BMW M5 Touring 2026: seis meses y 2.000 kg después, ¿merece la insignia M?

El canal británico pesa el M5 Touring tras seis meses de uso: 2.480 kilos lastran a un coche que convence como familiar y decepciona como M. Su tesis es que se parece más a un Alpina que a un M5.

Seis meses, varios miles de kilómetros y una báscula. Con ese equipaje cierra Harry’s garage su convivencia con el BMW M5 Touring de nueva generación, y la conclusión no es la esperada: le parece un coche magnífico, probablemente uno de los familiares deportivos más completos del mercado, pero no cree que merezca llevar la insignia M5 en la carrocería.

No es un juicio improvisado. El canal británico ya analizó la berlina de esta misma generación en un vídeo anterior y ahora publica el repaso definitivo tras medio año de uso real: remolques, porta-bicicletas, carreteras de campo y una media de consumo que nadie asociaría a un V8 biturbo de 727 caballos.

2.480 kilos sobre la báscula: el peso lo cambia todo

El presentador pesó el coche y el resultado le dejó sorprendido: 2.480 kilogramos. Sospechaba que andaba cerca de las dos toneladas y media, pero verlo confirmado es otra cosa. Para ponerlo en contexto recuerda que la generación anterior del M5 rondaba los 1.900 kilos, lo que supone casi 600 kilos más de un modelo a otro.

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Ese sobrepeso, insiste, se nota. No en las aceleraciones ni en los adelantamientos, donde el coche mantiene un rendimiento descomunal, sino en las frenadas, en los cambios de dirección y en la sensación constante de mole. Frente al M5 CS de la hornada anterior, al que describe como un coche extraordinario, la diferencia de carácter es enorme.

La transmisión híbrida explica el sobrepeso

¿Por qué pesa tanto? Por el sistema híbrido enchufable que BMW ha instalado en esta generación. Añade kilos y complejidad, pero también conveniencia. El canal lo ilustra con una anécdota: un amigo que llevaba décadas renegando de los eléctricos y cambió de opinión al conducir un híbrido enchufable, sorprendido por el refinamiento y por lo poco que gastaba.

En el M5 ocurre algo parecido. Arranca en modo híbrido, es capaz de circular en eléctrico con cambios de marcha y sonido artificial incluidos, y ofrece alrededor de 40 kilómetros de autonomía sin gastar gasolina. En el momento de grabar, el ordenador marcaba 27 kilómetros de rango eléctrico. Un botón M1 devuelve al instante la cara más radical del coche. La mecánica, por cierto, se fabrica en Reino Unido, en la planta de Hams Hall, un detalle que el presentador subraya con orgullo.

‘Se está alejando demasiado de lo que significaba el apellido M5, aunque sea un buen coche.’
— Harry’s garage

Lo que sí funciona en el día a día

Donde el M5 Touring convence es en la vida real. Homologa una capacidad de remolque de unas dos toneladas, un extra que el Audi RS6 no ofrece, y el canal lo ha aprovechado con remolques de caballos y plataformas. El maletero es amplio, los asientos abaten y el enganche eléctrico se ha convertido en su función favorita. El consumo medio durante la prueba se quedó en 30,9 millas por galón, una cifra notable para la potencia disponible y muy superior a la que lograba la generación anterior. La lectura de eficiencia eléctrica, en cambio, le pareció directamente absurda.

También hay margen para la crítica. El frontal, ancho y romo, no le parece agraciado, y el gran hueco inferior aloja un radiador plano que actúa como aspirador de paja y suciedad en carretera abierta. Dentro, la posición de conducción es excelente y la iluminación ambiental abunda, pero las plazas traseras resultan más justas de lo que sugiere el tamaño exterior. La medición de sonido arrojó 79 decibelios, cifra alta para un coche de este tipo.

Veredicto: un Alpina con la insignia equivocada

La tesis central del vídeo es que BMW ha etiquetado como M5 algo que en realidad es otra cosa. El canal sostiene que este coche encaja mejor con el concepto que Alpina cultivaba: modelos de prestaciones altísimas, usables a diario y con un punto más de confort que de agresividad. La M significaba motorsport, y en modelos como el E30 M3 o el E46 M3 esa conexión era evidente: motores atmosféricos que subían de vueltas como pocos y respuestas inmediatas.

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La era turbo trajo potencia descomunal y tambien una subida de peso que pasó más desapercibida. El híbrido enchufable ha rematado esa deriva. Aun así, el análisis es matizado: es un buen coche, con facetas muy distintas según el modo de conducción elegido, fácil de usar y razonablemente eficiente. La duda que queda es otra: con un precio cercano a las 140.000 libras, ¿está a la altura de lo que se espera de un producto firmado por la división deportiva?

Qué significa esto para quien busca un familiar deportivo

Para el comprador, la conclusión del canal es incómoda pero útil. Si lo que busca es la conexión emocional y la agudeza de los M de antes, este M5 Touring no la va a dar: el peso manda, la dirección no enamora y los frenos trabajan con lastre añadido. Si lo que necesita es un único coche para todo — llevar a la familia, enganchar un remolque, moverse por ciudad en eléctrico y cruzar Alemania a velocidad de autobahn —, pocas alternativas ofrecen semejante abanico de capacidades.

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El contexto además invita a la calma. Los rivales alemanes están siguiendo el mismo camino, con versiones equivalentes de sus familiares deportivos de altas prestaciones, así que la hibridación con sobrepeso no es una rareza de BMW sino la dirección que toma todo el segmento. Quien compre hoy un familiar deportivo de dos toneladas y media debería asumirlo antes de firmar: la etiqueta importa menos que lo que uno haga con el coche durante el 95% del tiempo.

La paradoja que deja el vídeo es difícil de resolver. Un coche puede ser excelente y, al mismo tiempo, no ser lo que su nombre promete. Y en un mercado donde la insignia deportiva se usa como argumento comercial, esa distinción importa más de lo que parece.

Puedes ver el vídeo completo aquí: