Xpeng inicia la producción en serie de su robotaxi de nivel 4 sin LiDAR ni mapas HD

El SUV GX de seis plazas sirve de base para un robotaxi que procesa decisiones en menos de 80 milisegundos gracias a sus chips Turing. La compañía prevé servicio sin supervisor en 2027 y ya tiene un acuerdo con Amap para la gestión de flotas.

La china Xpeng ha arrancado la producción en serie de su robotaxi de nivel 4 basado en el SUV GX, el primer vehículo autónomo de estas características que sale de una cadena de montaje sin depender de LiDAR ni mapas de alta definición. La jugada sitúa al fabricante un paso por delante en la carrera hacia el taxi sin conductor, y apunta directamente a Europa en el medio plazo.

El GX reconvertido: un SUV de lujo como base del robotaxi

Xpeng no ha creado un modelo desde cero. Ha cogido el GX, un SUV de 5,27 metros con capacidad para seis pasajeros y un interior que recuerda al de un Range Rover, y lo ha transformado en un vehículo autónomo de nivel 4. La idea es aprovechar la misma arquitectura para ahorrar costes de desarrollo y poder escalar la producción a cientos de unidades en pocos meses. Este enfoque industrial contrasta con las propuestas de vehículos biplaza sin volante, porque permite reutilizar la misma línea de montaje para distintas configuraciones de cabina.

El corazón del sistema de conducción son cuatro chips Turing de inteligencia artificial diseñados por la propia Xpeng. En conjunto, ofrecen 3.000 TOPS (3.000 billones de operaciones por segundo), una potencia de cálculo que permite tomar todas las decisiones en tiempo real dentro del vehículo, sin depender de la nube. Xpeng insiste en que la conducción autónoma no depende solo de los teraflops disponibles, sino también de la calidad del software, del volumen de datos y de la validación en condiciones reales.

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Sin LiDAR ni mapas HD: la polémica apuesta por la visión pura

La decisión más llamativa es prescindir de sensores LiDAR y, de mapas de alta definición. En su lugar, el robotaxi utiliza cámaras y modelos avanzados de inteligencia artificial para interpretar el entorno, una filosofía muy cercana a la de Tesla. El fabricante de automóviles chino sostiene que un sistema basado en visión es más económico y fácil de desplegar a gran escala, siempre que el software sea lo bastante maduro. El reto es que los algoritmos deben interpretar peatones, señales y condiciones meteorológicas adversas con la misma fiabilidad que un sistema con LiDAR, y Xpeng confía en que la ingente cantidad de datos de conducción real recopilados alimenta su IA lo suficiente.

El modelo VLA 2.0 (Visión-Lenguaje-Acción) unifica la percepción de la escena, la representación del mundo y la ejecución de maniobras en un único flujo. Esto elimina los pasos intermedios tradicionales y reduce la latencia por debajo de los 80 milisegundos, algo crítico en entornos urbanos con imprevistos constantes. Además, al no necesitar mapas HD, el sistema puede adaptarse a nuevas ciudades con relativa facilidad, lo que abre la puerta a una expansión internacional sin la pesada inversión en cartografía que exigen otros sistemas.

2026 Robotaxi XPENG GX 17 Motor16

La ausencia de LiDAR no es un capricho de marketing: es la apuesta de Xpeng para abaratar la flota y acelerar la llegada a Europa, aunque el software tenga que demostrar que ve tan bien como un humano.

El interior está pensado para el servicio sin conductor: cristales de privacidad, asientos de gravedad cero y pantallas traseras para el entretenimiento. Los pasajeros pueden controlar la climatización, la música y otros parámetros mediante un asistente de voz, lo que convierte el trayecto en una experiencia más cercana a un servicio premium de movilidad que a un taxi tradicional. El asistente de voz también permite a los pasajeros gestionar la temperatura, la música o la iluminación ambiente sin tocar nada. La firma también integra este robotaxi en un ecosistema más amplio que incluye robots humanoides y vehículos voladores, aunque esas tecnologías aún están en fase más experimental.

Para acelerar el negocio, Xpeng ha ha creado una unidad de negocio dedicada exclusivamente a los robotaxis y ha abierto su tecnología a terceros a través de un SDK. El primer socio global es Amap, la plataforma de movilidad de Alibaba, que actuará como agregador de flotas. Además, la colaboración con Didi en otros proyectos sugiere que los usuarios podrán reservar viajes desde distintas aplicaciones, mientras Xpeng opera directamente los vehículos. Este modelo híbrido le permite a la compañía china no solo vender coches autónomos, sino también participar en el negocio de la movilidad bajo demanda.

La hoja de ruta es ambiciosa: las pruebas piloto con supervisor humano arrancarán en la segunda mitad de 2026 en Guangzhou, y si todo va bien, el servicio sin supervisor llegará a principios de 2027. La producción prevista, de varios cientos a miles de unidades en los próximos 12-18 meses, deja claro que Xpeng no quiere limitarse a una demo. La expansión a otras ciudades chinas y, más adelante, a Europa forma parte del plan, siempre que los marcos regulatorios lo permitan.

Para el conductor español, la noticia es un aviso: los robotaxis no son ciencia ficción y podrían circular por nuestras calles antes de que acabe la década. Aunque la legislación europea aún está lejos de permitir vehículos sin conductor en todas partes, proyectos como el de Xpeng aceleran la necesidad de regulación.

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Información útil para el conductor

  • Cifra clave: producción en serie de robotaxis de nivel 4 sin LiDAR, con 3.000 TOPS de potencia de cálculo y una latencia inferior a 80 milisegundos.
  • Comparativa: mientras Waymo y otros mantienen el LiDAR, Xpeng apuesta por visión pura, similar a Tesla, pero con un SUV de seis plazas.
  • Lectura de Motor16: aunque el servicio comercial sin supervisor no llegue hasta 2027, esta movida demuestra que la conducción autónoma práctica está cada vez más cerca, y los conductores europeos tendrán que acostumbrarse a compartir carretera con taxis sin volante.