en EE.UU., exige por escrito el resultado de la prueba y guarda toda la documentación del taller.


