Bonus malus en el seguro: cómo funciona el descuento del 50 por ciento y cuánto tarda en recuperarse tras un parte

El sistema bonus malus recompensa la conducción sin siniestros con descuentos de hasta el 50%, pero un solo parte con culpa puede encarecer la póliza durante años. Te explicamos cómo se calcula, cuánto tarda en recuperarse y cómo mantenerlo al cambiar de aseguradora.

El bonus malus es el sistema que premia al conductor sin siniestros con descuentos que pueden alcanzar el 50% de la prima y penaliza cada parte con culpa con un recargo que encarece el seguro durante años. Entender cómo se calcula, cuánto tarda en recuperarse y cómo mantener la bonificación al cambiar de aseguradora es clave para ahorrar sin sorpresas.

Así funciona el bonus malus y cuánto puedes ahorrar

La lógica es sencilla: cada año sin dar un parte con responsabilidad mejora tu categoría en la escala de bonificaciones de la aseguradora. Se suele partir de un nivel neutro y, a medida que acumulas anualidades sin siniestros, el descuento crece. En la práctica, la mayoría de las compañías establecen entre 10 y 15 escalones, de modo que un conductor con cinco, diez o quince años libres de partes puede situarse en el máximo descuento de hasta el 50% sobre la prima base.

Las cartas de bonificación varían entre entidades, pero lo habitual es que cada año limpio reduzca la prima entre un 3% y un 5% adicional, hasta alcanzar el tope máximo. Eso significa que un perfil con un bonus alto puede pagar varios cientos de euros menos al año que otro conductor con las mismas circunstancias pero con partes recientes.

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A la inversa, un siniestro con culpa desciende al conductor varios peldaños en esa escalera. La penalización más común ronda los tres o cuatro escalones por parte, lo que se traduce en un recargo de entre el 20% y el 40% sobre la prima, según la aseguradora y el historial previo. Además, la penalización se acumula si hay más de un parte en el mismo año, por lo que dos siniestros pueden disparar la factura.

Qué pasa con la prima tras un siniestro y cómo recuperar el descuento

Cuando el parte es con culpa, el impacto económico se nota ya en la siguiente renovación. Si antes disfrutabas de un descuento del 40%, tras el golpe puedes bajar a una bonificación del 20% o incluso volver al escalón neutro. La prima anual, que antes podía estar por debajo de 350 euros, sube de golpe.

Recuperar el bonus perdido requiere tiempo y ausencia de nuevos siniestros. Por regla general, cada año limpio permite ascender uno o dos escalones, de manera que volver al nivel anterior a un parte puede llevar entre dos y tres ejercicios sin sustos. En el peor de los casos, si la escala penaliza mucho, la vuelta a la máxima bonificación puede alargarse más de cinco años.

Por eso, ante un siniestro leve (un arañazo o una luna rota de coste bajo), conviene calcular si compensa pagar la reparación del propio bolsillo antes que declararlo. En muchos talleres, el arreglo cuesta entre 150 y 200 euros, cantidad que puede quedar ampliamente superada por el recargo que el parte añadiría a la prima durante los siguientes tres años.

Algunas aseguradoras ofrecen coberturas complementarias como el perdón del primer siniestro o la protección del bonus, que permiten mantener la bonificación a pesar de un parte y amortiguan el golpe. No obstante, estas garantías suelen tener un coste adicional y limitaciones (un solo uso al año, por ejemplo), por lo que es necesario leer la letra pequeña antes de contratarlas.

Claves para que el bonus te acompañe toda la vida

El bonus malus no es propiedad de la aseguradora, sino un historial ligado al conductor y al vehículo. Al cambiar de compañía, puedes trasladar tu categoría de bonificación siempre que lo solicites a la aseguradora actual. Ésta está obligada a emitir un certificado de siniestralidad en el que consten los años sin partes y los siniestros declarados en los últimos ejercicios.

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Al presentar ese documento a la nueva aseguradora, el descuento acumulado se suele respetar, aunque la escala interna de cada entidad puede variar ligeramente el porcentaje final. En todo caso, es un trámite sencillo que evita empezar desde cero con la prima completa y que conviene realizar cada vez que se compara y se contrata un seguro distinto.

Un parte con culpa no solo encarece la prima del año siguiente, sino que puede lastrar el ahorro durante tres o cuatro ejercicios si la penalización es alta.

Más allá del ahorro, mantener el bonus a largo plazo es una señal de conducción prudente que puede abaratar también otros seguros vinculados al conductor, como el de moto o el del segundo coche familiar. Por eso, antes de renovar, conviene pedir simulación a su aseguradora con y sin el posible parte para tener claras las cifras y decidir con datos reales.

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