El Shelby Cobra Daytona Coupe que puede pulverizar el récord de subasta en Pebble Beach 2026

El chasis CSX2300, uno de los seis fabricados y el único que Carroll Shelby conservó, sale a la venta en Monterey con una estimación superior a los 25 millones de dólares. Su historial en competición y su procedencia pueden convertirlo en el coche americano más caro jamás subastado.

Gooding Christie’s sacará a subasta en Pebble Beach el chasis CSX2300, un Shelby Cobra Daytona Coupe de 1964, con una estimación que ya hace historia: ‘In Excess of 25.000.000 de dólares’. De alcanzarse, la cifra pulverizaría el récord para un automóvil estadounidense y convertiría a este coupé de competición en uno de los vehículos más valiosos jamás rematados en pública subasta.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: La estimación ‘In Excess of 25.000.000 $’ sitúa al CSX2300 como candidato a superar los 22 millones del Duesenberg SSJ, actual récord para un coche americano.
  • No te lo puedes perder: Carroll Shelby conservó este chasis en su colección personal durante más de dos décadas — es el único Daytona que llegó a poseer.
  • Cifras y cotización: Solo seis unidades fueron fabricadas; el actual récord para un Shelby es de 13,75 millones, establecido por el CSX 2000 en 2016.

Un chasis con pedigrí de campeón

La Shelby Cobra Daytona Coupe nació con un propósito tan concreto como ambicioso: batir a los Ferrari 250 GTO en el Campeonato Mundial de GT de la FIA. Carroll Shelby encargó a Peter Brock una carrocería coupé cerrada de líneas aerodinámicas, fabricada en aluminio por la italiana Carrozzeria Gransport, que permitiera al roadster Cobra alcanzar mayores velocidades punta en circuitos rápidos. El resultado fue una máquina de formas afiladas que, en 1965, consiguió lo que parecía imposible: arrebatar la corona de la categoría a Ferrari.

De las seis unidades construidas —cinco coupés de competición y un prototipo—, el chasis CSX2300 es el tercero. Participó en algunas de las citas más exigentes del calendario de resistencia y, tras la retirada del equipo oficial, prolongó su vida deportiva en Japón hasta 1968, un periplo que ningún otro Daytona emprendió. Hoy se presenta restaurado con la decoración azul y el número 12 que lució en las 12 Horas de Sebring de 1965, uno de los momentos culminantes de su palmarés.

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De Sebring a Fuji: la carrera más larga del Daytona

El CSX2300 debutó en el Tour de Francia Automovilístico de 1964 con Bob Bondurant y Jochen Neerpasch. Ganó las dos primeras etapas antes de sufrir problemas mecánicos, pero aquella fue solo la carta de presentación. En 1965, ya integrado en el equipo Shelby American, disputó las 24 Horas de Daytona (tercero en clase, sexto general) y las 12 Horas de Sebring (tercero en clase). Esa primavera, Alan Mann Racing lo incorporó a la campaña europea: tercero en clase en Nürburgring, segundo en Reims. Cuando el reglamento de 1966 dejó obsoleta a la Cobra Daytona en favor del programa Ford GT40, este chasis hizo las maletas rumbo a Japón. Allí compitió hasta 1968 en Fuji Speedway y en el Gran Premio de Japón, convirtiéndose en el único Daytona que continuó su carrera internacional más allá del paraguas de Shelby American.

Tras su retirada, el coche pasó a manos de Carroll Shelby, quien lo atesoró de 1975 a 1998 —el único de los seis que el tejano llegaría a poseer—. Durante aquellos años lo confió al especialista Mike McCluskey para una restauración que lo devolvió a su especificación de 1965. Más tarde, en 2000, una segunda restauración a cargo del coleccionista Larry Bowman conservó las marcas y cicatrices de su historia en competición. Desde entonces, ha participado en eventos como Goodwood Revival, Tour Auto o Modena Cento Ore, incluida una aparición muy reciente en el Festival de la Velocidad de Goodwood en julio de 2026. Su condición mecánica y su pátina honesta lo convierten en un ejemplar de referencia.

1964 Shelby Cobra Daytona Coupe gooding Motor16

El mercado que aguarda un récord

El actual techo para un automóvil estadounidense subastado lo ostenta el Duesenberg SSJ de 1935, rematado en 22 millones de dólares por Gooding en Pebble Beach en 2018. Aquel coche es también el automóvil de preguerra más caro y el Duesenberg más valioso de la historia. El récord absoluto para un Shelby lo estableció el CSX 2000 —el primer Cobra construido— al alcanzar 13,75 millones de dólares en RM Sotheby’s Monterey 2016. Son cifras que el Daytona amenaza con dejar atrás de un solo martillazo.

Conviene recordar que menos de una decena de automóviles fabricados en Estados Unidos han superado la barrera de los 10 millones de dólares en subasta. La escasez de ejemplares con un pedigrí tan sólido explica por qué las casas de subastas han fijado una estimación sin precedentes para un coche americano. Si el CSX2300 alcanza o rebasa los 25 millones, no solo arrebatará el trono al Duesenberg, sino que se convertirá en el Shelby más caro de la historia y probablemente en uno de los cinco automóviles de competición más valiosos del mundo.

La venta del CSX2300 puede desplazar al Duesenberg del pedestal, pero su valor no reside solo en la cifra: es el testimonio de una era en la que un pequeño equipo de California derrotó a los gigantes de Maranello.

La subasta tendrá lugar en el Pebble Beach Parc du Concours los días 14 y 15 de agosto de 2026, en el marco de la Monterey Car Week. Gooding Christie’s ha apostado fuerte con este lote estelar, aunque no es el único automóvil que acapara titulares. RM Sotheby’s ha presentado un McLaren F1 GTR de 1996, el ‘Pop Art F1’, con una estimación superior a los 35 millones de dólares. La puja entre ambos promete ser uno de los momentos más tensos de la semana. El año pasado, la misma firmó el récord de la semana con el Ferrari 250 GT SWB California Spider Competizione, adjudicado en 25,3 millones.

El coleccionismo de competición sigue al alza. Máquinas como este Daytona, con una procedencia irreprochable y un historial de victorias, ya no son meros vehículos: son activos que condensan la historia del automovilismo deportivo. Quien se lleve el CSX2300 no adquirirá solo un Shelby, sino un capítulo fundamental de la saga de Carroll Shelby y la edad dorada de la resistencia.

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