El seguro del coche eléctrico: cuánto cuesta y qué coberturas son imprescindibles con el 22,3% de cuota

Los coches eléctricos e híbridos enchufables ya copan el 22,3% de las matriculaciones en julio según ANFAC. A mayor electrificación, mayor necesidad de asegurar la batería, el cable de recarga y los riesgos específicos: esto es lo que hay que saber para elegir la mejor póliza sin

Los vehículos electrificados —eléctricos e híbridos enchufables— alcanzaron el 22,3% de la cuota de mercado en julio de 2026, según datos de la patronal ANFAC. Con uno de cada cuatro turismos nuevos ya enchufable, la pregunta para el bolsillo del conductor cambia de tercio: no solo cuánto gasta en electricidad frente a gasolina, sino qué seguro necesita y cuánto va a pagar por él. La póliza tradicional no mira el tipo de batería ni el sistema de recarga, y ahí es donde empiezan los sobresaltos que conviene evitar.

El auge eléctrico que obliga a revisar la póliza

Los datos de ANFAC cierran julio con 27.550 matriculaciones de electrificados, un 20,3 % más que el mismo mes del año anterior. Esta cifra, que sitúa a los enchufables como segunda tecnología más vendida, dibuja un parque móvil en plena transición. Sin embargo, el seguro de automóvil sigue siendo un terreno donde el eléctrico aún es un desconocido para muchos usuarios: solo un 30 % de los conductores sabe que la cobertura de lunas, por ejemplo, no incluye los daños al techo solar panorámico de algunos modelos, y menos todavía la protección de la batería ante un siniestro.

La diferencia entre un seguro a terceros ampliado y una cobertura completa para un coche eléctrico no está solo en el precio, sino en lo que realmente queda amparado. Las aseguradoras llevan meses desarrollando productos específicos que incluyen desde la asistencia en carretera por batería agotada hasta la reposición del cable de recarga robado, elementos que antes ni aparecían en el condicionado general.

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Coberturas imprescindibles para un coche eléctrico

A la hora de asegurar un vehículo eléctrico, tres garantías marcan la diferencia frente a uno de combustión y merecen atención antes de firmar:

  • Daños a la batería de tracción: el componente más caro del coche. Una colisión que afecte al pack de baterías puede suponer una reparación de varios miles de euros. No todas las pólizas de daños propios la incluyen de forma explícita; conviene que el contrato la mencione sin ambigüedad.
  • Cobertura del cable de recarga: el cable, que suele costar entre 150 y 400 euros, es un objetivo frecuente de robo. La mayoría de los seguros no lo contemplan bajo el concepto de ‘accesorios’. Hay que pedir que figure como cobertura adicional o comprobar que la póliza lo recoge.
  • Asistencia en viaje ampliada: quedarse sin batería en carretera es un riesgo del día a día. Las pólizas específicas ofrecen remolque hasta el punto de carga más cercano, algo que con un seguro convencional puede estar limitado a una distancia insuficiente.

Además, los propietarios de viviendas unifamiliares con punto de recarga instalado (wallbox) suelen necesitar una garantía de daños a la instalación eléctrica, que algunas aseguradoras ya incluyen dentro del seguro de hogar combinado con el del coche.

Lo que cuesta: primas entre un 10 % y un 20 % más altas

El coste medio de asegurar un turismo eléctrico se sitúa en una horquilla de 350 a 600 euros anuales, según estimaciones de comparadores del sector, lo que supone entre un 10 % y un 20 % por encima de un modelo diésel o gasolina de potencia equivalente. Esta diferencia se explica por el mayor valor de reposición de los componentes y por la especialización de los talleres, aunque se reduce cuando el conductor tiene un bonus malus consolidado.

La batería es el elemento más caro de un coche eléctrico; un siniestro sin cobertura expresa puede traducirse en un desembolso de entre 3.000 y 12.000 euros que ninguna póliza básica va a cubrir.

Algunas aseguradoras, como las que operan con pago por kilómetro, están ajustando sus tarifas para captar a este conductor urbano que recorre pocos kilómetros al año. La idea es que si el vehículo apenas se usa, la prima anual puede ser más competitiva que la de un turismo convencional, siempre que se contraten coberturas específicas.

Análisis y contexto: la letra pequeña que decide la factura

Con la cuota de electrificados superando el 20 %, la oferta aseguradora se multiplica y la competencia tiende a reducir precios. Sin embargo, la clave está en el detalle: un seguro a terceros con lunas y robo puede bastar para un coche de más de ocho años, pero en un eléctrico de batería garantizada solo parcialmente, la opción de un todo riesgo con franquicia puede ser la única que garantice la cobertura de la batería en caso de accidente.

Los conductores deben preguntar, antes de contratar, por la antigüedad máxima del vehículo admitida para la cobertura de batería, el límite indemnizatorio por cable robado y las condiciones de la asistencia en carretera eléctrica. Leer las condiciones particulares en cinco minutos evita el disgusto el día del parte. Con un mercado en pleno crecimiento, quien hoy elija bien su seguro podrá ahorrar cientos de euros en los próximos años.

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📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: cobertura de daños a la batería de tracción, protección del cable de recarga contra robo, asistencia en carretera por batería agotada y, en algunos casos, garantía del punto de recarga doméstico.
  • A quién va dirigido: conductores de turismos eléctricos o híbridos enchufables, especialmente urbanos con bajo kilometraje y propietarios de vivienda con wallbox, que buscan una póliza adaptada a los riesgos reales de su vehículo.
  • Cuánto cuesta: la prima anual oscila entre 350 y 600 euros, en función de las coberturas contratadas y el perfil del conductor, con un sobrecoste de entre el 10 % y el 20 % respecto a un modelo de combustión equivalente.