La Voge 625R no es una moto que haya acaparado muchos titulares. Estos recaen en la gama trail, y no es para menos: todo comenzó con el 525DSX, tuvo continuidad con la 625DSX y alcanzó su cenit con la 900DSX. O eso parecía, porque la DS800 Rally también ‘lo petó’.
Entre tanta superventas está oculta una de las naked más interesantes del mercado. Su precio es toda una tentación: 5.184 euros por un motor de 584 centímetros cúbicos, 64 CV de potencia, cuadro con conectividad y un asiento a sólo 795 milímetros de altura. Y si sobre el papel convence, en la práctica es aún mejor.
Pero antes de entrar en detalle, repasemos alguna de sus características. Como es de esperar, el propulsor es el mismo empleado en la 625DSX, con cigüeñal calado a 270º y eje de equilibrado para un comportamiento y sonido propio de un motor en V, pero en un formato más compacto. Por supuesto, es limitable para el carnet A2.

La Voge 625R emplea componentes de primeras marcas como Kayaba, Nissin y Pirelli, para suspensiones, frenos y neumáticos, respectivamente. No obstante, uno de los puntos que más puede sorprender a quien no esté familiarizado con la marca china es la calidad de acabado, con materiales de primera, excelentes ajustes para un tacto y percepción propio de motocicletas de alta gama.
Eso sí, no tendrás quebraderos de cabeza a la hora de decantarte por un color, porque únicamente está disponible con la combinación negro/gris que ves en las fotos. Pero claro, por un precio tan ajustado, algún inconveniente tenía que haber.
Así va la Voge 625R
He de admitir que antes de montarme en la 625R no tenía las expectativas muy altas. Y la realidad es que me ha sorprendido en todos los aspectos en lo que es posible, aunque sobre todo en dos: prestaciones y comodidad.

Esta naked corre bastante más de lo que esperaba por su potencia y cilindrada. Por ponerlo en contexto, tomando a Honda como referencia, por cilindrada y potencia está más cerca de una CB500 Hornet (48 CV) que de una CB 750 Hornet (92 CV). Pero en la práctica, está más cerca de la segunda, pues su capacidad de aceleración no es la que te esperas de una moto de 64 CV. Y lo mejor es que, por precio, está claramente por debajo de una CB500 Hornet.
El bloque bicilíndrico en paralelo es capaz de alcanzar las 9.000 rpm, aunque realmente se encuentra a gusto a cualquier régimen. Dispone de dos modos de conducción, el activado por defecto (Normal) y uno más deportivo (Sport), cada uno con sus grafías específicas en el cuadro de instrumentos. No obstante, no hay excesivas diferencias en la respuesta del motor.
El cambio, sin ser malo en absoluto, sí podía tener mejor tacto y precisión; la maneta es regulable en cuatro posiciones, aunque sin grandes diferencias entre ellas, lo mismo que el freno delantero. Y ya que sacamos este tema, de frenos tampoco va ‘sobrada’ si los exprimimos a fondo, aunque este es un punto fácil y barato de mejorar en tu taller de confianza.

La autonomía tampoco está nada mal, al menos sobre el papel: tiene un depósito de 16,5 litros y un consumo homologado de 3,8 litros cada 100 kilómetros, es decir, una autonomía teórica de unos 430 kilómetros. En la realidad, con una conducción despreocupada, se acerca más a los 350 kilómetros.
En cuanto a la suspensión, cuenta con horquilla delantera invertida sin posibilidad de regulación, algo que sí se da en el monoamortiguador trasero. En general, la suspensión es firme, en la línea de lo que esperas de una naked. Con todo, y aquí recupero el segundo aspecto que más me ha sorprendido, sobre buen firme es realmente cómoda, tanto por asiento como por postura de conducción. He hecho bastantes kilómetros por autovía sin apenas cansancio, más allá del provocado por el choque del aire contra el cuerpo. El mullido del asiento está muy bien logrado resulta bastante ancho.

Además, es una moto muy accesible para todas las tallas. Con un asiento a 795 milímetros del suelo, llego a poner las dos plantas en el suelo con mi 1,72 metros de altura. Gracias a ello, se hace muy fácil maniobrar con ella, sin tener un radio de giro especialmente destacable.
En definitiva, la Voge 625R no solo es una excelente moto-escuela para quien acabe de obtener el A2: también satisfará a pilotos ya experimentados que busquen una naked económica, divertida y con buenas prestaciones sin tener que recurrir al mercado de segunda mano.
Galería de imágenes de la prueba de la Voge 625R
Fotos: Motor 16






















