Stellantis acaba de mover ficha en la carrera del coche autónomo. El grupo que agrupa a Peugeot, Citroën, Vauxhall y Opel ha anunciado que sus próximas plataformas –la nueva STLA One para compactos y la futura arquitectura de furgonetas– saldrán de fábrica con todo lo necesario para la conducción autónoma de nivel 4. Nada de adaptaciones posteriores ni costes extra para los operadores de robotaxi. Y ya tiene aliados para probarlo: Wayve y Uber pondrán en marcha este mismo año flotas de prueba en 10 ciudades, Londres entre ellas.
Lo ha explicado Ned Curic, director de tecnología de Stellantis, en declaraciones a la prensa británica. Los primeros vehículos que se usarán en los ensayos serán versiones adaptadas de la gama de furgonetas medias K0 –la misma que incluye la Vauxhall Vivaro–, pero el verdadero salto llegará con STLA One. Esta plataforma modular, prevista para 2027, dará vida a más de dos millones de coches al año en todo el mundo para 2035 y estará pensada desde el primer tornillo para el robotaxi.
“Para ellos será una maravilla porque no tienen que pensar en la integración”, comentó Curic. Los vehículos incluirán cámaras adicionales, cableado redundante, más capacidad de computación y hasta limpiaparabrisas para los sensores. También sistemas de dirección y frenada duplicados, por si falla el principal. Todo lo que un operador necesita, montado en línea de producción y sin las facturas de 50.000 dólares por unidad que cuesta transformar un coche a posteriori.
Qué son las plataformas ‘L4-Ready’ de Stellantis
El concepto L4-Ready (Listo para nivel 4) significa que la arquitectura del vehículo lleva de serie el hardware necesario para prescindir del conductor en entornos controlados. Stellantis quiere que los operadores de movilidad autónoma encuentren en sus fábricas un producto llave en mano, igual que hoy compran flotas de renting. Las cámaras y los sensores van integrados en el diseño, no añadidos a brocha gorda en un taller externo.
Curic fue claro al señalar que el mercado actual del robotaxi es sobre todo de viajes individuales o en pareja: más del 90% de los trayectos que gestionan con Waymo llevan uno o dos pasajeros. De ahí que una plataforma compacta como STLA One encaje a la perfección. Originalmente iba a llamarse STLA Small, pero se ha rediseñado para albergar vehículos algo más grandes y, sobre todo, para absorber las exigencias de redundancia mecánica y electrónica del nivel 4.
La jugada no es menor. La consultora Boston Consulting Group estima que el mercado de robotaxis moverá entre 700.000 y tres millones de vehículos en 2035. China concentrará la mayor parte, pero en Europa y Estados Unidos ya hay múltiples pruebas en marcha y Stellantis quiere ser el proveedor de referencia. Otro acuerdo con la estonia Bolt y la china Pony.AI llevará sus furgonetas a pruebas en Luxemburgo, ampliando el abanico geográfico.
Convertir las plantas de producción en suministradoras de vehículos autónomos supone una ventaja competitiva en costes que ningún operador va a ignorar. Mientras Tesla muestra su Robotaxi biplaza o Zeekr fabrica para Waymo un vehículo específico con 13 cámaras y 10 limpiaparabrisas, Stellantis apuesta por una solución industrial masiva. El mensaje a las empresas de ride-hailing es rotundo: no tendréis que pagar por modificar cada coche; os lo damos listo de origen.
Stellantis está transformando sus líneas de montaje para que el coche autónomo sea tan sencillo de encargar como un utilitario de renting.
¿Cuándo veremos los primeros robotaxi de Stellantis en Europa?
Los ensayos con las furgonetas K0 arrancan ya este año, en colaboración con Wayve y Uber. Pero la gran incógnita es la fecha del primer robotaxi sobre STLA One. La compañía no ha dado un calendario concreto, aunque sí ha confirmado que el nuevo Peugeot 208 –primer turismo sobre esta plataforma– se presentará en el Salón del Automóvil de París el próximo octubre de 2026. A partir de ahí, la versión autónoma podría llegar en dos o tres años.
La estrategia de Stellantis contrasta con la de otros fabricantes que externalizan la adaptación. Al integrar la inteligencia autónoma desde la fase de diseño, el sobrecoste por vehículo deja de ser exponencial. Como explicó Curic, sumar cámaras, cableado y redundancia en cadena añade “un pequeño coste, pero no exponencial”. Eso permite ofrecer flotas completas a un precio mucho más competitivo que el de los rivales que todavía retocan coches manualmente.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: El mercado de robotaxi podría alcanzar los 3 millones de unidades en 2035, según BCG.
- Comparativa: Stellantis evita los sobrecostes de adaptación –hasta 50.000 dólares por coche– frente a soluciones de Tesla o Zeekr que requieren modificaciones específicas.
- Ganadores / perdedores: Los grandes beneficiados serán los operadores de movilidad (Uber, Bolt, Waymo) que podrán escalar flotas autónomas sin inversiones extra en hardware. Los talleres especializados en retrofit verán caer su negocio.
- Conclusión: Si el plan sale bien, en menos de una década pedir un taxi sin conductor en Londres, París o Madrid podría ser tan habitual como usar Uber hoy, y el coche autónomo dejará de ser un experimento aislado.

