Nuevas tarifas de kilometraje en Reino Unido: cuánto pagan por milla los conductores que usan su coche en el trabajo

Reino Unido mantiene un sistema detallado de tarifas por milla para los desplazamientos laborales que se actualiza cada trimestre. Conocerlo puede evitar problemas fiscales a quienes trabajan en el país con coche propio o de empresa.

Reino Unido actualiza cada tres meses las tarifas de kilometraje que empresas y autónomos deben aplicar cuando un trabajador utiliza su coche para fines laborales. A mediados de 2026, el esquema de reembolso por milla combina cifras que van desde los 14 hasta los 26 peniques por milla —lo que equivale aproximadamente a 0,17 y 0,30 euros por milla— y afecta tanto a flotas de empresa como al denominado grey fleet, el parque de vehículos particulares que los empleados ponen al servicio de la compañía.

Cómo funcionan las tarifas de reembolso según el tipo de vehículo

El sistema británico distingue entre los conductores que llevan un coche de empresa —propiedad de la compañía o en régimen de renting— y aquellos que utilizan su vehículo personal. Para los primeros, las autoridades fiscales del Reino Unido publican las Advisory Fuel Rates (AFR); para los segundos, aplican los Approved Mileage Allowance Payments (AMAP), bastante más generosos porque incluyen no solo el combustible sino también el desgaste, el seguro y otros costes operativos.

Las AFR se desglosan en nueve tramos según el tipo de combustible y la cilindrada del motor. La lógica es sencilla: cuanto más consume el vehículo, mayor es la compensación por milla recorrida. La actualización trimestral, basada en los precios medios de los carburantes de las gasolineras británicas y en consumos reales de flota, impide que el empleado o la empresa acaben perdiendo dinero por culpa de un mercado energético volátil.

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Cuánto se paga por milla en 2026: gasolina, diésel, GLP y eléctricos

Para los coches de gasolina con motores pequeños —hasta 1.400 cc— la tarifa se sitúa en 14 peniques por milla (0,17 euros), mientras que los de mayor cilindrada, por encima de los 2.000 cc, alcanzan los 26 peniques (0,30 euros). El diésel, pese a su menor precio en el surtidor, tiene baremos ligeramente superiores en los motores grandes: 23 peniques (0,27 euros) para los que superan los 2.000 cc, debido a la mayor eficiencia que se les supone a estos propulsores en recorridos largos.

Los vehículos impulsados por GLP (gas licuado del petróleo) cuentan con su propia escala, con un máximo de 21 peniques (0,24 euros) para los motores más potentes. La situación cambia por completo con los eléctricos: aquí la administración tributaria aplica una tarifa plana de 8 peniques por milla (0,09 euros) si la recarga se hace en casa, y de 14 peniques (0,16 euros) si se utilizan redes públicas, más caras. Los híbridos, tanto convencionales como enchufables, se liquidan con las mismas AFR que un motor de combustión equivalente, sin un baremo propio, algo que el sector de flotas reclama desde hace años.

Checklist para el trabajador español en Reino Unido

#Qué llevar / qué hacerDetalle clave
1Identifica la tarifa que te correspondeConsulta las AFR actualizadas si usas coche de empresa; si pones tu vehículo, los AMAP son de 55 peniques por milla los primeros 16.000 km.
2Conserva todos los justificantes de gastoRecibos de combustible, tickets de recarga y albaranes de peajes. Hacienda británica puede pedirlos en una inspección.
3Revisa si tu empresa ofrece tarifas propiasAlgunas compañías ajustan las AFR al alza. Si la compensación es inferior, puedes solicitar la desgravación fiscal por la diferencia.

La ventaja de los que usan su coche particular: 55 peniques por milla y hasta 5 peniques extra por pasajero

Cuando un empleado pone su vehículo privado para gestiones laborales —el llamado grey fleet—, el reembolso sube de forma notable. Los AMAP alcanzan los 55 peniques por milla (0,64 euros) durante las primeras 10.000 millas (unos 16.000 kilómetros) y 25 peniques (0,29 euros) a partir de ese umbral. Además, se añaden 5 peniques extra (0,06 euros) por cada pasajero que comparta trayecto, un incentivo directo al carpooling.

Esa diferencia con los 14‑26 peniques de las AFR se explica porque los AMAP cubren no solo el repostaje, sino también la depreciación del vehículo, el seguro, el mantenimiento y los neumáticos. Un trabajador español que se desplace por razones laborales dentro del Reino Unido y utilice su propio coche puede recuperar bastante más que el mero coste de la gasolina, siempre que la empresa le abone la tarifa oficial o, en su defecto, solicite la devolución fiscal correspondiente.

La distancia entre los 0,17 euros por milla de un eléctrico cargado en casa y los 0,64 euros de un turismo particular refleja un sistema pensado para que cada céntimo tenga un responsable contable claro.

Qué puede llevarse el lector español más allá del dato: la comparación con el kilometraje en España

En España, la deducción fiscal por desplazamiento con vehículo privado está muy por debajo. La Agencia Tributaria mantiene exentos 0,19 euros por kilómetro recorrido, sin distinguir entre gasolina, diésel o eléctrico y sin revisión trimestral automática que siga la inflación. Al convertir las cifras británicas a kilómetros, los 55 peniques por milla equivalen a unos 0,40 euros por kilómetro, más del doble del límite español, aunque hay que recordar que en Reino Unido esa cantidad incluye todos los costes asociados al vehículo.

La filosofía británica se acerca más a una herramienta de control de flotas que a una simple compensación: las tarifas se actualizan con los precios reales de los carburantes y, en el caso de los eléctricos, con el coste de la energía doméstica y pública. Eso evita que los conductores acaben financiando a la empresa o que la empresa esté pagando de más. Para el profesional español que se mueve entre ambos mercados, entender el sistema supone evitar sustos fiscales y, sobre todo, reclamar lo que legítimamente le corresponde si trabaja para una compañía con sede en el Reino Unido o realiza desplazamientos puntuales por las islas.

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