Matriculaciones en el Reino Unido en julio: el mejor dato desde la pandemia gracias a los eléctricos, que suben un 44,5 por ciento

El mercado automovilístico del Reino Unido firma en julio el mejor mes desde la pandemia con un crecimiento del 11,7%, impulsado por el despegue de los eléctricos, que suben un 44,5%. La gasolina pierde cuota y más de la mitad de las ventas ya corresponden a coches con capacidad

Reino Unido registró en julio de 2026 un total de 156.571 matriculaciones de turismos nuevos, un 11,7% más que en el mismo mes del año anterior y la cifra más alta para julio desde antes de la pandemia, en 2019. El acelerón lo protagonizan los vehículos electrificados: los eléctricos puros crecieron un 44,5% y los híbridos enchufables un 33,6%, mientras la gasolina y el diésel retroceden.

El impulso de los eléctricos y la pérdida de fuelle de la gasolina

Los 43.106 coches 100% eléctricos vendidos en el mes representan ya una cuota de mercado cercana al 27,5%, aunque en el acumulado anual se sitúan en el 25,3%. Sumando híbridos enchufables y convencionales, por primera vez los vehículos capaces de circular sin emisiones locales suponen más de la mitad del total de las matriculaciones nuevas.

El todocamino Ford Puma repitió como el coche más vendido, con 3.531 unidades, seguido del Nissan Qashqai y el Kia Sportage. Pero el dato más llamativo lo firma el Renault 5, el utilitario de estética retro que fue el cero emisiones favorito, con 1.805 matriculaciones. También sorprendió la irrupción del fabricante chino Jaecoo, que colocó dos de sus SUV (los modelos 5 y 7) entre los diez más vendidos por primera vez.

Publicidad

Lo que explica este acelerón en las islas

La subida de los carburantes a raíz del conflicto en Irán ha sido un acicate inesperado para muchos compradores indecisos, según los datos facilitados por la patronal del sector. A ello se suma una subvención estatal a la compra de eléctricos y los fuertes descuentos que están aplicando los fabricantes para cumplir con el objetivo de que el 33% de sus ventas sean de cero emisiones en 2026, dentro del mandato gubernamental de vehículo de emisiones cero (ZEV).

El mercado británico ha cruzado un umbral psicológico: ya se venden más coches electrificados que de gasolina, y el ritmo de cambio se acelera mes a mes.

Sin embargo, fuentes del sector llevan meses advirtiendo de que este ritmo de ofertas no es sostenible. Las marcas estarían perdiendo miles de millones al tener que rebajar sus modelos eléctricos para estimular una demanda que, pese a crecer con fuerza, aún no alcanza los porcentajes que exige la normativa. Un análisis más fino que incorpora los mecanismos de flexibilidad previstos en la propia norma —créditos acumulables y comercio entre fabricantes— muestra que el objetivo real de eléctricos puros para 2026 se sitúa en el 24,6%, según un centro de estudios especializado en movilidad. Con el 25,3% acumulado hasta julio, el mercado británico está ligeramente por delante de las metas exigibles.

Qué dice este dato del mercado europeo y cómo se compara con España

El recorrido que está haciendo Reino Unido hacia la electrificación es uno de los más rápidos de Europa, solo por detrás de Noruega. En España, la cuota de eléctricos puros ronda el 5% y la de electrificados en su conjunto no llega al 15%. La diferencia no es solo tecnológica: refleja políticas de estímulo muy distintas, una red de carga pública más densa en las islas y una fiscalidad que penaliza menos al ciudadano que opta por el cambio.

De cara al conductor español, la señal británica es clara. A medida que los grandes mercados europeos endurecen los objetivos de emisiones, los fabricantes globales concentran sus inversiones y sus ofertas en los países donde la demanda responde. Reino Unido está demostrando que, con ayudas y descuentos, los eléctricos despegan. Si las políticas en España no aceleran la instalación de puntos de recarga y la claridad de las ayudas, el riesgo de quedar rezagados no es solo ambiental, sino también industrial.

El horizonte de 2035 para el fin de los motores de combustión es común a ambos lados del Canal, pero la velocidad con que se alcanza importa, y mucho, para la competitividad de las fábricas que producen coches para uno u otro mercado.

Publicidad