Más de 15.000 kilómetros separan Pamplona de la prefectura de Yamaguchi, en Japón. Dos ciudades unidas por San Francisco Javier, el misionero navarro que llevó a cabo gran parte de su apostolado en Japón. Esa relación se mantiene viva 476 años después de la llegada del jesuita a la ciudad nipona; y se ve en la ciudad navarra en el Parque Yamaguchi, el jardín japonés más grande de España. Un lugar que visitamos al volante de uno de los mejores embajadores de la filosofía japonesa, el nuevo Lexus RZ con su innovador volante, su sistema de dirección ‘steer-by-wire’, la delicadeza y refinamiento de su interior o el perfecto equilibrio entre prestaciones, eficiencia y confort de marcha.

El reto habría sido, sin duda, recorrer esos 15.483 kilómetros que, según Google Maps, separan Pamplona de Yamaguchi; pero mientras podemos preparar esa aventura, nos conformamos con disfrutar de los 400 kilómetros entre Madrid y Pamplona, en un viaje que arranca muy temprano, para aprovechar el ‘frescor’ de una mañana de este agosto asfixiante en España. La batería del RZ cargada al 100% y la ruta programada en el sistema de navegación con paradas de recarga ya previstas.
Desde los primeros kilómetros de autovía, el SUV japonés confirma su carácter: aislamiento acústico, respuesta suave del acelerador y una sensación de estabilidad que invita a mantener el ritmo de crucero sin fatiga, incluso en los tramos monótonos de la A-1 hacia el norte de Castilla. Un coche, que además, nos pide que nos acostumbremos a esa nueva sensación de pilotar que nos ofrece su volante steer-by-wire, con una revolucionaria tecnología en la que no hay conexión mecánica entre la dirección y las ruedas.

Las manos en el nuevo volante steer-by-wire de Lexus
El nuevo volante tipo jet del Lexus RZ y la dirección ‘steer-by-wire’ que elimina la conexión física entre las ruedas y la dirección reinventan la forma de conducir. Es solo uno de los encantos que guarda el último modelo de la marca japonesa.
Con las manos en el volante y la mirada en la carretera, pasan los kilómetros de nuestro recorrido camino de Aranda de Duero y Burgos. Antes de Aranda, una parada en Fuentespina, donde Talleres De la Puente combina su actividad diaria de mecánica, chapa y pintura con una faceta menos habitual: la restauración de vehículos clásicos. Ahí, junto a varios coches de época, el RZ, con sus líneas tensas y su parrilla cerrada característica de los eléctricos Lexus, dialoga bien con ese decorado de mecánica de otra era. Atravesamos Aranda camino de Burgos, donde en el Asador Abadesa –que dirigen María Rodríguez y Guillermo Martínez de Marigorta, reconocido como mejor maestro parrillero de España en 2024– hacemos una parada para recargar…

Mientras el RZ recupera energía en corriente continua, nosotros recibimos esa energía en forma de pinchos en su barra. La pausa, calculada para durar lo mismo que la recarga, encaja con uno de los rasgos más prácticos de viajar en eléctrico: convertir el tiempo de espera en una parte más de la experiencia de viaje.
Pasado Burgos, la ruta se dirige directamente a Lerma, villa dominada por su Plaza Mayor del siglo XVII y por el Palacio Ducal que la preside, construido en 1601 por orden de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de Felipe III. El edificio, hoy convertido en Parador de Turismo, ofrece una fachada sobria de estilo herreriano que sirve de telón de fondo para las fotografías del coche en la propia plaza, uno de los espacios porticados más monumentales de la provincia de Burgos.

El camino hasta aquí ha sido más que placentero, con el Lexus RZ aprovechando al máximo cada kilovatio de energía de sus baterías en una conducción despreocupada, en la que no vamos buscando un consumo récord, sino simplemente disfrutar del viaje. Pese a ello, y al ritmo ligero, el gasto de 19 kWh/100 km es más que razonable.
Camino de Pamplona, la siguiente etapa lleva hasta Logroño, donde nuestro RZ conrasta con los edificios del casco antiguo, ante la Iglesia de San Bartolomé –uno de los templos más antiguos de la ciudad, con una portada gótica muy trabajada– y en las callejuelas que rodean la Catedral de Santa María de la Redonda, conocida por las dos torres gemelas, «las Gemelas», que dan nombre popular al edificio.

Un jardín de 85.000 metros cuadrados
Y antes de llegar a Pamplona, la ruta pasa por el Circuito de Navarra, más conocido como Circuito de los Arcos, uno de los trazados de velocidad de referencia en el norte de España, con más de 4 kilómetros de longitud y capacidad para acoger competiciones de nivel internacional. El circuito recuerda que una de las características del RZ, como el resto de modelos de Lexus han sido puestos a punto en el Fuji Speedway, con lo que estar al lado de un circuito como el navarro es toda una declaración de intenciones, aunque no lleguemos a entrar a pista. Ahí aprovechamos para una segunda parada, tras la cual, el siguiente paso es Pamplona.
Ya en Pamplona, el primer destino es el Parque Yamaguchi, el jardín japonés de casi 85.000 metros cuadrados construido en 1997 con motivo del hermanamiento con la ciudad de Yamaguchi. El recinto, pensado para representar las cuatro estaciones del año y estructurado en torno a un lago con puente de madera, no permite el acceso de vehículos, así que el RZ se queda en el aparcamiento exterior mientras damos un paseo por el interior del jardín. El silencio y la delicadeza del trabajo de los jardineros y paisajistas tiene el mismo aroma que se respira en nuestro Lexus: todo en su sitio, todo cuidado, todo pensado; hasta el más mínimo rincón forma parte de un todo que es el que genera la sensación de estar ante algo especial.

La modernidad de diseño de la sede de Navarrabiomed combina a la perfección con el estilo tan personal de la carrocería del Lexus RZ.
Callejeamos por Pamplona, una ciudad de lo más agradable y tranquila –siempre que no sean Sanfermines, por supuesto–; y en este entorno el RZ se mimetiza por las calles, en silencio y con total suavidad. En los giros de las calles, el nuevo volante gana puntos pues su ángulo de giro de solo 200 grados permite girar en las calles con mucho menos esfuerzo, en un movimiento mucho más natural. Por la capital navarra descubrimos lugares como Navarrabiomed, el centro de investigación biomédica del Hospital Universitario de Navarra. El edificio, obra de los arquitectos Vaíllo & Irigaray, llama la atención por su perfil poco convencional: una sucesión de costillas estructurales repetidas a lo largo de la fachada, con una sección quebrada que rompe la altura uniforme del volumen, en contraste con los pabellones de ladrillo y tejado a dos aguas del hospital histórico que lo rodea; un estilo muy en la línea de estilo moderno del eléctrico de la marca japonesa, con sus líneas tensas y sus superficies pulidas.

Y claro, no podemos despedirnos de Pamplona sin visitar algunos de esos lugares que cada 7 de julio son escenarios en la fiesta española más internacional. La visita a la zona amurallada de Pamplona. La visita arranca en el Portal de Francia, también llamado de Zumalacárregui, el más antiguo de los accesos a la muralla. Seguimos por el Baluarte del Abrevador que completa el frente defensivo conocido como frente de Francia o del Redín. El recorrido nos lleva por el Paseo del Redín, uno de los rincones más fotografiados de la ciudad, con vistas sobre el río Arga y acabamos a las puertas de la Plaza de Toros, el punto y final a los míticos encierros y también a este viaje con el Lexus RZ, el mejor embajador de los valores japoneses en el mundo del automóvil.
Imágenes ruta a Pamplona con el Lexus RZ
Fotos: Iván Santamaría/Motor16












































