Cristalización: el peligro que no conocías en tus neumáticos

Los neumáticos cristalizados pierden elasticidad y agarre, aumentando el riesgo de accidente. Te contamos por qué ocurre, cómo detectarlo y qué hacer para evitarlo.

Hablar de neumáticos suele llevarnos a pensar en presión, desgaste o dibujo de la banda de rodadura. Sin embargo, hay un fenómeno menos conocido que puede comprometer seriamente la seguridad al volante: la cristalización. Se trata de un proceso que afecta al caucho con el paso del tiempo y que puede convertir un neumático aparentemente “sano” en una auténtica trampa en carretera.

Aunque no suele recibir tanta atención como un pinchazo o un reventón, la cristalización es más común de lo que pensamos, sobre todo en climas como el nuestro, donde los veranos intensos y la exposición al sol son una constante. Detectarla a tiempo y saber cómo prevenirla puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un accidente inesperado.

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Qué es la cristalización de un neumático

fuente: propia

La cristalización es un proceso químico que altera la estructura del caucho. En términos sencillos, el neumático se endurece y pierde la flexibilidad que necesita para adaptarse al asfalto. Cuando eso ocurre, la goma deja de “morder” la carretera y el agarre disminuye de forma preocupante.

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El término proviene de la apariencia dura y quebradiza que adopta la goma, similar al cristal. Según Euromaster, este endurecimiento invisible a simple vista puede pasar desapercibido para muchos conductores, pero sus consecuencias son graves: peor adherencia, mayor distancia de frenado y riesgo elevado de sufrir un reventón.

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