Calor o velocidad: ¿qué afecta más a la autonomía de tu coche eléctrico en verano?

Con la llegada del verano y las temperaturas extremas, muchos conductores de vehículos eléctricos se preguntan cómo afecta el calor a la autonomía de su coche. Es común pensar que el uso del aire acondicionado es el principal responsable de una reducción en el rendimiento, y aunque tiene un impacto, no es el factor más determinante. De hecho, recientes estudios en conducción real revelan que la velocidad a la que se circula puede tener un efecto mucho más significativo sobre la autonomía que las altas temperaturas.

Al analizar cómo interactúan el calor y la velocidad, se descubren datos interesantes que pueden ayudar a optimizar la conducción eléctrica en los meses más cálidos del año. Entender estas variables no solo permite sacar más partido a la batería, sino también planificar mejor los trayectos y reducir el riesgo de quedarnos sin energía en plena ruta.

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La velocidad: el mayor enemigo de la autonomía

fuente: Motor16

Aunque el calor tiene cierto impacto, es la velocidad a la que se conduce el factor que más recorta la autonomía en los vehículos eléctricos. A medida que se incrementa la velocidad, la resistencia del aire también lo hace, y con ello, el esfuerzo que el motor debe hacer para mantener el ritmo. Esta resistencia aerodinámica no crece de forma lineal, sino exponencial: duplicar la velocidad implica cuadruplicar la energía necesaria para avanzar.

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Por ejemplo, circular a 130 km/h puede reducir la autonomía de un turismo eléctrico hasta en un 28% en comparación con una velocidad constante de 80 km/h. Esta diferencia es mucho más marcada que la que se produce por el uso del sistema de climatización, incluso en días de mucho calor. Conducir más despacio no solo mejora el consumo, sino que además disminuye el estrés sobre la batería.

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