El Lexus LFA eléctrico estrena sensaciones sin imitar el V10: así se siente al volante en 2027

Lexus ha presentado un prototipo en el Festival de la Velocidad de Goodwood que adelanta un superdeportivo eléctrico con baterías de estado sólido y un sonido rediseñado. La marca no copiará el rugido del V10, sino que creará vibraciones y acústica sintética para una experiencia

El prototipo del nuevo Lexus LFA eléctrico ha rodado por primera vez en el Festival de la Velocidad de Goodwood, y la marca japonesa ha confirmado que su producción llegará en 2027 con baterías de estado sólido. Pero la gran novedad no está solo en la densidad energética de sus celdas, sino en el enfoque sensorial: Lexus ha diseñado un paisaje de sonidos y vibraciones que no imita al legendario motor V10 de su predecesor, sino que lo reinventa desde cero.

Ni copia ni sintetizador barato: así construye Lexus la banda sonora del LFA eléctrico

El equipo de desarrollo de la firma japonesa, liderado por Yukihiro Yukita, responsable del programa LFA, parte de una premisa clara: replicar el rugido de un motor de combustión con un altavoz no convence a los puristas. Por eso, han optado por rediseñar el sonido aprovechando las virtudes del propulsor eléctrico. La respuesta instantánea y la linealidad de los motores eléctricos permiten eliminar ruidos parásitos y construir una acústica nueva que impacte en los cinco sentidos del conductor.

Lexus quiere que el conductor sienta que está al volante de un superdeportivo, pero sin recurrir a trucos baratos; asi, el enfoque se centra en generar vibraciones seleccionadas y tonos sintéticos que transmitan la velocidad y el par de forma natural. La marca reconoce que Hyundai o Porsche ya han trabajado con sonidos sintetizados, pero la ambición aquí es ir un paso más allá: no imitar, sino crear una experiencia auditiva y háptica que emerja del propio funcionamiento del coche eléctrico.

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Batería de estado sólido y plataforma de aluminio: la base técnica del nuevo LFA

El LFA eléctrico se convertirá en el primer modelo de producción de Lexus equipado con baterías de estado sólido, una tecnología que promete mayor densidad energética y menor peso que las celdas líquidas actuales. Está construido sobre la misma arquitectura ligera de aluminio del Toyota GR GT, aunque su silueta resulta más estilizada y menos agresiva, fiel al espíritu humilde y artístico del LFA original.

Shogo Kasamatsu, diseñador del concepto, explica que el objetivo era «expresar el mensaje, no el lenguaje de diseño corporativo». Por eso, las formas son limpias y funcionales, casi las de un coche de producción definitivo que, según la marca, está «prácticamente terminado».

El reto es mayúsculo: Lexus admite que muchos compradores de superdeportivos dudan del atractivo de los eléctricos, y su respuesta es un coche que involucre los cinco sentidos sin recurrir a la nostalgia ni a la imitación.

La firma japonesa no oculta su mayor desafío: la falta de demanda de superdeportivos eléctricos de altas prestaciones. Yukita admite que el mercado percibe los BEV como «falsos» porque intentan emular lo analógico. Por ello, la apuesta del LFA es una experiencia auténtica que utilice la tecnología para amplificar lo que el motor eléctrico puede ofrecer, sin caer en la copia.

Este enfoque coloca al LFA eléctrico en una posición única frente a otros modelos como el Porsche Taycan o el Hyundai Ioniq 5 N que han integrado sonidos sintéticos, pero siempre con la referencia de un motor de combustión. Lexus, en cambio, quiere diseñar un ecosistema sensorial nuevo que el conductor descubra cada vez que acelere, sin ecosistemas de escape pregrabados.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: primeras baterías de estado sólido en un Lexus de producción, con mayor densidad energética y menor peso que las celdas líquidas.
  • Lo que equipa: motores eléctricos de respuesta lineal, plataforma de aluminio, sistema de sonido sintético rediseñado sin referencias V10 y vibraciones hápticas programables.
  • Así te afecta como conductor: sentirás una aceleración sin filtrar y un paisaje sonoro que no imita al pasado, sino que convierte cada maniobra en una experiencia envolvente y genuina.