La Comisión Europea ha activado 1.500 millones de euros en préstamos sin intereses para impulsar la fabricación de baterías de coche eléctrico. Battery Booster Facility, como se llama la línea, se acaba de abrir y apunta directamente al momento más crítico de cualquier gigafactoría: el arranque industrial.
Qué es el Battery Booster Facility y cómo funciona
No es una subvención clásica. Bruselas ofrece préstamos sin intereses de hasta 500 millones de euros por proyecto, que pueden cubrir hasta el 60% de los costes elegibles. La convocatoria, respaldada por los ingresos del sistema europeo de comercio de emisiones dentro del Innovation Fund, se abrió formalmente el 9 de junio de 2026 y estará activa hasta el 30 de septiembre.
Los requisitos son muy concretos: las plantas deben producir celdas aptas para vehículos eléctricos, estar ubicadas en el Espacio Económico Europeo, encontrarse en fase de puesta en marcha (no en I+D ni en prototipo) y tener una capacidad prevista de al menos 10 GWh anuales. Además, debe ser la primera gran iniciativa comercial global del solicitante en celdas para coches eléctricos.
Por qué Bruselas apuesta por préstamos, no por subvenciones
La elección del formato no es casual. Un préstamo sin intereses —frente a una ayuda a fondo perdido— obliga a una gestión más disciplinada y empuja a las empresas hacia la viabilidad comercial. La Comisión lo explicó así al aprobar el mecanismo: se trata de incentivar la industrialización real, no de financiar proyectos que nunca llegarían a ser rentables por sí solos.
Levantar una fábrica de baterías es carísimo. Hacer que produzca millones de celdas con calidad estable, bajo nivel de defectos y costes competitivos es todavía más difícil. Esa fase de de ramp-up es el auténtico valle de la muerte. He visto cómo muchas iniciativas europeas se han atascado justo ahí, presionadas por una demanda de eléctricos irregular y una competencia asiática feroz.

La fase de arranque industrial es el verdadero valle de la muerte de las baterías: sin financiación en este punto, la fábrica no llega a ser rentable y el dinero ya invertido se pierde.
Las gigafactorías que mejor encajan en la convocatoria
Por el tipo de requisitos, varias plantas europeas que ya están en fase de despegue podrían beneficiarse. ACC, respaldada por Stellantis, Mercedes-Benz y TotalEnergies, tiene su primera gigafactoría en Billy-Berclau/Douvrin y aspira a una capacidad industrial de al menos 120 GWh hacia 2030. Verkor sitúa su gigafactoría de Dunkerque en 16 GWh anuales, con un enfoque en celdas de baja huella de carbono. PowerCo, la filial de baterías de Volkswagen, ya ha iniciado la producción en Salzgitter con una primera fase de hasta 20 GWh ampliable a 40 GWh.
Ninguna de ellas ha confirmado su solicitud, pero los números encajan: son proyectos en fase de rampa, con capacidad superior a 10 GWh y un respaldo industrial sólido. El Battery Booster puede ser justo lo que necesitan para superar el cuello de botella financiero que separa la fábrica inaugurada de la fábrica rentable.
El movimiento llega en plena carrera global por controlar la cadena de valor del coche eléctrico. China domina buena parte de las baterías, las materias primas procesadas y la escala industrial. Si las gigafactorías europeas consiguen superar la fase de arranque, el coche eléctrico europeo tendrá más posibilidades de fabricarse con valor añadido propio. Si fallan, Europa seguirá vendiendo eléctricos, pero con una parte decisiva del negocio hecha fuera.
Información útil para la industria
- Convocatoria: Battery Booster Facility, abierta hasta el 30 de septiembre de 2026.
- Tipo de ayuda: Préstamos sin intereses de hasta 500 millones de euros por proyecto.
- Requisitos clave: Fase de puesta en marcha, celdas para vehículos eléctricos, capacidad mínima de 10 GWh anuales, primer proyecto comercial del solicitante.
- Plazo de solicitud: 30 de septiembre de 2026.
- Curiosidad: Estados Unidos ya ha atraído varias gigafactorías con la Inflation Reduction Act, que ofrece créditos fiscales por cada kWh producido en suelo estadounidense. La carrera por la soberanía industrial de las baterías no se juega solo en Europa.

