Seguro que alguna vez has buscado un coche de segunda mano y te has encontrado con una oferta que llamaba la atención. Tu instinto te dice que no lo puedes dejar escapar, pero detrás de ese anuncio puede esconderse una estafa que se está extendiendo, causando uno de los peores daños en el sector automovilístico.
Se trata de la estafa del coche gemelo, también conocida como coche clonado o mellizo. No es un simple engaño sobre el estado del motor o el kilometraje, sino algo mucho más profundo que afecta a la identidad legal del vehículo que pretendes comprar.
Así funciona la estafa del “coche gemelo”

Cada coche que sale de fábrica tiene una matrícula y un número de bastidor únicos que lo identifican ante la administración. Pues bien, la estafa del “coche gemelo” se basa en robar esa identidad para dársela a un vehículo que no debería estar circulando.
Lo que hacen los estafadores es coger un coche robado o importado de manera irregular y «maquillarlo» por completo. El objetivo es que ese coche ilegal parezca una copia exacta de otro coche que sí es legal y que está circulando por cualquier ciudad de España.
El proceso es tan sencillo en su concepto como peligroso en su ejecución. Los criminales buscan un vehículo legal que sea idéntico al que ellos tienen de forma ilícita. Tiene que ser del mismo modelo, el mismo color e incluso, si es posible, el mismo nivel de equipamiento. Una vez que localizan a su «víctima», copian la matrícula y número de bastidor (VIN). Después, modifican el coche robado para que todos estos datos coincidan. Cambian las placas de matrícula y alteran el troquelado del número de bastidor en el chasis y en los adhesivos del fabricante. El resultado es que ahora hay dos coches idénticos circulando por las carreteras con la misma identidad oficial. Un detalle que puede pasar desapercibido durante mucho tiempo.
El peligro de circular con una identidad robada

El mayor riesgo de esta estafa es que, a simple vista, todo parece estar en orden. Cuando vas a ver el coche para comprarlo, el vendedor te enseña una documentación que parece válida. Si miras el número de bastidor en el parabrisas o debajo del capó, coincide con lo que pone en los papeles.
El problema es que esa documentación pertenece en realidad al coche original, al que está legalmente registrado, y no al que tienes delante. Los estafadores utilizan documentación falsa de alta calidad, o incluso robada, para que no sospeches nada durante la transacción.
Como comprador, estás en grave peligro. Cuando las autoridades detectan que hay dos vehículos con la misma identidad, lo primero que hacen es inmovilizar el coche fraudulento de manera inmediata. No importa que tú no supieras nada o que hayas pagado el precio completo. La ley establece que un vehículo con el número de bastidor alterado o con una identidad duplicada no puede circular. En la mayoría de los casos, te quedarás sin el coche y, lo que es peor, recuperar tu dinero será una misión casi imposible. El estafador suele desaparecer en cuanto recibe el pago, utilizando nombres falsos y números de teléfono que dejan de funcionar a los pocos minutos de la venta.
Cómo detectan las autoridades el fraude del coche clonado

¿Cómo es posible que la policía se dé cuenta de que un coche es gemelo si está tan bien camuflado? Primero, a través de controles rutinarios. Los agentes tienen acceso a bases de datos muy avanzadas donde pueden ver incoherencias en el historial del vehículo. Por ejemplo, si un coche pasa una revisión en un taller de Madrid y, al día siguiente, el sistema detecta que ese mismo coche está circulando por Barcelona o tiene una multa en Sevilla, saltan las alarmas. Es técnicamente imposible que un vehículo esté en dos sitios tan alejados en tan poco tiempo.
Otra forma muy común de detección ocurre durante la ITV. Los técnicos de las estaciones están cada vez más formados para localizar manipulaciones en el número de bastidor. Si notan algo extraño en el troquelado del chasis, como marcas de soldadura o una tipografía que no encaja con la original de la marca, avisan de inmediato a las fuerzas de seguridad.
Por último, los trámites administrativos en la DGT también son un filtro importante. Cuando alguien intenta transferir un vehículo y el sistema detecta que ese coche ya ha tenido movimientos extraños o hay alertas de duplicidad, el proceso se detiene y empieza una investigación que suele acabar con la incautación del coche.
Señales de alerta que deben hacerte sospechar

Aunque los estafadores son cada vez más profesionales, siempre dejan algún rastro que puedes detectar si prestas atención. La señal de alerta más evidente es siempre el precio. En el mercado de segunda mano nadie regala nada. Si ves un coche que cuesta un treinta o un cuarenta por ciento menos de lo que marca el mercado para ese modelo y año, sospecha inmediatamente. Es muy probable que el estafador tenga mucha prisa por cerrar la venta para deshacerse del vehículo antes de que alguien se dé cuenta. Las prisas y las ofertas irresistibles son las herramientas favoritas de los delincuentes.
Otra pista fundamental está en los detalles físicos del coche. Debes revisar que el número de bastidor coincida en todos los lugares donde aparece: el chasis, la placa del fabricante, el adhesivo del montante de la puerta y el rincón del parabrisas. Si notas que alguna de estas marcas tiene un aspecto borroso, está rayada o parece que ha sido pegada encima de otra, huye de esa compra.
También debes fijarte en la documentación original. Exige siempre ver los papeles físicos y no te conformes con fotocopias. Si el vendedor te pone excusas para no enseñarte el historial de revisiones o el libro de mantenimiento original, es muy posible que esté ocultando que la identidad del coche ha sido suplantada.

