El sistema de convergencia ADUO, concebido para nivelar el rendimiento de las unidades de potencia en la F1, se ha convertido en un arma de doble filo. Mercedes, que ya lidera el campeonato con siete victorias en nueve carreras, ha recibido margen para mejorar su motor mientras los recién llegados miran con frustración la balanza. Audi ha sido la voz más contundente: Mattia Binotto pide a la FIA que replantee por completo un mecanismo que, según sus palabras, ‘se ha alejado de su premisa original’.
La trampa del V6: medir solo el motor térmico para conceder mejoras
El reglamento del ADUO (Actualización de la Unidad de Potencia) concede tokens de desarrollo a los fabricantes cuya potencia del V6 se sitúe por detrás del valor de referencia. El problema es que esa medición es la única que cuenta, lo que abre la puerta al sandbagging: un equipo con un chasis superior puede permitirse no exprimir su motor térmico en pista, simulando una desventaja que le da derecho a más trabajo de desarrollo.
Mercedes ha sido señalada como el ejemplo más evidente. Su motor V6 aparece en los datos oficiales como menos potente que el de Red Bull Ford Powertrains, pero el rendimiento global en carrera sugiere lo contrario. La FIA determinó que el propulsor de Red Bull era la referencia, por lo que Mercedes obtuvo tokens de mejora. Y no sólo para el V6: una vez concedidos, el fabricante puede tocar casi toda la unidad de potencia, incluidos los componentes híbridos.
Red Bull ya ha presentado una impugnación sin éxito. Fuentes del paddock, según recoge Motorsport.com, sospechan desde hace meses que tanto Ferrari como Mercedes están conteniendo deliberadamente la entrega de sus motores de combustión para jugar con el ADUO. Binotto no acusa directamente, pero su reflexión es un dardo: ‘Un coche con una ventaja global puede permitirse no explotar plenamente el potencial de su unidad de potencia’.
Binotto alza la voz: ‘Se ha perdido la red de seguridad original’
El director de Audi en la F1 recuerda que el sistema nació como una garantía para los nuevos fabricantes. ‘Cuando se debatió por primera vez, el concepto era una especie de red de seguridad’, explica en declaraciones exclusivas a Motorsport.com. ‘Si un fabricante estaba muy por detrás al comienzo del ciclo reglamentario, corría el riesgo de arrastrar esa desventaja durante cinco años’. El ADUO buscaba replicar el modelo de horas de túnel de viento que ya funciona para el chasis: más oportunidades para quien está más rezagado.
Audi llegó a la F1 en 2026 precisamente con ese escudo bajo el brazo. Sus motores no están al nivel de los punteros, pero tampoco tan lejos como se temía. La gran damnificada es Honda, que necesita de manera urgente el mecanismo de convergencia. Sin embargo, la distribución actual de los tokens ha dejado en evidencia una paradoja: los que más se quejan de la falta de igualdad son los que, según el sistema, menos derecho tienen a protestar.
El sistema que debía proteger a los nuevos fabricantes está premiando la astucia de los que ya iban por delante.
¿Quién gana y quién pierde con este sistema?
La lectura de los nueve primeros grandes premios es clara. Mercedes ha capitalizado la ventaja: siete victorias avalan un motor que, sobre el papel, no debería ser el más potente. Red Bull se queda sin opciones de mejora al ser designada referencia y asiste impasible a cómo sus rivales avanzan mientras su unidad de potencia permanece congelada. Honda no consigue salir del pozo y Audi ve que una normativa que se diseñó pensando en ellos puede acabar consolidando el dominio de las flechas plateadas.
Binotto insiste en que no cuestiona ‘el trabajo realizado por la FIA’, pero sí la filosofía del sistema: ‘No era la intención original del ADUO: el objetivo era ayudar a quienes realmente se estaban quedando atrás, no crear situaciones en las que el verdadero potencial de una unidad de potencia pudiera ser difícil de evaluar’. La FIA, por su parte, reconoce que la medición exclusiva del V6 fue una decisión de los propios fabricantes. Ahora, la pelota está en su tejado.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: Mercedes ha ganado 7 de las 9 carreras de 2026. La ventaja de su unidad de potencia es el principal factor diferencial en un año de nueva reglamentación técnica.
- El rumor del paddock: Dos escuderías de la zona media alta estarían recopilando datos de GPS y telemetría para presentar una queja formal sobre la gestión del sandbagging. La FIA, según fuentes próximas a la Federación, maneja informes internos que confirmarían la contención de potencia en varios motores.
- Veredicto Motor16: Si la FIA no incorpora una auditoría sobre las curvas de carga completa reales —y no solo la medición estática del V6—, el ADUO se convertirá en otra herramienta para mantener el statu quo. La credibilidad de la convergencia está en juego, y con ella, la de los nuevos fabricantes que apostaron por la F1.

