El contrasentido es total: Mercedes ha ganado las seis primeras carreras de 2026 pero, según la FIA, su motor está entre los más flojos y necesitaría ayudas. Red Bull, en cambio, aparece en la medición como el mejor bloque de combustión interna, pese a no haber logrado ni una sola pole ni victoria. Laurent Mekies, jefe del equipo, ha impugnado los resultados de las ADUO —las famosas ‘Adjustments of Duty to Operate’— y ha forzado una revisión que amenaza con bloquear todo el proceso de reequilibrio técnico en la Fórmula 1.
La discrepancia entre los números del banco de pruebas y la realidad del asfalto es tan flagrante que hasta Toto Wolff se lo tomó con humor. En el paddock de Barcelona, el patrón de Mercedes contó que Flavio Briatore le había llamado muy enfadado porque “le prometimos que tendría el mejor motor y ahora ha descubierto que no lo tiene”. Una anécdota reveladora: el escepticismo atraviesa a todos los actores.
El galimatías de las ADUO: medir lo que no decide las carreras
El meollo del asunto es técnico, pero de consecuencias prácticas inmediatas. Las ADUO de la FIA evalúan exclusivamente el motor de combustión interna (ICE), que hoy representa apenas algo más del 50% del rendimiento total de una unidad de potencia. La parte eléctrica —el MGU-K, la batería y la gestión híbrida— queda fuera del análisis. Y ahí, justamente, es donde Mercedes parece marcar diferencias reales en pista.
Según el escalafón filtrado, Red Bull-Ford lidera la tabla, seguido de Mercedes, Ferrari, Audi y Honda. Eso implicaría que todos, salvo el motor de las bebidas energéticas, recibirían algún margen extra de desarrollo para igualar prestaciones. Mekies lo rechaza con datos al canto: “No sabemos qué han mirado. No tenemos la mejor unidad de potencia. Hay una brecha significativa en comparación con quienes están ganando las carreras, que es Mercedes”.
La impugnación de Red Bull: razones y riesgos
Red Bull no se ha limitado a protestar en privado. Ha solicitado un derecho a revisión, y la FIA se lo ha concedido. El problema es que ese proceso no tiene plazos. Las ADUO debían haberse publicado tras el Gran Premio de Canadá, pero en Mónaco no hubo resolución oficial y en Barcelona tampoco. Dos grandes premios de retraso y contando.
Lo que está en juego va más allá de una simple corrección de cifras. Mientras la revisión dure, las ayudas a los fabricantes menos potentes quedan congeladas. Eso significa que Mercedes, Ferrari, Audi y Honda no pueden tocar sus motores para acercarse al supuesto líder, lo que desvirtúa el espíritu mismo de las ADUO: equilibrar la parrilla. El campeñato sigue corriendo —Austria es la próxima cita, el 5 de julio— y la ventana de desarrollo se cierra semana a semana.

El campeón real no se mide en un dinamómetro, sino en la bandera a cuadros; la FIA parece haber olvidado esa máxima básica.
Más allá del retraso administrativo, el fondo de la discusión desnuda un fallo de concepto. Limitarse al ICE en 2026 es como juzgar un coche de calle solo por el bloque motor, ignorando la electrónica de potencia o la transmisión. La tecnología híbrida es inseparable del rendimiento global, y cualquier baremo que la excluya genera distorsiones monumentales. Si la FIA mantiene esta metodología, el próximo que impugne no será Red Bull; será cualquiera que se sienta perjudicado por un número de laboratorio.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de motor: Con el actual sistema, el 46% del potencial de un F1 queda fuera del examen oficial. En un campeonato decidido por décimas, esa ceguera parcial es un generador de conflictos asegurado.
- Un rumor entre paddock: Fuentes consultadas en Barcelona apuntan a que varios equipos estarían preparando una petición conjunta para que, a partir de 2027, las ADUO incluyan al menos el rendimiento combinado con el MGU-K. La FIA, de momento, guarda silencio.
- Veredicto Motor16: La impugnación de Red Bull es legítima como recurso, pero el verdadero riesgo no está en la reclamación, sino en un reglamento que mide a medias y decide tarde. Si la Federación no resuelve antes de Austria, el bloqueo técnico será ya irreversible para la segunda mitad del año.

